viernes, 8 de diciembre de 2017

INMACULADA CONCEPCIÓN 8 de diciembre 2017






La Inmaculada Concepción Cada 8 de diciembre, la Iglesia celebra el dogma de fe que nos revela que, por la gracia de Dios, la Virgen María fue preservada del pecado desde el momento de su concepción, es decir desde el instante en que María comenzó la vida humana. El 8 de diciembre de 1854, en su bula Ineffabilis Deus, el Papa Pío IX proclamó este dogma: "...declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles..." (Pío IX, Bula Ineffabilis Deus, 8 de diciembre de 1854) María es la "llena de gracia", del griego "kecharitomene" que significa una particular abundancia de gracia, es un estado sobrenatural en el que el alma está unida con el mismo Dios. María como la Mujer esperada en el Protoevangelio (Gn. 3, 15) se mantiene en enemistad con la serpiente porque es llena de gracia. Las devociones a la Inmaculada Virgen María son numerosas, y entre sus devotos destacan santos como San Francisco de Asís y San Agustín. Además la devoción a la Concepción Inmaculada de María fue llevada a toda la Iglesia de Occidente por el Papa Sixto IV, en 1483.

sábado, 2 de diciembre de 2017

¿Se salvan las personas de otras religiones?

Así como Cristo es el único mediador entre Dios y los hombres, así también la Iglesia es el medio único de salvación

Por: P. Miguel A. Fuentes, IVE | Fuente: TeologoResponde.org 




Pregunta:
¿Se pueden salvar los que no pertenecen a la Iglesia? Respecto de la Salvación, que implica estar en comunión con Dios, que pasa con nuestros hermanos de otras religiones, sectas y demás; como ser musulmanes, judíos, budistas, hinduistas, protestantes, Testigos de Jehová, etc. Si no reconocen a Jesucristo como Dios, ¿podrán estar en comunión con El y compartir la vida eterna? ¿Quien se va a condenar? Esteban
¿Hay salvación fuera de la Iglesia? Elena
Los que no conocen a Dios o nunca les predicaron; ¿se condenan? ¿no hay salvación para ellos? Julián.


Respuesta:
Estimados:
La enseñanza de la Iglesia es que ‘fuera de la Iglesia no hay salvación’. Pero debemos entender muy bien esta afirmación para no darle un sentido equívoco.
Podemos resumir la enseñanza de la Iglesia diciendo lo siguiente: ‘Así como Cristo es el único mediador entre Dios y los hombres, así también la Iglesia es el medio universal y único de salvación. Ningún hombre puede pues salvarse sin pertenecer a ella, ya sea con toda realidad, ya sea cuando menos por su dispo­sición profunda’.
La doctrina de la Iglesia debe unificar al mismo tiempo varias verdades, que son:


