jueves, 2 de abril de 2009

El Papa promueve un "cristianismo africano", también en la liturgia


Según "L'Osservatore Romano"

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 25 de marzo de 2009 (ZENIT.org).-

La visita de Benedicto XVI a Camerún y Angola ha servido para impulsar la fisonomía de un "cristianismo africano", explica el diario de la Santa Sede, "L'Osservatore Romano", en un artículo publicado en su edición en italiano de este jueves.

Al hacer un balance del primer viaje a África de este pontificado, el análisis considera que la undécima peregrinación apostólica internacional de este pontificado ha manifestado "el aprecio del pontífice por las manifestaciones culturales y litúrgicas locales".

Según el artículo, firmado por Mario Ponzi, periodista del diario vaticano, la visita tiene lugar en momentos en los que la Iglesia en África, está intensificando "una atenta obra de enculturación del Evangelio y de integración de la expresividad cultural típica del continente en las celebraciones litúrgicas".

"Durante el viaje, en algunas ocasiones, los africanos han manifestado a Benedicto XVI cómo están progresando en este camino", constata "L'Osservatore Romano".

El momento más importante, en este sentido, ha sido la celebración de la misa en el estadio Amadou Ahidjo, en Yaoundé, para entregar el Instrumentum laboris, documento de trabajo, del próximo sínodo de los obispos africanos, que se celebrará en Roma en octubre.

"Cantos sagrados, ritmados por los instrumentos tradicionales de las tribus africanas, entronización del evangelio en andas de madera, llevadas por jóvenes vestidos con los trajes tradicionales, precedidos y seguidos por grupos de jóvenes que enarbolaban palmas", recuerda, evocando el colorido de la celebración eucarística.

"Pero han sido sobre todo los cantos de un coro de 60 mil personas los que muestran exactamente hasta qué punto los africanos tienen necesidad de seguir siendo ellos mismos para volverse a encontrar en la casa del Padre como en su casa", añade.

Según el diario, "al encontrarse con estos pueblos, resulta aleatorio el concepto de civilización y de cultura con el que habitualmente hacemos referencia al modelo europeo o, al menos, occidental. Cuando el Papa habla de la unicidad de la cultura africana, señala sus raíces en la dimensión espiritual".

"En la visión africana del mundo, desde siempre, lo sagrado ocupa una posición central --añade--. La conciencia del lazo entre el creador y la criatura es profunda".

El Papa, asegura el diario, "ha juzgado con favor las manifestaciones de la cultura africana propuestas durante su viaje".

"Sólo ha recomendado que no se pierda la solemnidad, la integridad y la compostura de la celebración misma", concluye.

martes, 31 de marzo de 2009

Cardenal Sarr: Para luchar contra el Sida hace falta educación moral


El arzobispo de Dakar explica la experiencia llevada a cabo en Senegal

DAKAR, miércoles 25 de marzo de 2009 (ZENIT.org).-

Para combatir el Sida en África es necesaria sobre todo la educación en valores, considera el cardenal senegalés Théodore-Adrien Sarr.

El purpurado, arzobispo de Dakar, explicó cómo desde 1995 en Senegal, a petición del entonces presidente Abdou Diouf, las comunidades religiosas cristiana y musulmana se comprometieron en la lucha contra el Sida.

"Dijimos que podríamos predicar y exhortar en favor de la abstinencia y la fidelidad, y lo hemos hecho, tanto cristianos como musulmanes. Y si hoy la tasa de contagio del Sida en Senegal permanece bajo, creo que es gracias a las comunidades religiosas, que han insistido en la moral y en los comportamientos morales", explicó este martes a los micrófonos de Radio Vaticano.

"Dado que no creo que el profiláctico pueda erradicar el Sida, creo que sigue siendo verdaderamente válido nuestro llamamiento a la abstinencia y a la fidelidad, y por tanto a los valores morales y a la observancia de las costumbres sexuales".

Aunque reconoció que en algunos países del continente podría haber dificultades "porque hay costumbres distintas", el purpurado sostiene que "en todo caso es necesario saber que África es muy variada y que hay sociedades africanas que conocen muy bien el concepto de la abstinencia, de la fidelidad, y que lo cultivan" y que "es necesario ayudarles a continuar a cultivarlo".

En cuanto al Senegal, confesó temer que "si se empezaran a distribuir masivamente los profilácticos a nuestros jóvenes, esto no les ayudaría y sería mucho más difícil controlarse y permanecer fieles hasta el matrimonio".

"Pienso que ayudar a la gente a través de la educación a aprender el esfuerzo de controlarse sigue siendo una contribución válida para la prevención del Sida", comentó.

