sábado, 21 de diciembre de 2013

¿Cómo ser feliz? Los Postigo-Pich, con 18 hijos, enfermedades serias y neveras vacías, lo explican

Rosa Pich-Aguilera, barcelonesa, ha dado a luz a 18 hijos. Ella es la novena de una familia de 16 hermanos. Su marido, José María Postigo, "Chema" para todo el mundo, es el séptimo entre 14 hermanos.

Las familias numerosas no les asustaban y sabían como organizarse.

Ella trabaja a tiempo parcial en una empresa de marketing; él, consultor en el sector cárnico. Y a veces, a fin de mes, tienen la nevera vacía. Pero lo que nunca falta en casa es la alegría.

Los Postigo-Pich son la familia escolarizada más numerosa de España.

Son católicos entusiastas y "gestores de caos". Se han forjado en el realismo que da la enfermedad y el saberse en las manos de Dios.



Cuando los hijos mueren

 
Su primera hija, Carmen, murió en verano de 2012, con 22 años. Una pérdida dura, pero según los médicos, cuando nació, le daban 3 años de vida. Rosa lo cuenta así a TeInteresa: “A las pocas horas de nacer tuvieron que llevársela de nuestro lado porque había nacido con una cardiopatía muy severa y debían trasladarla a un hospital con más medios técnicos. Esos primeros días los médicos nos avisaron de que no viviría más de tres años, pero gracias a Dios, con operaciones y marcapasos vivió hasta los 22”, cuenta la madre.

Ya graduada y con un master, el 1 de junio del 2012 acudió a una operación rutinaria de cambio de marcapasos. Su madre le dio un beso, la dejó en el quirófano, se fue a una reunión... y a media mañana Chema le llamaba para explicar que las venas de la joven estaban fallando. Murió 3 días después.

Rosa y Chema habían perdido muchos años antes otros dos hijos, el segundo y tercero: Javi murió con un año y medio; Montse, a los 10 días de nacer.

Enterramos a dos niños en cuatro meses”, recuerda Rosa. Ellos querían una familia numerosa y ahora muchos les decían que no tuvieran hijos, que nacían con enfermedades del corazón. Pero no se desanimaron.

"Nos liamos la manta a la cabeza y a día de hoy viven quince hijos. Es verdad que tres tienen algún problema de corazón aún, que estamos pendientes de operaciones, pero viven y están todos escolarizados, así que muy contentos”, señala Rosa.



Esa "manta" liada a la cabeza, como en el atavío de los bandoleros clásicos del siglo XIX, es la fe.

Tengo una fe vivida, gracias a Dios, porque si no, no hubiésemos podido soportar la muerte de estos dos hijos en cuatro meses. La gente me decía, ‘Rosa, ¿pero no te tirarías por la ventana?’. Pues sí, si no hubiéramos tenido esta fe me hubiera suicidado, pero gracias a Dios que la tengo”.

Como ser feliz...¡con la familia!

 
Ahora Rosa ha escrito un libro con la idea de ayudar a muchas familias, pero no necesariamente a familias numerosas, sino a cualquier pareja que cometa la audacia de casarse. El libro se llama "Cómo ser feliz con 1,2,3... hijos?" (Ed. Palabra). Y explica que el gran secreto no es la organización, ni el entusiasmo. Es el amor entre los esposos.

"El secreto para cualquier familia es que los esposos se quieran por encima de todo; eso da seguridad a los hijos y te ahorra muchos problemas", explica a Darío Chimeno en el número de diciembre de la revista Mundo Cristiano. Por eso, uno de los capítulos se titula "Primero papá, primero mamá".

Rosa escribió el libro al darse cuenta de que, por un lado, muchas personas les preguntaban "¿y cómo os organizáis, cómo vivís?"; por otro lado, a un nivel más formal se daba cuenta de que hablaba de esto en congresos sobre vida familiar en diversos países. Decidió que escribir un libro era la forma más cómoda y eficaz de compartir su "know-how", mejor que viajar por congresos.