a) que Dios quiere realmente la salvación de todos los hombres;
b) que la Iglesia es el único sacramento de salvación, y que es necesario pertenecer a ella para poder salvarse;
c) que no hay sin embargo dos Iglesias, universal pero invisi­ble una, y visible pero limitada la otra, sino que en la tierra existe solamente una misma y única Iglesia, a la vez visible e invisible. mística e institucional.
Intentemos explicar este misterio:
1. La Iglesia, único sacramento de la salvación
‘Así como Cristo es el único mediador entre Dios y los hombres, así también la Iglesia es el medio universal y único de salvación. Ningún hombre puede pues salvarse sin pertenecer a ella, ya sea con toda realidad, ya sea cuando menos por su disposición profunda (‘reapse vel voto’)’.
Esta tésis es de fe, según el magisterio ordinario y universal de la Iglesia confirmado por varias declaraciones, solemnes, en particu­lar la del IV concilio de Letrán (1215): ‘existe una sola Iglesia, la Iglesia universal de los fieles, fuera de la cual absolutamente nadie (nullus omnino) se salva’ (Dz 430). Y la del concilio de Flo­rencia (Dz 714). Véanse asimismo los textos de Inocencio III (Dz 423), de Bonifacio VIII en la bula Unam Sanctam (Dz 468), de Clemente VI (Dz 570 b), de Benedicto XIV (Dz 1473), de Pío IX (Dz 1647, 1677), de León XIII (Dz 1955), de Pío XII en su encíclica Mystici corporis (Dz 2286-2288), del Santo Oficio en su carta de 8 de agosto de 1949 al arzobispo de Boston a propósito del asunto Feeney (Dz 3866-3872). Resumiendo y recogiendo toda esta doctrina tradicional, el concilio Vaticano II reafirma, a su vez, ‘que esta Iglesia peregrinante es necesaria para la salvación. En efecto, sólo Cristo es mediador y camino de salvación. y se hace presente a todos nosotros en su cuerpo que es la Iglesia’ (L. Gent., 14).
La fe de la Iglesia tocante a la necesidad del papel por ella desempeñado, le llega de la Escritura a través de la tradición.
a) El fundamento de la Sagrada Escritura
Una doble serie de afirmaciones jalona todo el Nuevo Testa­mento:
a. Cristo es la única fuente de salvación, el único lugar de encuentro entre Dios y los hombres. Así, bajo formas diversas: Act 4, 11-12; Rom 10, 1-14; Lc 12, 8-10; Jn 14, 1-6, etc.
b. En la comunicación de la salvación a los hombres, Cristo y la Iglesia forman una sola cosa: la negativa a seguir a la Iglesia equivale a una negativa a seguir a Cristo, del mismo modo que rechazar a Cristo equivale a rechazar al Padre (Lc 10, 16: ‘Quien a vosotros escucha, a mi me escucha; y quien a vosotros desprecia, a mí me desprecia; pero quien me desprecia a mí, desprecia a aquel que me envió'; o también: Jn 3, 5; 13, 20: Mt 18, 17; Mc 16, 16; Gál 1. 8; Tit 3, 10; 2 Jn 10, 11, etc..).
O bien todos estos textos nada quieren decir, o bien significan claramente que, fuera de Cristo y de su Iglesia, no existe salvación posible para el hombre. Así, pues, aun cuando no figure en ellos bajo su formulación explícita, el axioma ‘fuera de la Iglesia, no hay salvación’ se remonta en su sustancia al Evangelio mismo. El concilio Vaticano II lo advierte con exactitud: ‘Al enseñarnos explícitamente la necesidad de la fe y del bautismo (Mc 16, 16; Jn 3, 5), confirmó (Cristo) al mismo tiempo la necesidad de la Iglesia misma’ (L. Gent., 14).
b) El axioma ‘fuera de la Iglesia no hay salvación’
La fórmula ‘fuera de la Iglesia, no hay salvación’ aparece por primera vez en san Cipriano y en Orígenes en torno al año 250. La encontramos ininterrumpidamente en los padres, tal cual, o con lige­ras variantes, o traducida también en imágenes como la del arca de Noé u otras equivalentes. La encontramos también en los teólogos y en los documentos oficiales del magisterio, los más importantes de los cuales han sido ya indicados antes.