Según el cardenal Sarr, "es una pena que, en lugar de reflexionar sobre cómo el Papa ha sido acogido y sobre todo aquello que ha vivido con las poblaciones del Camerún y de Angola, algunos medios hayan puesto el acento casi exclusivamente en la cuestión del profiláctico y del aborto".

"En este viaje ha habido cosas hermosas que es necesario transmitir, y en cambio algunos no han encontrado nada mejor que hacer que alimentar polémicas", que por otra parte "han sido agrandadas, sobredimensionadas respecto al resto del contenido" de la visita papal.

Al respecto, el cardenal declaró que "es cada vez más necesario que Occidente y los occidentales dejen de pensar que sólo ellos sean los depositarios de la verdad, que sólo lo que ellos conciben como forma de ver y de actuar sea válido".

En cuanto a sus propias impresiones sobre el viaje papal, el purpurado afirmó que "si el Papa ha puesto sobre la mesa estos dos problemas, del aborto y de los profilácticos, quizás sea para recordarnos a los africanos, y especialmente a los obispos de África, que es mejor pensar con nuestra cabeza y por nosotros mismos; vivir el Evangelio y sus valores para promoverlos por nosotros mismos, esos valores que nos parecen siempre nuestros".

"En cualquier caso, yo me he comprometido a trabajar para que podamos expresarnos y demostrar que tenemos formas de ver y actuar que son válidas, aunque sean distintas de las que algunos nos proponen", concluyó.

domingo, 29 de marzo de 2009

América Latina conmemora el día del niño por nacer


Diversos actos y discursos rinden homenaje a los no nacidos

BUENOS AIRES, miércoles, 25 de marzo de 2009 (ZENIT.org).-

"Siempre debemos alegrarnos del pequeño ser humano oculto a nuestros ojos pero vivo en el seno materno", ha explicado a ZENIT monseñor José Antonio Eguren, arzobispo de Piura (Perú) y presidente de la Comisión Episcopal de Familia, Infancia y Vida.

Cada vez son más son los lugares donde el 25 de marzo se conmemora el Día del Niño por nacer. La fecha se debe a la celebración de la solemnidad de la Anunciación - Encarnación del Niño Jesús en el seno de Santa María.

El Salvador fue el primer país que decretó una celebración de este tipo en el año 1993, con el nombre de "Día del Derecho a Nacer". Así lo proclamó la Asamblea Legislativa gracias a los esfuerzos del movimiento pro-vida, especialmente a la propuesta de la "Fundación Sí a la Vida" (afiliada a "Vida Humana Internacional").

Por su parte, el 7 de Diciembre de 1998, el entonces presidente argentino Carlos Saúl Menem, declaró el 25 de marzo "Día del Niño por Nacer", a petición de una carta enviada por el Papa Juan Pablo II.

Países como Guatemala, Chile, Costa Rica, Bolivia, Nicaragua, República Dominicana, Perú y Salvador se han unido de manera oficial a esta celebración-

Además las conferencias episcopales de otros países, entre ellos, Colombia, Ecuador y Panamá, se han unido para recordar en esta fecha, los millones de niños que están en peligro de morir en el vientre materno.

Actos previstos

La celebración en Argentina se ha extendido durante esta semana en todas las diócesis del país. En Buenos Aires, el Foro de la Vida y la Familia realizará la "Fiesta por la Vida" el sábado 28 de marzo a partir de las 4 de la tarde, con una marcha desde la Plaza de los dos Congresos hasta la Plaza Once.

Un festival provida en Córdoba, una obra de teatro en Mendoza denominada "Gracias Mamá" así como rosarios, misas y adoraciones al Santísimo son algunas de las jornadas que se realizarán en algunas ciudades argentinas.

"Defender la vida para nosotros implica a veces roces pero nos obliga a presentar la posibilidad de la Iglesia difunda su mensaje evangelizador desde el momento de su concepción", dijo a ZENIT, monseñor Enrique Eguia, secretario de la Conferencia Episcopal Argentina y obispo auxiliar de Buenos Aires.

Por su parte, en la catedral de Santiago de Chile se celebró este martes a las 7 de la noche una eucaristía por los no nacidos, oficiada por monseñor Fernando Chomali, obispo auxiliar de Santiago, y el presbítero Marcos Burzawa.

"La idea es celebrar el maravilloso acto de amor que es el florecimiento de un nuevo ser y, con ello, promover una cultura de la vida en nuestra sociedad", indica el padre Burzawa.