"Hoy en día los padres hacen carrera universitaria y un master, saben mucho de su trabajo pero de lo de ser padre y madre… pues no, y esto se aprende siendo padre y madre. Pero si tienes un libro de una persona que ha pasado por la experiencia de 18 hijos, te ayuda mucho más”, explicaba a TeInteresa.

“Es un manual de cómo ser feliz basado en el día a día, probado, ya que yo creo que lo he aprendido de mis abuelos, en casa de mis padres… La gente busca la felicidad y no la encuentra. Yo creo que tenemos que aprender que la felicidad está en ese desayuno con tus hijos, en el que se cae el agua, o la leche, y discuten por la última loncha de jamón que luego tienen que repartir entre quince…".

Un poquito de orden, por favor
 

¿Y lo de la organización? Pues algo hay, por supuesto. Es inevitable en una familia que en algunos meses ha llegado a consumir 1.300 galletas y hasta 240 litros de leche. Algunas medidas:

1) "Lo que hay es lo que hay, y si se ha gastado, pues se ha gastado. Lo que no vamos a hacer es ir a la compra a buscar el jamón dulce para el bocadillo del niño. Tiraremos de lata de paté, de lata de atún, o de lo que sea…”.

2) Productos "festivos", no: ni Cola Cao, ni Nocilla, ni coca-cola... Resultado: los niños, cuando son invitados a fiestas de amigos, disfrutan de esos productos más que nadie: "Siempre me cuentan, ‘¡mamá, no sabes lo que hemos comido!’. Ellos están felices”.

3) A partir de los 14 años, Rosa y Chema ‘cierran el grifo’ a sus hijos. “No les pago nada. Cada uno se gana su dinero de bolsillo. Durante el curso suelen realizar algunos pequeños trabajos como llevar niños a sus casas porque las madres no pueden, hacen de babysitter, dan clases particulares, o entrenan al equipo de fútbol de los pequeños del cole, y así tienen su dinero para comprarse sus caprichos”.

4) Asamblea familiar de inicio de curso: todos reunidos, con papel y lápiz se apunta qué tareas de la casa tocan a cada uno ese año... “La casa es de todos, y entre todos la cuidamos”

5) Las reuniones de "¿en qué tengo que mejorar?". Se juntan todos una vez en invierno y otra en verano y se marca un objetivo de mejora para cada uno. Por ejemplo, Rosa, que como madre ya tiene 15 hijos a los que mandar, tiene como objetivo no ser "mandona" con su marido. El llorón, que llore sólo una vez al día. La seria, que sonría más.

6) Comer en familia, una fuente de felicidad. “Es cada día, es una rutina, pero es cuando nos encontramos todos, alrededor de la mesa, en el que nos miramos cada uno a los ojos y yo puedo saber si mis hijos están contentos, si tienen algún problema… Es un momento muy íntimo en el que estamos todos juntos, no cogemos el teléfono y la televisión es un intruso”.

7) Tener claro que quien educa son los padres, no el Estado. Por eso Rosa anima a colaborar siempre con asociaciones de padres afines, colegios con un ideario afín a la familia, etc... Pide "hacer equipo con otros padres".

8) Marcarse objetivos de superación: "si no avanzas, vas para atrás; siempre hay que tener metas, y cuando ya lo has conseguido, hay que ir a por otra... No podemos dormirnos, siempre podemos ir mejorando".



"Hay que tener mucha ilusión y ganas de luchar, y no olvidar que te desgastarás cada día para que los demás vivan más, pero esto da la felicidad que tanto ansía la gente", asegura Rosa.

Y es que por eso el libro se llama "Como ser feliz", porque de eso se trata... "Toda la vida es una lucha feliz por los demás, para servirlos y así ser feliz", añade esta madre animosa. 


 P.J.G./ReL

sábado, 14 de diciembre de 2013

Ni la neurociencia ni la física moderna apuntan contra la existencia de Dios, señala Javier Igea

Javier Igea López-Fando, sacerdote de la diócesis de Madrid, es también doctor en astrofísica por la Universidad de Nueva York.