Por poco que se reflexione, se advertirá claramente que es esen­cial a la Iglesia ser única. En caso contrario, no sería ya la esposa del único Mediador y su cuerpo, el sacramento de la comunión universal entre Dios y los hombres. Cuando la Iglesia afirma esta unicidad como una exigencia de su fe, no reivindica pues celosa­mente unos derechos y unos privilegios cediendo a una tentación de imperialismo espiritual, sino que da testimonio de la misión que ella ha recibido con respecto a la humanidad. Su exclusivismo es sencillamente otro nombre de su fidelidad y de su caridad uni­versal. Admitir una pluralidad de Iglesias equivaldría a no admitir ninguna, a rechazar la noción misma de Iglesia.
2. El sentido y el alcance del axioma ‘fuera de la Iglesia no hay salvación’
¿Cómo, pues, inter­pretar correctamente este axioma? Para responder a la cuestión así planteada, examinaremos bre­vemente lo que a este respecto nos dicen el Nuevo Testamento y la tradición de la Iglesia.
a) El Nuevo Testamento
a. Lo que el Nuevo Testamento condena es, esencialmente, la negación de la verdad, y no la ignorancia pura y simple. Véase, en particular: Jn 3, 19; Mt 22, 8-9; cf. 1 Jn 4, 7.
b. Nunca afirma que sea suficiente invocar a Cristo o afiliarse a su Iglesia para poder salvarse. Hasta dice explí­citamente lo contrario: Mt 13, 41-42; 22, 12-14; 25, 41; 1 Cor 13, 2; Gál 5, 6; Sant 2, 14; Lc 13, 9.
c. No excluye en parte alguna una pertenencia a Cristo y a la Iglesia simplemente latente, pero ya salvífica. Varios indicios, sin ser absolutamente perentorios, orientan incluso en este sentido. Así, por ejemplo, las palabras de Cristo a propósito de Abraham, que ‘ha visto su día’ (Jn 8,56). O aquellas que trans­cribe Mc 9,38-40: ‘quien no está contra nosotros, está con nosotros’, palabras que equilibran que de algún modo el ‘quien no está conmigo, está contra mí’. Véase asimismo: Jn 1, 9; Mt 2, 1; 8, 10; 15, 28; 25, 34s; 1 Jn 4. 7.
b) La Tradición de la Iglesia
Algunos Padres tuvieron una posición muy estricta; como San Fulgencio de Ruspe (siglo VI): ‘No cabe la menor duda de que no sólo todos los paganos, sino también todos los judíos, todos los herejes y cismáticos que mueren fuera de la Iglesia católica, irán al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles’.
Pero otros, sin embargo, matizan más las cosas y admiten la idea de una posible buena fe; así san Agustín, quien, siquiera de un modo disperso, distingue entre lo que un día se llamará el hereje de buena fe o hereje simplemente material, y el hereje formal. ‘Aquel, escribe, que defiende su opinión, aunque sea errónea y perversa, sin animosidad pertinaz, sobre todo cuando dicha opinión no es fruto de su audaz presunción, sino herencia de unos progenitores seducidos y arrastrados por el error; si busca la verdad escrupulosamente, pronto a abrazarla en cuanto la conozca, no debe ser clasificado entre los herejes’ (Epistola 43,1). San Ambrosio se había manifestado más explícitamente aún a propósito del emperador Valentiniano II, asesinado antes de haber recibido el bautismo que tanto deseaba: Ambrosio no puede imaginar que no haya recibido la gracia. Escribe: ‘¿No habrá, pues, recibido la gracia que deseaba, que él había pedido? Evidentemente, si la ha pedido, la ha recibido’ (De obitu Valentiniani, 51; PL 16, 1374; Rouët de Journel, 1328).
A partir de santo Tomás, la distinción entre las diferentes clases de ignorancia se hará clásica: voluntaria e involuntaria, vencible e invencible.
El tema de la necesidad de la Iglesia para la salvación se planteó de nuevo con los grandes descubrimientos. Las discusiones entre teólogos fueron muy enconadas.
Finalizado el siglo XVIII, el ‘liberalismo’ y el indiferentismo religioso provocaron una viva oposición a nuestro axioma. Son conocidas las brutales palabras de Rousseau: ‘Todo el que se atreve a decir que ‘fuera de la Iglesia, no hay salvación’, debe ser expulsado del Estado’ (Contrato social, IV, 8). El moralismo pietista de Kant y ‘la religión de la conciencia’ influyeron en idéntico sentido.
La reacción de la Iglesia ha sido clara y muy significativa. Es doble:
-Por una parte, rechaza categóricamente todo indiferentismo cuyo principio entrañe la negación del misterio de salvación del que es ella servidora. Véase, en este sentido: la encíclica Mirari vos de Gregorio XVI (Dz l613ss), la alocución de Pío IX de 9 de diciem­bre de 1854 (Dz 1646ss), la encíclica Quanto conficiamur moerore (10 de agosto de 1863; Dz 1677) de este mismo papa, el Syllabus (Prop. 16 y 17; Dz 1716-1717), etc. Se mantiene, pues, con firmeza el principio tradicional: ‘Fuera de la Iglesia, no hay salvación’
-Por otra parte, la condenación implicada en este axio­ma no apunta jamás a las personas mismas. Aun cuando el prin­cipio se formule de un modo absoluto en los textos relativos a las demás sociedades religiosas, abunda sin embargo en precisiones y en crecientes matices cuando se trata de textos referentes a la salvación efectiva de las personas que no están en contacto visible e institucional con la Iglesia. Pío IX es el primero que introduce explícitamente la consideración de la buena fe en su exposición de una doctrina tradicional ‘fuera de la Iglesia, no hay salvacion’ (Singulari quadam, 9 de diciembre de 1854, Dz 1646-1647, véase también Quanto conficiamur, 10 de agosto de 1863, Dz l677). Idéntico espíritu encontramos en León XIII (Satis cognitum) 17 y en Pío X (E Supremi Apostolatus).
El concilio Vaticano II, en la Constitución Lumen Gentium, matiza la aplicación de este principio a las diferentes categorías humanas sobre la base de una distinción mucho más clara de los diversos casos posibles: cristianos no católicos, judíos, musulmanes y adoradores del Dios único, y aquellos, en fin, que ‘buscan todavía en sombras e imágenes al Dios que desconocen’ (L.G., 16).
Ya la encíclica Mystici corporis había preparado este progreso al mencionar explícitamente a ‘quienes por cierto deseo o aspiración inconsciente están ordenados al cuerpo místico’ (Dz 3821 y CEDP, t. I. p. 1057), idea recogida y precisada por la carta del Santo Oficio (8 de agosto de 1949) relativa al asunto Feeney (Dz 3866-3873 [32 ed.]).
c) Conclusión
A la luz de estos últimos documentos, cabe resumir así la tra­dición de la Iglesia:
1º Es de fe que ‘la Iglesia peregrinante es necesaria para la salvación’ (L. Gent.. 14).
2º ‘No podrían salvarse aquellos hombres que, conociendo que la Iglesia católica fue instituida por Dios a través de Jesucristo como necesaria, se negasen sin embargo a entrar o a perseverar en ella’ (L.G., 14).
3º En razón del vínculo que une a Cristo con la Iglesia, nadie puede salvarse, es decir, vivir con Cristo, sin estar de un modo u otro en comunión con la Iglesia.
4º En la aplicación de este principio a las diferentes personas, hay que tener en cuenta las circunstancias y posibilidades efectivas de cada uno. ‘Por esto, para que una persona alcance su salvación eterna, no siempre se requiere que esté de hecho incorporada a la Iglesia a título de miembro, pero si debe estar unido a ella siquiera un deseo o aspiración’ (carta del Santo Oficio al arzobispo de Boston, 8 de agosto de 1949. DS 3870).
5º ‘Incluso no siempre es necesario que esta aspiración sea explicita. En caso de ignorancia invencible, una simple aspiración implícita’ (ibid.) o inconsciente puede ser suficiente, si traduce ‘la disposición de una voluntad que quiere conformarse a la de Dios’ (ibid.). O, dicho de otro modo, esa aspiración debe expresar realmente la oposición de la vida de uno, por cuanto no puede tratarse de una especie de salvación de segunda categoría. Ese deseo debe estar asimismo animado por la caridad perfecta, implicando pues un acto de fe sobrenatural.
¿Cómo concebir psicológicamente este deseo implícito? El concilio Vaticano II habla de ‘aquellos que, ignorando sin culpa el Evangelio de Cristo y su Iglesia, buscan, no obstante, a Dios con un corazón sincero y se esfuerzan, bajo la influencia de la gracia, en cumplir con obras su voluntad conocida mediante el juicio de la conciencia, pueden alcanzar la salvación eterna’. Y con más audacia aún: ‘Incluso a aquellos que sin culpa no han llegado todavía a un conocimiento expreso de Dios, y se esfuerzan, no sin la gracia divina, en llevar una vida recta, tampoco a ellos niega la divina Providencia los auxilios necesarios para la salvación’ (L.G., 16; cf. Gaudium et spes, 22, 5).