De otro lado, en Ecuador se llevarán a cabo varias marchas a nivel nacional. Diferentes parroquias realizarán una consagración de las madres embarazadas a Nuestra Señora de la Buena Esperanza. Según informó la agencia Fides, la Acción provida, está liderando una campaña denominada "Adopción Espiritual de Niños por Nacer". En ella los participantes se comprometen a rezar por un niño que está en peligro de ser abortado durante nueve meses.

Por su parte, en la ciudad de Piura, norte del Perú, miles de personas participaron el pasado domingo en la "Gran Marcha Festiva por el Día del Niño por Nacer", que contó con un concierto de cantos alusivos al tema.

Algunos mensajes

"No podemos dejarnos influenciar por las teorías de pseudocientíficos materialistas que afirman alegremente que la vida humana empieza a existir semanas o meses después de la concepción", aseguró el arzobispo de Panamá monseñor José Dimas Cedeño Delgado.

Monseñor Cedeño recalcó que el 25 de marzo es un día para darle gracias a Dios por el regalo de la venida de su hijo Jesucristo al mundo.

Por su parte, la Conferencia Episcopal Colombiana aseguró en un comunicado que esta celebración "Nos lleva a pensar en todas las madres, especialmente en aquellas que por alguna situación específica se sienten tentadas a no llegar hasta el final con el embarazo".

De otro lado, el arzobispo de Piura, Perú monseñor José Antonio Eguren mostró su asombro por cómo hoy, gracias a la tecnología se puede ver con nitidez a los niños no nacidos "en imágenes tridimensionales que lo muestran gesticulando, bostezando y moviéndose cuando apenas tiene pocas semanas de edad".

"Hubo un momento en que Jesucristo, al igual que nosotros, fue un embrión, es decir un Niño por Nacer. En el caso de que hubiésemos atentado contra Él en el seno de su Madre, habríamos cometido el mismo crimen que los soldados romanos consumaron en el Calvario", aseguró el prelado.

Por Carmen Elena Villa

viernes, 27 de marzo de 2009

Gentes de toda África acogieron a Benedicto XVI como "Gran Mvamba"


Unos 40.000 fieles asistieron a la Misa en el estadio Omnisport de Yaundé

YAUNDÉ, jueves, 19 marzo 2009 (ZENIT.org).-

"Hemos llegado de los cuatro puntos del horizonte y estamos aquí, Señor, en tu casa", cantaban hoy cuarenta mil gargantas africanas en el estadio Omnisport de Yaundé, Camerún, en la celebración de la Eucaristía con Benedicto XVI. El arzobispo de Yaundé Victor Tonyé Bakot saludó al Papa como el "Gran Mvamba" (Gran Padre) en lengua ewondo.

Desde la madrugada, un río de gente afluía en esta fiesta de San José al encuentro con Benedicto XVI en el estadio Omnisport de Yaundé. Largas filas, distribuidas por los colores de los billetes, esperaban pacientemente el momento de entrar. Las medidas de control eran lentas y el nerviosismo crecía entre grupos de peregrinos, que han venido de todas las parroquias del país, así como delegaciones de otros países africanos.

Junto a quienes portaban billetes --todos gratuitos-- facilitados por las parroquias, otros esperaban aprovechar la más pequeña posibilidad de encontrar un hueco, dado que la capacidad del estadio es de 40.000 personas y no todos pudieron conseguir un billete.

Al final, todos, con billete o sin él, entraron en el estadio. Las fuerzas de seguridad abrieron las puertas a todos, sin más control, ya que se acercaba la hora del inicio y los controles eran lentísimos.

Familias enteras, grupos parroquiales, movimientos laicales ocuparon sus puestos en las gradas ataviados con vestidos de una tela especial con estampados que aluden a la visita. Es costumbre, en muchos países de África, que los invitados vayan a las fiestas vestidos todos con el mismo estampado como un signo de compartir comunitario, de que todos participan de la misma alegría. Aunque la creatividad, sobre todo de las mujeres, hace que cada vestido y cada tocado sea único.

Al entrar el "papamóvil" en el recinto, Benedicto XVI fue saludado por el fervor de una multitud, en la que se escuchaba el típico grito africano de alegría en los grandes acontecimientos. Una coral de seiscientos cantores e instrumentistas, la "Mega Chorale 600" amenizó toda la espera e interpretó los cantos de la Misa, seguida con entusiasmo por una multitud que marcaba el ritmo con las palmas o con un ondular de manos.

