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sábado, 13 de marzo de 2010

La vocación espiritual debe primar sobre el papel social del sacerdote

Los sacerdotes deben en primer lugar irradiar a Cristo, señala obispo holandés





ROMA, viernes 12 de marzo de 2010 (ZENIT.org).-

El obispo de Utrecht (Holanda) monseñor Willem Jacobus Eijk manifestó su preocupación por la “falta de contenido espiritual” de algunos sacerdotes que lamentablemente ponen por encima su labor social de su vida espiritual.

Así lo dijo en una ponencia denominada “Entre la vocación espiritual y el papel social” dentro del congreso “Fidelidad a Cristo, fidelidad al sacerdote”, que se finaliza hoy en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma con motivo del año sacerdotal.

Después de presentar un contexto histórico de la situación actual del sacerdote, monseñor Eijk resaltó que lo más valioso de la vocación sacerdotal está en “su identidad intrínseca, la sacramental de hombre que representa a Cristo en persona”, pero que en muchas ocasiones se cae en el error “de estar aferrados a su identidad extrínseca, es decir, a las funciones de líder en la sociedad profana y de las organizaciones católicas”.

Aseguró que una de las causas de esto “debe buscarse en la creciente dificultad de dedicarse al cuidado de las almas, actividad amenazada por la secularización”.

Identidad sacerdotal

El obispo holandés aseguró que el Concilio Vaticano II, al señalar la identidad del laico en la Iglesia, ha también destacado la vocación del sacerdote de ser otro Cristo.

“El Concilio no ha introducido una discontinuidad en la identidad del sacerdote”, aclara. Pero explicó que “ha habido de todas maneras tal discontinuidad fuera del contexto del Concilio en dos fases diversas”.

“La primera”, subraya, “ha sido una modificación gradual del modo en el que los sacerdotes vivían su identidad intrínseca, fenómeno que se ha manifestado al menos en la Europa del nor – oeste en los años 40 del siglo pasado”

E indica que en la segunda fase “la imagen social que el sacerdote tenía hasta finales de los 50, ha declinado rápidamente que la época revolucionaria de los años 60”.

Así, monseñor Jacobus aseguró que el Concilio “mirando los dos polos justo a tiempo, ha evitado que la crisis haya minado de manera añun más grave la identidad del sacerdote”. Dijo que así, que el sacerdote siempre tendrá el desafío de encontrar un equilibrio entre el rol social y la vida espiritual. Para ello indicó que es necesario “evitar la tentación de forzar vocaciones sacerdotales, fijando la atención en la identidad extrínseca del sacerdote”

Reconoció que los sacerdotes se encuentran “diariamente expuestos a la presión, a las tensiones y a las desilusiones ligadas a la proclamación del Evangelio en nuestra sociedad poco abierta a la fe cristiana”, razón que influye para que no pocos de ellos caigan en el activismo.

Monseñor Willem Jacobus Eijk concluyó diciendo que para permanecer fieles al aspecto principal de su vocación es necesario “cuidar lo más posible su relación con Cristo sacerdote, maestro y pastor”.

sábado, 27 de febrero de 2010

Examinar dónde se nos ha endurecido el corazón, pide Arzobispo en Cuaresma


BUENOS AIRES, 24 Feb. 10 / 05:20 pm (ACI)




El Arzobispo de Corrientes (Argentina), Mons. Andrés Stanovnik, señaló que las penitencias cuaresmales deben servir para "examinar dónde se nos ha endurecido el corazón" y así purificarnos del pecado y poder llegar limpios a la Pascua.

El Prelado indicó que para que la Cuaresma sea "un tiempo de oración y de conversión es necesario examinar dónde se nos ha endurecido el corazón, reconocer nuestro pecado, para poder llegar limpios a la celebración del misterio pascual".

Para ello, Mons. Stanovnik señaló que los medios cuaresmales de la oración, el ayuno y la limosna, "no queden en meros actos externos, sino que nazcan de lo profundo de la persona y la lleve a un verdadero encuentro con Jesucristo".

"Jesús se refiere a tres prácticas muy antiguas y muy eficaces para limpiar el corazón: la oración, el ayuno y la limosna. Pero en cada una de ellas advierte sobre el peligro de transformarse en una práctica exterior, en un mero maquillaje, sin correspondencia con el interior de la persona", subrayó.