Aunque en algunos ámbitos eclesiales se le conoce por sus tareas en el Departamento de Juventud en la Conferencia Episcopal (sobre todo después de la JMJ de Madrid) o como consiliario de la Congregación Mariana de la Asunción, en la prensa generalista suele escribir como científico, a partir de su experiencia en el Observatorio Vaticano de Castelgandolfo (está especializado en el tema de la muerte de las estrellas) y aprovechando sus vivencias como profesor de Filosofía de la Naturaleza.

Recientemente ha escrito en El Mundo (diario mundano no sólo en su nombre) sobre dos aspectos que en los últimos tiempos se encuentran con cierta frecuencia en los medios de comunicación, y también en foros más informales en Internet.

1) Uno es la supuesta dificultad para creer en Dios debido a los conocimientos científicos de nuestra época, algo que se plasmaría en la supuesta "escasez" de científicos creyentes o deístas.

2) El otro tema es la relación entre experiencia religiosa y lo que descubren las neurociencias: que ciertas experiencias van relacionadas con ciertas zonas del cerebro. ¿Significa eso que hay cosas que para los religiosos son reales pero para la ciencia sólo existen "en nuestro cerebro"?

Javier Igea empieza comentando que muchos que se declaran ateos quizá serían más coherentes si se considerasen simplemente agnósticos. Copiamos su argumentación.



»Siempre me ha impresionado la seguridad con la que algunos ateos niegan la existencia de Dios. Sin embargo, he buscado en internet los argumentos más comunes para probar su no existencia y no los he encontrado. Es más, muchos ateos reconocen la dificultad de probar lo que se llama un «universal negativo», esto es, demostrar con certeza lógica que algo no exista.

»Cuando los debates llegan a este punto pasan al ya citado ataque a las religiones o a admitir que se puede ser moralmente bueno sin reconocer la existencia de Dios (por cierto, algo que me parece muy difícil viendo el panorama que nos rodea).

»Sólo he encontrado un argumento para probar que algo no pueda existir y es el de que su existencia llevase a contradicciones lógicas, como por ejemplo el famoso círculo cuadrado.

»Personalmente no me cuadra este argumento en las dos aplicaciones que se me ocurren, que son las de conjugar mi libertad con la omnisciencia divina o el problema del mal. Por ello me parecería más coherente que el ateo se declarase agnóstico antes que ateo.

Después se plantea los "puntos de diálogo entre la neurociencia y la religión" y también reflexiona sobre el porcentaje de científicios creyentes. Reproducimos aquí sus planteamientos.

Sobre el alma y el cerebro

 
»La primera cuestión, desde el punto de vista filosófico, es simple: alma y cuerpo (no cerebro) se relacionan como materia y forma mediante una unión substancial. Esta es la manera habitual de evitar el monismo materialista y el dualismo cartesiano salvando que en el hombre hay un componente espiritual que explica nuestra libertad y capacidad de conocimiento abstracto.

»Sin embargo, para que esto pueda ser aceptado es necesario que la materia (en este caso las neuronas, sus sinapsis u otras estructuras cerebrales) tengan propiedades que permitan una correlación alma-cuerpo. Una hipótesis sobre como este contacto puede darse es la propuesta por Beck y Eccles en 1994, quienes desarrollaron un modelo cuántico para un proceso de la exocitosis en las sinapsis cerebrales basándose en el efecto túnel de los electrones. Una física no determinista como es la cuántica posibilitaría la acción del «yo» en el cerebro. Para ser honestos hay que decir que este modelo no ha sido universalmente aceptado, pero la hipótesis es sugerente.

»La neurociencia actual indaga otras líneas de investigación para explicar los fenómenos conscientes del hombre y busca sus mecanismos. En general saca como conclusión que la postura que se debe mantener es la de un monismo emergentista. La mente sería el resultado de la interacción de miles de millones de neuronas a través de sus sinapsis en el cerebro y del cerebro con otros órganos del cuerpo y con el mundo que nos rodea. Este sería, en resumen, el modo como el cerebro crea la mente o, en otras palabras, como la mente emerge del cerebro.