El altar para la celebración litúrgica tenía forma de barca, con una parte cubierta con hoja de palma, por lo que era a la vez navío y casa. Los adornos y una cruz hechos también con hoja de palma. En la barca, centenares de sacerdotes y obispos, con albas y casullas blancas, rodeaban al Papa que vestía una casulla dorada. En tierra, ante el altar, escrito el lema del Sínodo: "Vosotros sois la sal de la tierra, vosostros sois la luz del mundo".

No hubo espectadores en este estadio. Eran personas que seguían la celebración, respondían al celebrante, cantaban, oraban, comulgaban, todo con serenidad y profundidad, como siendo muy conscientes de vivir un momento único. Ni uno solo se movió de su lugar, ni siquiera los niños pequeños, en todo el tiempo que duró la misa, unas dos horas, más una media hora para presentar el Instrumentum Laboris (documento de trabajo) del próximo Sínodo de los Obispos de África.

"Es la hora de África" dijo, en su discurso de bienvenida al Santo Padre, el arzobispo de Yaundé Victor Tonyé Bakot que saludó a Benedicto XVI como el "Gran Mvamba" (Gran Padre) en lengua ewondo. Sus palabras fueron acogidas con aplausos y el grito de alegría africano.

Cuando el Papa tomó la palabra y dijo que se alegraba de celebrar el día de su santo aquí, felicitando a todos los que llevan su nombre, el estadio se venía abajo.

Tanto sus palabras iniciales, como toda la homilía, fueron subrayadas en numerosos momentos por los aplausos y gritos de los fieles.

En la oración de los fieles, en distintas lenguas, incluido el español, se oró en lingala "por todos los países de nuestras subregiones que viven la violencia fratricida, en especial el Congo, Uganda, Chad..." para que abandonen "toda voluntad de hegemonía que favorece los gérmenes de división y de odio y que, bajo la inspiración del Espíritu de reconciliación, todos los protagonistas aprendan a afrontar las tensiones con el diálogo fraternal en lugar de con las armas".

A la celebración asistió, en la tribuna de autoridades, el presidente de Camerún Paul Biya, antiguo seminarista, con su esposa Chantal y sus hijos.

Tras la bendición papal, se procedió a la entrega del Instrumentum Laboris. El secretario general del Sínodo, el arzobispo Nikola Eterovic, dirigió al Santo Padre unas palabras presentando este documento de trabajo y, a continuación, Benedicto XVI pronunció una breve alocución, tras la cual entregó el documento a cada uno de los representantes que estaban presentes de las 42 conferencias episcopales de África.

Para la ocasión, durante la eucaristía, la coral cantó un himno a África en el que se glosa el lema del Sínodo "de la reconciliación, la justicia y la paz".

Tras despedir al "Gran Mvamba" con cantos y aplausos, los asistentes formaron un río humano que se extendió por las colinas de Yaundé, enviados por el tercer sucesor de Pedro que visita este continente --sin contar a los tres papas que África dio a la Iglesia en los primeros siglos del cristianismo-- a ser "sal de la tierra y luz del mundo".

Nieves San Martín



martes, 24 de marzo de 2009

El Grupo Rahab, una oportunidad para las mujeres de la calle en Camerún


Habla Annie Josse, de la Institución Teresiana, que coordina el proyecto

YAUNDÉ, viernes 20 de marzo de 2009 (ZENIT.org).-

En ciertos lugares de Yaundé, se puede ver a mujeres que, por motivaciones muy diversas, casi siempre ligadas al mantenimiento de sus hijos, tienen que venderse ellas mismas en la calle por unas monedas. Desde hace doce años, el Grupo Rahab, les ofrece un espacio para poder hablar con otras mujeres sobre su situación y abrirles horizontes a una reinserción social.

Annie Josse, francesa, profesora de Biblia y Lengua Francesa en el Instituto Mukasa y miembro de la Institución Teresiana, coordina este proyecto y explica a ZENIT los motivos de su creación, sus objetivos y su nuevo sueño en vías de realizarse: una cooperativa donde estas mujeres puedan ejercer las profesiones que han aprendido con la ayuda del Grupo.

--¿Por qué se fundó el Grupo Rahab?

--Profesora Annie Josse: En 1997, algunos misioneros católicos, que trabajan con niños de la calle veían a estas mujeres esperando a los clientes. Se preguntaron si habría algo en los proyectos del Arzobispado o en alguna congregación para atender a esas jóvenes. Indagaron y se dieron cuenta que no había nada y se pusieron a pensar en lo que podían hacer. Así surgió la idea del Grupo Rahab.