"Esas prácticas –agregó- ayudan a vivir una vida más austera, no por una mera disciplina del cuerpo y del espíritu, sino por una motivación muy superior: limpiar el corazón del egoísmo, abrirlo a Dios y a los hermanos".

lunes, 16 de marzo de 2009

El actor Liam Neeson pone voz a un Vía Crucis de san Alfonso María de Ligorio


Por iniciativa del músico católico Ray Herrman, ganador de un Grammy

ANN ARBOR, viernes 6 de marzo de 2009 (ZENIT.org).-

El sello discográfico Little Lamb Music, con sede en Ann Arbor (Michigan, Estados Unidos) ha sacado a la venta para esta Cuaresma un CD, Praying The Way of the Cross (Rezando el camino de la Cruz), en el que el actor Liam Neeson pone voz a textos y música de san Alfonso María de Ligorio.

Se trata, según los promotores de la idea, de una "producción rompedora que cambiará para siempre el rostro de la música católica".

La música está compuesta por Ray Herrman, fundador junto a su mujer Theresa de Little Lamb Music. Herrman, católico desde niño, lleva veinte años trabajando como instrumentalista y compositor para figuras de la música actual.

Entre otros, ha trabajado con Christina Aguilera, Chicago, Santana, Bob Dylan, Stevie Wonder, Johnny Mathis y George Benson, y posee un Grammy por su trabajo, además de trabajar en la banda de uno de los espectáculos televisivos más conocidos de la televisión americana, American Idol.

En este trabajo, Herrman compone música sacra de gran calidad, con himnos y pasajes de san Alfonso María de Ligorio, para un hermoso Via Crucis, narrado por el actor irlandés, también católico, Liam Neeson.

Herrman y su esposa, muy devotos del Sagrado Corazón de Jesús y María, como ellos mismos testimonian en la web de la compañía, crearon Little Lamb Music , afirman, "para bendecir a Dios y a María y compartir esta bendición con el resto del mundo".

"Nunca agradeceremos bastante a nuestros padres que nos hayan enseñado a vivir en presencia de Dios y a practicar nuestra fe católica, yendo a misa los domingos, recibiendo los sacramentos y rezando el Rosario", afirma Herrman. "Hay muchas distracciones en la vida, especialmente en la industria del entretenimiento. Pero hay algo que decir sobre poner a Dios el primero... todo lo demás encuentra su sitio", añade.

El presente trabajo se ha llevado a cabo con la colaboración de los padres Redentoristas, quienes les propusieron el proyecto para ayudar a sus misiones de Brasil y Nigeria. Las oraciones de san Alfonso son muy apreciadas por los católicos norteamericanos, y suelen recitarse especialmente en Cuaresma y Pascua.

Por su parte, el actor Liam Neeson es muy conocido por sus interpretaciones en "Michael Collins", "La lista de Schindler", "Los miserables" y "La amenaza fantasma". Recientemente puso también voz a Aslan, el león de la saga "Las crónicas de Narnia", obra del gran escritor cristiano Clive S. Lewis.

Más información: www.littlelambmusic.com

Por Inma Álvarez

domingo, 15 de marzo de 2009

Predicador del Papa: el diseño inteligente o por qué la materia es capaz de salvación


Primera predicación a la Curia Romana en esta Cuaresma

CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 13 de marzo de 2009 (ZENIT.org).-

¿El cosmos entra dentro del plan de salvación o como decían los pensadores antiguos, no hay esperanza para ella? Lejos de ser un tema obsoleto, el actual debate

sobre el evolucionismo ha vuelto a poner el tema sobre la mesa.

Así ha comenzado el padre Raniero Cantalamessa OFM, predicador de la Casa Pontificia, la primera predicación cuaresmal que ha dirigido hoy a la Curia Romana en presencia del Papa Benedicto XVI, en la capilla "Redemptoris

Mater", sobre el capítulo octavo de la carta de San Pablo a los Romanos, con el título "La ley del Espíritu que da vida en Cristo Jesús".

El padre Cantalamessa dedicó su pensamiento de hoy al pasaje de la carta paulina en la que afirma que la creación "sufre dolores de parto, aguardando la manifestación gloriosa de los hijos de Dios".