»Yo sostengo que la opción por el monismo en base a unos datos científicos es una opción más filosófica que científica. El ánima es el principio que anima un cuerpo vivo, lo que distingue un ser inanimado de un ser animado. Por ello, ánima es lo que hace que exista vida.

»Y también el ánima es lo que da forma a la materia, esto es su in-formación. Por ello, no es incompatible conocer los mecanismos con los que se maneja la información en el cerebro y los mecanismos de la vida humana y creer en el alma tal como se concibe en la filosofía aristotélica: por medio de la causalidad formal.

»Es más, no me terminan de convencer las propuestas monistas para explicar el más sagrado de los elementos del hombre: su libertad.

»Por todo esto no veo ninguna incompatibilidad entre la neurociencia y la existencia de Dios.

Sobre el alma, el cerebro y las experiencias religiosas

 
»Otro punto que la neurociencia analiza es el de los mecanismos cerebrales que explicarían las experiencias religiosas. Se han hecho experimentos para ver qué zonas del cerebro están activas en los momentos de meditación en los que dicen experimentar la presencia de Dios. Se han descubierto dichas zonas e incluso se formulan teorías evolutivas del cerebro que explican el origen de la religión en base a estos descubrimientos. Algunos incluso llegan a decir que si se suprimieran estas áreas cerebrales desaparecería la fe en Dios.

»Sin embargo, se puede argumentar que relacionar la fe en Dios con la existencia de estas áreas es lo mismo que decir que los olores se deben a que existe la nariz. ¡Amputemos la nariz y desaparecerán los olores!

»Aun cuando es cierto que durante la oración pueden activarse determinadas áreas del cerebro, la existencia de Dios no depende de que uno lo llegue a experimentar por medio de lo que los creyentes llamamos la experiencia mística. Ésta es subjetiva, mientras que Dios es para el creyente un ser objetivo independiente de él, y del que tiene serias razones metafísicas para admitir su existencia. Pero basta con esto en lo referido a la neurociencia.

Sobre el porcentaje de científicos creyentes

 
»El filósofo Piergiorgio Odifreddi nos argumentaba a favor del ateísmo poniendo como prueba que sólo un 7% de los científicos de altura creen en Dios. Este porcentaje tan pequeño me recuerda al número tan pequeño de sabios que creían en la Edad Media que la Tierra era redonda; era bajo el porcentaje, pero tenían razón. Y uno de los que lo sostuvo fue San Alberto Magno.

»Encuentro que lo más peculiar de la negación de Dios desde la matemática es la rotundidad de la misma. Yo no me atrevería a tanto. Sostengo que ni la física ni la matemática pueden afirmar o negar la existencia de Dios por una razón muy simple: el teorema de Gödel que limita la posibilidad de hacer afirmaciones absolutas.

»John Barrow lo expone de la siguiente manera: si se define una religión como un sistema de pensamiento que requiere una creencia en unas verdades que no se pueden probar, entonces la matemática es la única religión que puede probar que es una religión. Y la física también tiene limitada la posibilidad de hacer afirmaciones porque se basa en la matemática, aunque según algunos es posible que se den las condiciones para que no se le apliquen a la física las limitaciones impuestas por el teorema de Gödel.



»Pero volviendo a Odifreddi, no veo coherente su afirmación de que existen solo logoi en matemáticas; es cierto que la matemática contiene logoi, pero la existencia de estos logoi lleva a la existencia de un único logos, que él reconoce; las razones que él expone para [no] llamarlo Dios vienen más bien de no creer en el misterio de la Encarnación o en la historicidad de Jesucristo.

»Con razón el papa Benedicto XVI le dice que si el logos es racional y existe, teniendo en cuenta las limitaciones de la teología apofática y la analogía para hablar de Dios, podemos afirmar la existencia del Logos con mayúscula que los creyentes llamamos Dios.