Una de las noches que volvían a casa, se pararon a hablar con ellas diciendo que eran misioneros católicos. Sin saber todavía lo que se iba a hacer pero con la convicción de que era un mundo al que había que atender. Algunas respondieron que sí querían hablar pero no en la calle y les invitaron a buscar un local para reunirse. Así empezó el grupo con cuatro mujeres, de las cuales una ya murió hace unos años de sida.

Al principio, se hacía una reunión semanal en la que ellas hablaban mucho de lo que vivían en la calle y entonces el mayor problema era la violencia por parte de la policía que ahora ya se ha calmado. Hacían redadas, las llevaban a la comisaría, les quitaban todo lo que tenían, a veces las desnudaban y les obligaban a tener relaciones sexuales con ellos en el patio de la comisaría delante de todos, las llevaban al extrarradio y las dejaban allí sin ropa, sin dinero y apaleadas. Fue un periodo muy duro.

Se notaba que necesitaban hablar porque en sus casas nadie de la familia sabe lo que hacen. No tenían ningún espacio donde expresarse. Aunque no estaba pensado así, era casi una terapia de grupo.

--¿Cuál es el origen de este nombre?

--Profesora Annie Josse: El Grupo se llama Rahab por la prostituta de Jericó que ayudó a los espías de Josué a entrar en la ciudad, y elegimos el nombre por el símbolo de que Rahab acogió a los extranjeros. La primera invitación que recibimos en Camerún, siendo nosotras extranjeras, fue a la casa de estas mujeres.

--¿Que se proponía ofrecer el Grupo?

--Profesora Annie Josse: La idea era, en primer lugar ayudarlas a recuperar su dignidad de mujeres, a darse cuenta de que valen muchísimo más de lo que hacen y, a partir de ese descubrimiento, pensar en otras cosas para ganarse la vida porque son de un nivel social bastante bajo. No han tenido posibilidad de estudiar, vienen de familias modestas y casi todas están en la calle porque tuvieron hijos muy jóvenes, adolescentes, y al no tener medios para alimentarlos no vieron otra salida que la prostitución. En cuanto ven otra actividad que les pueda sacar de aquello, desean cambiar de vida. La mayoría tiene una conciencia grande de que es una actividad que les avergüenza.

Lo que facilita entrar en contacto con ellas y ayudarlas a salir de la prostitución es que no están organizadas en redes ni hay mafias que las exploten. Esto facilita que puedan salir de la prostitución si lo quieren realmente y no sólo lo dicen por agradar al grupo.

Las que quisieron dejar la prostitución y ganarse la vida de otra manera, primero pensaron en el comercio. Vender en la calle fruta o pescado pero, como no teníamos experiencia en este campo y veníamos de otra realidad, financiamos algunos proyectos pero, a los pocos meses, la cosa no iba adelante. Viven en tal precariedad que, en cuanto tienen una necesidad, gastan todo y ya no les queda para reponer el género.

Por eso decidimos financiar sólo proyectos de formación profesional que por lo menos es permanente. Desde hace siete u ocho años, cada año unas cuantas estudian formación profesional en peluquería, decoración, hostelería, corte y confección o informática. Les ayudamos el tiempo que duren los estudios o las prácticas pero el gran problema es encontrar un trabajo. Algunas ya trabajan pero muy pocas.

--¿Han pensado en alguna solución a esta falta de oportunidades laborales?

--Profesora Annie Josse: Desde el año pasado, estamos pensando en crear una cooperativa para que puedan trabajar juntas las que se han preparado profesionalmente. Para eso, acabamos de alquilar una casa en un barrio de Yaundé y esperamos poder comenzar pronto, en el mes de abril.

El Grupo Rahab cuenta con la financiación de dos ONG, la española "Caminos Solidarios" y la alemana "Solidaritat und Kultur", más los donativos de amigos. Los fondos en realidad son muy pocos, por eso podemos ayudar cada año, máximo, a cuatro proyectos de formación profesional pero ningún año nos ha faltado dinero.

--¿Cuántas mujeres se han beneficiado hasta ahora de este proyecto?

--Profesor Annie Josse: Desde que empezamos, unas sesenta. Pero hay algunas que, al cabo de un año o dos, dejan de venir al grupo. Algunas porque se dan cuenta de que no es el tipo de grupo que les interesa, otras porque salen de la prostitución y prefieren no mantener contacto con su antiguo ambiente, otras no sabemos por qué, quizá porque se van a vivir a otro sitio, y también porque mueren de sida.

En los doce años que llevamos trabajando con ellas, ya han muerto once mujeres del grupo, todas menos una a causa del sida. Es un grupo social de alto riesgo en el que un porcentaje muy alto o están enfermas o son portadoras del virus. Algunas cuando ya habían acabado los estudios y estaban ilusionadas con cambiar de vida, murieron de sida.