"La opinión casi unánime hoy es que ese término designa a la creación en su conjunto, es decir tanto el mundo material como el mundo humano", explicó el predicador. "Este estado de sufriente espera se debe al hecho de que la creación, sin culpa por su parte, ha sido arrastrada por el hombre al estado de impiedad".

Sin embargo, este estado no será el último: "¡Existe una esperanza para la creación! No porque la creación, en cuanto tal, esté en grado de esperar subjetivamente, sino porque Dios tiene en mente para él un rescate. Esta esperanza está ligada al hombre redimido, el "hijo de Dios", que con un movimiento contrario al de Adán, arrastrará un día definitivamente el cosmos a su propio estado de libertad y de gloria".

Esta cuestión, precisamente este año que se celebra el bicentenario de Darwin y con él el evolucionismo vuelve a ser noticia, "nos ofrece la ocasión de tocar el problema hoy tan debatido sobre la presencia o no de un sentido y de un proyecto divino interno a la creación".

"En el diálogo actual entre ciencia y fe el problema se presenta en términos diversos, pero la sustancia es la misma. Se trata de saber si el cosmos ha sido pensado y querido por alguno o si es fruto de la casualidad y de la necesidad", explicó.

Frente a la visión puramente materialismo que apoyan los partidarios del evolucionismo, la tesis de los creyentes "ha acabado por cristalizarse en la fórmula que en inglés suena Intelligent design, el diseño inteligente, se entiende, del Creador".

"Lo que ha creado tanta discusión y rechazo de esta idea ha sido, en mi opinión, el hecho de no distinguir con bastante claridad el diseño inteligente como teoría científica, del diseño inteligente como verdad de fe", explicó Cantalamessa.

Como teoría científica, la tesis del "diseño inteligente" afirma que es "posible probar por el análisis mismo de la creación, por tanto científicamente, que el mundo tiene un autor externo a sí mismo y muestra los signos de una inteligencia ordenadora".

Sin embargo, si se la considera como verdad de fe, es incontestable: "si, como piensan muchos científicos, es pseudo-ciencia hacer del diseño inteligente una conclusión científica, también es pseudo-ciencia aquella que lo excluye".

"La ciencia podría avanzar en la pretensión si pudiera por sí sola explicar todo: no sólo el "cómo" del mundo, sino también el "qué" y el "por qué".

Esto la ciencia sabe bien que no está en su poder hacerlo. Incluso quien elimina de su horizonte la idea de Dios, no elimina con ello el misterio. Queda siempre una pregunta sin respuesta: ¿por qué el ser y no la nada? La misma nada ¿es quizás para nosotros un misterio menos impenetrable que el ser, y la casualidad un enigma menos inexplicable que Dios?".

Sin embargo, explicó Cantalamessa, para los creyentes la teoría en sí de la evolución de las especies no es incompatible con la de un diseño inteligente que dirige el camino de la materia en el tiempo.

"Como en el campo del espíritu la gracia deja espacio a la impredecibilidad de la libertad humana y actúa también a través de ella, así en el campo físico y biológico todo está confiado al juego de las causas segundas (la lucha por la supervivencia de las especies según Darwin, la casualidad y la necesidad según Monod), aunque este mismo juego está previsto y hecho precisamente por la providencia de Dios".

"En uno y en otro caso, Dios, como dice el proverbio, escribe derecho con renglones torcidos", explicó.

La diferencia entre la postura de los creyentes de quienes no lo son, explicó el predicador, la recoge esta afirmación, escrita por un agnóstico: "si recorremos hacia atrás la historia del mundo, como se pasan las páginas de un libro desde la última página hacia atrás, llegados al final, nos damos cuenta de que es como si faltara la primera página, el incipit. Lo sabemos todo del mundo, excepto por qué y cómo ha comenzado".

"El creyente está convencido de que la Biblia nos proporciona precisamente esta página inicial que falta; ¡en ella, como en el frontispicio de todo libro, está indicado el nombre del autor y el título de la obra!", concluyó el padre Cantalamessa.

El texto entero puede leerse en la sección de documentos de la página de ZENIT (www.zenit.org).

Por Inma Álvarez