»Por ello, el ateísmo de Odifreddi es más bien un rechazo del cristianismo que una negación de la existencia de Dios, pero el análisis de la coherencia de su rechazo del cristianismo no es el objeto de este artículo.

»Pero no todos los matemáticos han sido ateos. Gödel fue un hombre de fe, conocedor de la filosofía de Leibniz.
Esto le distinguió de Einstein, conocido seguidor de Spinoza. El planteamiento religioso de Einstein se puede resumir en su siguiente afirmación, que leída con atención no afirma la existencia de un Dios personal: todo aquel que está seriamente comprometido con el cultivo de la ciencia, llega a convencerse de que en todas las leyes del universo está manifiesto un espíritu infinitamente superior al hombre, y ante el cual, nosotros con nuestros poderes debemos sentirnos humildes. Gödel fue más lejos. Estudió el argumento ontológico incluyendo las modificaciones de Leibniz. Una revisión de la literatura sobre el tema indica un creciente interés en el argumento ontológico por parte de lógicos y filósofos.

Astrofísicos creyentes

 
Javier Igea, en una entrevista en 2002 en Sabadell, cuando le comentaban que "Stephen Hawking es agnóstico", respondía, refiriéndose a su ramo: "Él sí, pero la mayoría de astrofísicos son creyentes; por ejemplo: Paul Davis, Sandage, Milne, Lemaitre, De Broglie, Tipler y hasta el propio Einstein era creyente a su manera. La mitad de ellos Premios Nobel".

Todo esto le lleva a una conclusión en su artículo de El Mundo:

»La negación de Dios se hace muchas veces a la ligera. La fe en Dios tampoco es fácil para quien quiere tomársela en serio. El creyente tiene en la fe un tesoro que, por desgracia, no siempre vive. Pero también desde la fe el creyente aprende a ver a todos con los ojos del Dios en que cree, y asume las palabras que el libro de la sabiduría predica de Dios: «Te compadeces de todos, porque todo lo puedes, cierras los ojos a los pecados de los hombres, para que se arrepientan. Amas a todos los seres y no odias nada de lo que has hecho; si hubieras odiado alguna cosa, no la habrías creado» (Sab 11,23). 



ReL

domingo, 8 de diciembre de 2013

Inmaculada Concepción





Es la Gracia de Dios. María es así por la Gracia. Porque es llena de Gracia desde su primer instante y porque con libertad respondió siempre bien a Dios. La llamamos Inmaculada porque no ha conocido el pecado. Por especial privilegio es preservada del pecado original y durante su vida siempre responde a Dios manifestándole amor en cada circunstancia.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Ni bombas ni ataques han podido con un «ángel de los niños» que ha salvado ya a miles de los narcos

Es un sacerdote con “olor a oveja”. Uno de tantos miles de sacerdotes que han cumplido una misión atendiendo a los más pobres, a los más vulnerables y olvidados. Este es el caso del padre Renato Chiera, un italiano que se introdujo en las favelas de Brasil y creó una obra que ha salvado la vida a miles de niños y ha acercado a Dios a otros tantos.

En este sentido, el padre Chiera comparte con el Papa Francisco ese amor especial por los marginados en la sociedad y que quedó acreditado con las numerosas visitas del entonces cardenal Bergoglio a las villas miseria de Buenos Aires, donde sirvió y se conmovió con este estrato de la sociedad olvidado, entre ellos muchos niños.
Por ello, no sorprende la atención y el cariño que el Papa expresó con el padre Chiera el pasado 18 de noviembre. Este sacerdote estuvo presente en la misa diaria de Francisco en Santa Marta y luego pudo conversar con él sobre la importante misión que desempeña. Pese a todo los sufrimientos y las adversidades que ha pasado en estos años, don Chiera dijo sentirse “muy emocionado” y confirmado por el Papa para continuar con su misión, “él siempre habla de ir en camino, yendo a las periferias”. “Un gran trabajo, un gran trabajo”, le dijo Francisco.