--¿Cómo se afronta el tema de la salud con estas mujeres?

--Profesora Annie Josse: Tenemos un convenio con el ambulatorio, que las atiende gratuitamente con un boleto que les damos y el Grupo Rahab paga luego la factura. Esta es parte de la ayuda material. Son atendidas ellas y sus hijos. A las que están enfermas, intentamos acompañarlas en esa etapa de su vida hasta que mueren. Ahora mismo hay en el grupo cuatro que están con tratamiento, llevan ya tres o cuatro años enfermas y, de momento, parece que están bien.

--¿Y los niños?

--Profesora Annie Josse: Con el tratamiento madre-hijo, una medicina que se da al bebé a las 24 horas de nacer, hay un porcentaje muy alto de posibilidad de que el niño no se contagie. La mayoría de mujeres del grupo son conscientes como para aplicar el tratamiento, pero hace dos años murió una que no quiso decir que estaba enferma y no se aplicó el tratamiento al niño sino una semana más tarde. Creemos que no tiene el sida, se le ha hecho un control hace dos meses, pero siempre está enfermo por lo que suponemos que algún día se declarará la enfermedad. Los niños generalmente viven con sus madres y los dejan solos en casa mientras salen a ganar dinero por la noche, con todo el peligro que esto supone. Otras los dejan con alguien de la familia.

--¿Quiénes están detrás de este proyecto?

--Profesora Annie Josse: Lo coordinamos miembros de la Institución Teresiana. Este curso estamos en el equipo cuatro y una persona que va a colaborar unos meses.

Cuando empezamos, además de nosotros, había un oblato, un javeriano, una religiosa, que pasaron un tiempo en el equipo pero, por distintas circunstancias se tuvieron que ir.

--¿Podemos hablar del centro donde se reúnen y de la cooperativa?

--Profesora Annie Josse: Buscamos para reunirnos un local que fuera céntrico porque cada una vive en un barrio distinto. Queríamos que estuviera a la misma distancia para todas y que el transporte les costara una cantidad similar. Pedimos un local a los salesianos y nos dejan una sala todas las semanas. Nos vemos allí dos horas para intercambiar, dar noticias de cada una y tratar algún tema que puede ser de salud -invitando a una enfermera o un médico- o debatir sobre otros argumentos de la sociedad. Y sobre todo hablamos de sus problemas. Es una reunión muy informal porque notamos desde el principio que lo que necesitan es un espacio para poder hablar libremente, algo que no tienen en sus casas.

El primer contacto lo tenemos en la calle. Vamos al lugar donde se concentran pero no más de dos o tres veces porque cuando ya nos conocen les da vergüenza que las veamos allí tal como están vestidas para buscar clientes.

Cuando llega una mujer nueva, en pocas semanas se nota el cambio. El primer día, se sienta en una silla fuera del círculo, cerca de la puerta, con la cabeza baja, sin sonreir, sin hablar. Al cabo de unas semanas, se incorporan al círculo, hablan, se nota hasta físicamente el cambio.

Cuando un número ha tenido ya una oportunidad de formación, intentamos contactar con otras. Nadie está obligado a salir del grupo pero queremos que otras tengan la oportunidad de esta experiencia.

En cuanto a la cooperativa, como han estudiado oficios diversos, vamos a empezar por la parte de restauración, queremos poner una casa de comidas. También un local de corte y confección. Hemos alquilado una casa, con varias habitaciones, para que se puedan compaginar varias actividades, ayudándose unas a otras. Lo que tenemos muy claro es que no se trata de que cada una haga su oficio y gane su dinero, sino buscamos que todas, en la medida de lo posible, se ayuden. La que es costurera, si en ese momento no tiene nada que hacer puede ayudar a las que están haciendo la comida. Y las demás, cuando la costurera tiene mucho que hacer, pueden planchar la ropa, por ejemplo.

Pretendemos lograr que trabajen de modo cooperativo y no individualista. Algo muy difícil de conseguir porque, por su experiencia, no suelen ser amigas entre ellas. En la calle, están en competencia por buscar clientes y hay celos entre ellas.

Cuando empezó el grupo, era muy difícil, porque cuando se ayudaba a una, surgían los celos. Con los años, se ha conseguido algo pero es una de las dificultades que tenemos que afrontar. Cuando les pasa algo bueno, no lo quieren contar por si acaso. Hay que tener en cuenta que aquí está muy presente todavía la brujería. Una de ellas, encontró trabajo hace poco y no quiso que las demás lo supieran. Es una pena porque se ve que no tienen confianza entre ellas.

--¿Se plantean el reconstruir una familia?

--Profesora Annie Josse: Es el sueño que tienen todas y, aunque parezca paradójico, algunas están en la calle para tratar de encontrar un marido. Leen muchas novelas rosas donde se encuentra a un marido casi por encanto. Y lo último que sueñan ahora es encontrar un marido europeo por internet. Alguna lo ha conseguido y ahora es el ideal de todas.

Algunas tienen ya un proyecto bastante estable con un hombre para formar una familia pero, al mismo tiempo, siguen en la calle. Lo hacen por miedo a que la relación fracase y no por dinero. En realidad ganan muy poco en la calle, no es un dinero fácil. Con cada cliente, ganan en torno a un euro.

Una de ellas, que salió hace tiempo de la prostitución y tiene una sala de peluquería y estética, vino a decirnos que la semana anterior había muerto su hermana de catorce años y que el padre no quería hacer nada para pagar el funeral de la niña. Y ella pensó que tenía que buscar el dinero, por lo menos para pagar el ataúd. Dijo: Dios me tiene que ayudar a buscar el dinero. Y cuenta que Dios le ayudó porque, en dos días, encontró el dinero, pero a base de prostitución... Cuando te cuentan cosas así, dan ganas de llorar.

Por Nieves San Martín



domingo, 22 de marzo de 2009

Cáritas propone que el año 2009 se declare “año de los pobres” en África


La visita del Papa y el próximo Sínodo señalan la oportunidad, afirman


NAIROBI, lunes 9 de marzo de 2009 (ZENIT.org).- Delegados de Cáritas de todo el mundo proponen que este año se dedique “a los más pobres y vulnerables en África”, según afirma la organización al término de una reunión mantenida en Nairobi (Kenia) del 4 al 6 de marzo pasados.

En esta reunión han participado los responsables de 22 Cáritas africanas, así como los representantes de la red Cáritas en Asia, Europa, Oriente Medio, Norteamérica y Oceanía, según un comunicado emitido por la organización.

Durante las sesiones, el presidente de Cáritas África, monseñor Cyprian Kizito Lwanga , arzobispo de Kampala (Uganda), afirmó que la próxima visita del Papa a Angola y Camerún y el Sínodo que se celebrará en octubre “suponen una maravillosa oportunidad de celebrar el trabajo de la Iglesia en África”.

“Es también un buen momento para reflejar los desafíos que afronta la gente en África, donde, para muchos, la pobreza sigue siendo un escándalo inaceptable”, añadió monseñor Lwanga.

El prelado subrayó la actuación de la Iglesia: “Cáritas está en el corazón de la respuesta a las necesidades de los más vulnerables en África a través de su trabajo en las crisis humanitarias, el desarrollo y la construcción de la paz”.

Por su parte, la secretaria general de Caritas Internationalis, Lesley-Anne Knight afirmó que la actual crisis económica “empujará a mucha más gente a niveles más profundos de pobreza”, y aumentará “la presión sobre nuestro trabajo al afectar a nuestras fuentes de fondos”.

Pero también señaló que “puede ser una oportunidad para refundar el sistema económico global, que siempre ha atendido a las necesidades de los ricos, para pasar a uno que atienda a las necesidades de todos, especialmente de los que han sido excluidos en el pasado”.

Prioridades en África

Los delegados reunidos en Nairobi mostraron su acuerdo en que las principales necesidades de los más pobres y vulnerables en África son actualmente “la respuesta a las emergencias, la crisis económica global, el cambio climático, las migraciones y al construcción de la paz”.

De manera especial, se afrontó la cuestión de cómo dar una respuesta más efectiva ante las calamidades naturales y las crisis humanitarias, que están aumentando últimamente. Concretamente, se abordó el caso de Somalia, Sudán y la República Democrática del Congo, las tres crisis más graves actualmente.

El trabajo de Cáritas, afirman los delegados, debe ser “profesional, compasivo, respetar los contextos nacionales, y fundamentalmente debe ser capaz de responder a las necesidades de los pobres. Los pobres deben guiar todo el trabajo de Cáritas”.



miércoles, 18 de marzo de 2009

El Centro Internacional Juvenil San Lorenzo celebra 26 años de servicio a los jóvenes


Un centro en Roma que pretende brindar un espacio de fe a los jóvenes.

CIUDAD DEL VATICANO, lunes 9 de marzo de 2008 (ZENIT.org)

Diálogos en distintos idiomas sobre cómo se vive la fe, decenas de jóvenes que se encuentran en un salón decorado con todos los afiches de las diferentes Jornadas Mundiales de la Juventud – desde Roma en 1986 hasta Sydney en 2008 - es el ambiente que se vive en el centro Internacional Juvenil San Lorenzo en Roma.