 
El ángel de los meninos de las favelas
 
De este modo, vuelve con más energías si cabe para seguir rescatando niños de las mafias, de las drogas y sobre todo de las calles. Conocido como el “ángel de la guarda de los meninos do rua”, de la Baixada Fluminense a las afueras de Río de Janeiro.
La vida de Renato Chiera no tiene nada que envidiar a las superproducciones de Hollywood. Sufrimientos, asesinatos, mucha muerte pero sobre todo un triunfo constante sostenido en Cristo.

Casa a casa rescatando niños

Este italiano de 71 años  fue enviado a Brasil por su obispo en 1978. Lleva prácticamente toda su vida sacerdotal allí. Nunca dudó en adentrarse en esta aventura: “yo había desarrollado desde hace mucho tiempo una sensibilidad con los marginados y me llamó la atención la pobreza de la gente y las violencia en las favelas, especialmente con los más jóvenes. Una vez que se percató de esta realidad, escribió un papel a máquina y fue casa a casa diciendo que era un sacerdote católico y que estaba dispuesto a hacerse cargo de los pequeños.
Fue de esta experiencia como surgió la llamada Casa do Menor de San Miguel Árcangel, una institución creada por el padre Chiera que comenzó con un niño alojado en su casa y que actualmente cuida a más de 4.000 niños de las favelas en cinco estados brasileños.  

Todo comenzó con el pequeño Carlos

Sin embargo, los inicios no fueron nada fáciles ni exentos de un sufrimiento enorme. El punto de inflexión de esta obra se produjo tras un triste suceso. Ocurrió con Carlos, su primer menino do rua.Era un niño que robaba y tomaba drogas porque estaba solo. Desde que lo había acogido en mi casa había cambiado, pero una noche llegué a casa y le encontré muerto. Los escuadrones de la muerte le habían disparado. Para mí era como un hijo”.
Pero este fue sólo el inicio de una escalada de violencia. “En sólo un mes mataron a 36 niños de la parroquia”, recuerda. De hecho, relata este sacerdote, “yo ya había sido amenazado de muerte en varias ocasiones y me dijeron que me olvidara de los asuntos sociales. Hasta mi obispo había sido secuestrado.”

Un mar de lágrimas y sufrimientos

A renglón seguido un adolescente llegó gritando al padre Chiera: “estoy en la lista de los que quieren matar, ayúdeme”. En la lista había 40 niños. “Había una atmósfera de terror y también tuve preocupaciones pero pensé en las palabras de Jesús: cada ve que dejasteis de hacerlo con unos de estos mis pequeños….”.
“No sabía qué hacer, pero un montón de chicos de las favelas ya estaban en la puerta de mi casa para dormir. Me pidieron poder quedarse conmigo. Pero no tenía espacio”, recuerda.  Durmieron hasta en el garaje y en la furgoneta.
Fue en ese momento cuando decidió pedir ayuda a sus amigos en Italia. Le enviaron algo de dinero y así montó una pequeña estancia. Surgía así la Casa do  Menor, una obra que casi treinta años después ha dado una respuesta a una necesidad enorme.

Adelante pese a las amenazas

“A menudo he tenido miedo y me he tenido que cortar la barba para poder escapar. No estoy en las favelas porque me encante la miseria sino porque veo en los niños pobres la mirada de Cristo Crucificado”, confiesa este sacerdote.
La realidad ha ido evolucionando y de los escuadrones de la muerte han pasado a los narcotraficantes. Son éstos los que utilizan a los niños y no pueden soportar que sean rescatados por la Iglesia.

Víctimas del narcotráfico

“Ahora están entrando chicos con más de diez años que han estado implicados en el narcotráfico. En estos días han venido tres. Tienen una historia terrible. Hemos abierto una nueva casa precisamente para acoger a estos chicos, pero es una realidad aún más compleja la que tenemos que afrontar. Es difícil escaparse de las organizaciones y a menudo están marcados a muerte. Tenemos que poner mucha atención para protegerlos. Hace cinco meses esta casa pudo saltar por los aires a causa de un atentado cometido por un traficante. Seguimos teniendo muchos problemas y recibiendo amenazas. Pero nuestra casa, siempre gracias a Dios, ha ido creciendo”, contaba el padre en una reciente entrevista.
Igualmente, esta casa ha experimentado otra realidad pues muchos de los niños que les llegan son casi recién nacidos. “Un hecho que se explica a las claras por el hundimiento de la familia. En mi parroquia no llega al diez por ciento las familias donde viven juntos los dos padres, y es un dato que refleja la periferia de Rio”. De hecho, han triplicado el número de casas destinadas a los niños más pequeños.
4.000 niños, decenas de casas y también cientos de trabajadores conforman esta obra. Dice Renato Chiera que “su mayor grito no es ser pobre, para ellos lo importante es que se sientan amados, significa que hay alguien que les ama”.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Cristo Rey




Cristo Rey
Con la solemnidad de Cristo Rey del Universo concluye el año litúrgico, para recordarnos que Él es el centro de nuestra vida, el Alfa y Omega.

"Rey, cuyo Reino no está armado de palillos, pues no tiene fin"
Santa Teresa

sábado, 16 de noviembre de 2013

Después de vender 10 millones de libros sobre las «claves del éxito», M. Gladwell apunta a Jesús

Con más de 10 millones de ejemplares vendidos, Malcolm Gladwell es uno de los principales escritores "motivacionales", gurú del "éxito" y analista de "estrategias para triunfar".

"La Clave del Éxito" (más de 3 millones de ejemplares vendidos), "Inteligencia Intuitiva", "Lo que vio el perro", "Fueras de serie: por qué unas personas tienen éxito y otras no", son libros que ejecutivos y líderes de todo tipo devoran en los aeropuertos.

Este sociólogo, que desde 1996 escribe como periodista en la revista The New Yorker, se ha convertido en un experto en el tema "éxito" y "liderazgo". Busca estas características especialmente en "outsiders", es decir, en aquellos que parecen estar fuera del sistema, fuera de los circuitos del poder... pero que pese a todo triunfan.

Son historias de aquellos que parecen débiles, pero en realidad son fuertes.

En esta categoría encaja el caso de Jesucristo. Un "outsider" que triunfa, y muchos podrían tomar como modelo.

Jesús, el "outsider" que cambia el mundo

"Jesús encaja
[en la categoría de ´outsider´ con éxito]. Aquí tenemos a una de las figuras más revolucionarias de la Historia. Viene de los orígenes más humildes. Nunca ocupó un cargo oficial. Nunca tuvo un ejército a su disposición. Nunca se hizo rico. No tenía nada que pudiera asociarse a poder y ventajas. Y pese a todo esto, ¿qué consiguió? Unos logros imposibles de calcular. Ilustra a la perfección la idea de que tienes que mirar al corazón para saber de lo que alguien es capaz", asegura Gladwell en una entrevista a Religion News Service.



Vuelta a la fe gracias a David y Goliat

Malcolm Gladwell, que se crió en una familia ligada a la iglesia menonita (una rama pacifista y trinitaria del protestantismo anabaptista), comenta que ha redescubierto y retornado a la fe mientras escribía su libro David y Goliat, también sobre triunfadores inesperados.

"Me di cuenta de lo que me había perdido", admitió en la entrevista. "Me había desviado un poco de la fe".



En David y Goliat Gladwell explora y reestudia los conceptos de ventaja y desventaja, recurriendo a ejemplos históricos (la guerra de Vietnam, la lucha de Martin Luther King) para seguir derribando rígidas nociones sobre debilidad y fortaleza.

"Me impresionaron tanto estas historias que yo escribía por el increíble poder de la fe en la vida de la gente, que me causó un gran impacto en mis creencias. Ese ha sido el completamente inesperado efecto de escribir este libro. Estoy en proceso de redescubrir mi fe otra vez".