Depende del Pontificio Consejo para los Laicos. Está ubicado a pocos metros de la Plaza de San Pedro, detrás de la Vía de la Reconciliación. Pretende acoger a los jóvenes que vienen a la Ciudad Eterna para peregrinar o estudiar.

Busca ofrecerles un espacio comunitario donde puedan compartir su fe con personas que vienen de otros países. También organiza peregrinaciones en diferentes iglesias y santuarios de Roma.

“Este Centro depende de lo mejor de ustedes y puede consolidar lo mejor de ustedes. Hablará de aquello que os mueve, os entusiasma, de aquello que orienta vuestra vida”, así lo dijo el papa Juan Pablo II el 13 de marzo de 1983, día de la inauguración del centro San Lorenzo.

Se espera que decenas de jóvenes asistan este viernes a la misa de acción de gracias por su vigésimo sexto aniversario, que presidirá el cardenal Stanislaw Rylko, presidente del Pontificio Consejo para los Laicos.

De jóvenes y para jóvenes

La parte logística del centro está manejada por jóvenes pertenecientes a la Comunidad del Emmanuel que vienen por un período de dos años. Actualmente trabajan en el centro los jóvenes Leen den Blauwen, procedente de Bélgica y Roselyne Lauwick de Francia.

Emmanuel es una comunidad internacional fundada en Francia por Pierre Goursat y Martine Laffitte, en 1974. Su primer carisma es la evangelización. Pertenecen personas en distintos estados de vida: sacerdotes, consagrados, familias, jóvenes y niños.

“La cuestión es hacer que la visita a Roma no sólo sea histórica sino también espiritual”, explicó a Zenit Leen den Blauwen.

El centro está abierto de lunes a viernes de 11 de la mañana a siete de la noche. Los sábados desde las cuatro de la tarde hasta las siete de la noche. Todos los días, en la iglesia San Lorenzo in Piscibus, ubicada dentro del mismo centro, los jóvenes pueden participar de la adoración eucarística y la misa.

Allí San Lorenzo mártir (210 – 258), decidió dejar todos sus bienes para dárselos a los pobres. Allí está la cruz original de la Jornada Mundial de la Juventud con la que Juan Pablo II inició este importante evento que organiza la Iglesia cada tres años.

“Estamos en el corazón de la Iglesia. Tenemos la oportunidad de invitar los obispos y los cardenales que celebran la misa aquí y después comparten un poco con los chicos y así hemos podido conocer un poco la Iglesia en el mundo” asegura Rooselyne Lauwick.

Una familia en la fe

“Cuando llegué a Roma no conocía a nadie. El centro me ha ayudado a conocer gente, a rezar más fielmente. Estoy aquí, lejos de mi familia y aquí he encontrado una pequeña familia”, dijo a Zenit Blanche de Craecker, quien vino hace seis meses de París por una beca del programa Erasmus para hacer un semestre de intercambio en la universidad de La Sapienza.

“Es una bonita misión para nosotros porque tenemos la oportunidad de encontrar chicos de todo el mundo. Cada joven tiene una historia. La mayoría de los que vienen a Roma es porque quieren reforzar esta fe, este amor a la Iglesia”, asegura Leen den Blauwen.

Los jóvenes hallan en San Lorenzo un espacio donde encuentran amigos para compartir la fe: “Hay una comunidad muy fuerte. El Papa Juan Pablo II dijo id y evangelizad. Se puede ver que hay una vitalidad de jóvenes y es bello verlo”, dijo a Zenit Rebecca, proveniente de Chicago que vino a estudiar un master de Matrimonio y familia en el instituto Juan Pablo II.

Para Araceli Orleáns, proveniente de México, fue la Providencia la que la condujo a este centro, toda vez que se enteró de su existencia siguiendo un cartel que hay en la Plaza de San Pedro. “Aquí encontré un tesoro porque todos somos católicos y compartimos el sentir Iglesia. No importa el lugar de donde vienes”, asegura Araceli.

Así los jóvenes ven este lugar lo que Juan Pablo II quiso que fuera hace 26 años e el momento de su inaguración: “Deseo que este Centro llegue a ser una fragua de formación de verdaderos cristianos, que sepan testimoniar coherentemente el Evangelio en el mundo de hoy”.

Más información: centrosanlorenzo@laity.va. Tel (39) 06 69 885 332

[Por Carmen Elena Villa]