La expansión de las ideas

Uno de sus libros más celebrados y vendidos es La clave del éxito, en el que habla del "tipping point", ese momento mágico en el que una idea, tendencia o comportamiento social cruza un umbral, se vierte y se expande hasta lo insospechado. En este sentido compara la capacidad de expansión del fenómeno tipping con la de una epidemia.

Gladwell incluye en esta categoría el caso de Jesús: sus palabras y su vida han sobrepasado con creces ese tipping point.
 

sábado, 9 de noviembre de 2013

«Seasons of Gray», una película que actualiza el drama bíblico de José y el odio de sus hermanos

La historia de José, que ocupa los últimos trece capítulos del Génesis, es sin duda una de las más poderosas de la Biblia

El preferido de su padre, Israel, aborrecido a causa de eso por sus hermanos, es vendido por ellos, llega a Egipto, allí es encarcelado y finalmente se gana la confianza del faraón interpretando sus sueños y alcanza el poder.

El reencuentro, años después, con los hermanos que le golpearon y se deshicieron de él, primero sin identificarse y luego manifestándose a ellos, y su relación posterior, con la tan humana simbiosis de interés y arrepentimiento sincero, la muerte de Israel... ofrecen al lector, además de elevadas lecciones espirituales y profundos significados teológicos que prefiguran al Mesías, una multitud de registros dramáticos cargados de emoción.

Recreación bíblica en la Texas de hoy día

Esa historia acaba de ser retomada y adaptada a los tiempos modernos en una película que se produjo hace dos años pero sólo ahora se estrena en Estados Unidos: Seasons of Gray [Las estaciones de Gray], presentada como "una moderna historia de José"... y lo es.

Producida y dirigida por Paul Stehlik Jr, es Andrew Cheney quien interpreta el papel protagonista de Brady Gray, el nuevo José. Este viernes 18 de octubre comenzó a exhibirse en Texas, donde fue rodada y donde transcurre la acción, y pronto empezará a proyectarse en todo el país.

Brady Gray vive con su familia en un rancho donde la envidia se alimenta contra él porque es el hijo favorito de su padre. Sus hermanos traman contra él una venganza por envidia y tras golpearle le expulsan de su casa para siempre.

Llega a Dallas y empieza una nueva vida, pero tras ser falsamente acusado de asalto por la esposa de su jefe, acaba en prisión. Cuando empieza a pensar que Dios se ha olvidado de él, su capacidad para interpretar los sueños vuelve a catapultarle al éxito. Y es tiempo después cuando, como José, habrá de enfrentarse a su familia... y al lado más oscuro de su corazón.

Excelente acogida en medios cristianos

Las primeras críticas que ha recibido Seasons of Gray apuntan a que se trata de una nueva muestra de cine evangélico preparado para gustar a cualquier tipo de comunidad cristiana, como fueron Fireproof [A prueba de fuego] o Corageous [La fuerza del honor]. Y es una prueba de que hay un público deseoso de películas que acerquen ese tipo de mensaje con un envoltorio de buena calidad cinematográfica incluso con bajos presupuestos.

The Christian Post señaló que se trata de "una historia fascinante sobre el perdón y sobre cómo Dios jamás desaprovecha la oportunidad para que cada momento muestre Su gloria y Su designio".

Por su parte, la Fundación Dove, que desde 1991 califica las películas de forma independiente en función de su adecuación familiar, le dio la máxima calificación para mayores de 12 años, y señaló que Seasons of Gray "invita a los espectadores a recordar que Dios siempre actúa entre las bambalinas de nuestra vida y que, aunque no comprendamos lo que nos sucede, si confiamos en Él, Él hará que las cosas resulten al final para nuestro bien".

En cuanto a Christian Cinema, destaca que el film "no sólo sigue la historia de José de forma creíble, sino que las actuaciones son maravillosas. Siempre es agradable ver una película que da gloria a Dios manteniendo al mismo tiempo un elevado nivel de credibilidad".

Por último, My Parent Lab, también dedicada a la orientación familiar, señala que es una obra que facilita "esos diálogos profundos con tus hijos después de verla que siempre estamos buscando".