En todos estos textos se advierte una insistencia en los dos puntos siguientes:
-Se hace referencia a la orientación global de una vida: ‘hay que esforzarse en cumplir con obras su voluntad'; ‘hay que esfor­zarse en llevar una vida recta’.
-Todo esto no puede llevarse a cabo y tener un efecto ‘sal­vífico’ como no sea bajo la influencia de la gracia. Y sabemos pre­cisamente que, aun cuando algunos hombres puedan dar la impre­sión de que están lejos – o quizá lo estén de hecho – de Dios, él en cambio no está lejos de nadie. ‘puesto que él da a todos la vida, la inspiración y todas las cosas (Act 17, 25-28), y quiere, como Salvador, que todos los hombres se salven (1 Tim 2, 5)’ (L. Gen t., 16).
3. Consecuencia: la mediación universal de la Iglesia y los grados de pertenencia a la Iglesia
a) La mediación universal de la Iglesia
Por ser la iglesia en el mundo el sacramento universal de la salvación, toda gracia llega a través de ella y toda gracia tiende hacia ella.
a. Toda gracia llega a través de la iglesia: No solamente el camino normal previsto por Cristo para comu­nicar su vida es el canal de los sacramentos, sino que además, siendo como es la Iglesia ‘Jesucristo difundido y comunicado’, según palabras de Bossuet, toda participación en la vida de Cristo será eclesial, aun en el caso de que sus beneficiarios no tengan conciencia de ello, ya que no existen dos especies de una misma vida cristiana, supuestamente distintas en razón de la pertenencia o no pertenencia a la Iglesia. Concreta­mente, dicha mediación se ejerce de dos maneras sobre todo:
-En virtud de los sacramentos, y de la eucaristía en particu­lar. En la economía de la salvación, la misa y la cruz son dos mis­terios inseparables: ‘Sin la cruz, la misa sería una ceremonia va­cía. Pero, sin la misa, la cruz sería una fuente sellada’ (Montcheuil).
-En virtud de las restantes plegarias y sacrificios ofrecidos por la iglesia. La encíclica Mystici corporis insiste varias veces en el papel maternal que la Iglesia desempeña con respecto al conjunto de la humanidad.
b. Toda gracia tiende hacia la Iglesia: Más cierto aún es que toda gracia ordena necesariamente a quien la recibe hacia la Iglesia, para que pertenezca a ella cada vez más y mejor. Cristo, escribía Isaac de Stella, ‘es un esposo humilde y fiel’, todo lo que hace, lo hace pues para su esposa. Esta fide­lidad forma parte de su misterio. ‘Adondequiera que vaya ahora, a la derecha del Padre o al fondo de las almas, sigue siendo siempre el Cristo de su Iglesia y de Pedro, y los primeros momentos de su entrada en no importa qué corazón, las primeras acometidas de su gracia, que no descansa nunca y en parte alguna, serán asi­mismo los primeros pasos de su venida a la Iglesia’ (Mersch).
b) Los grados de pertenencia a la Iglesia
La cuestión de la pertenencia a la Iglesia no es más que una aplicación de todo lo que acaba de decirse. Dos grandes principios deben tomarse aquí en cuenta:
a. ‘Están plenamente incorporados a la sociedad de la iglesia quienes, poseyendo el Espíritu de Cristo, aceptan íntegramente su constitución y todos los medios de salvación establecidos en ella. y en su cuerpo visible están unidos con Cristo, el cual la rige por medio del soberano pontífice y los obispos, por los vínculos de la profesión de fe, de los sacramentos, del gobierno y comunión ecle­siástica’ (Lumen gentium, 14). El mismo documento añade a continuación:
-esta ‘incorporación’ a la Iglesia no asegura la sal­vación a quien, no perseverando en la caridad, permanece en el seno de la Iglesia sólo en cuerpo, y no en corazón;
-esta situación sobrenatural de los hijos de la Iglesia ‘debe atribuirse no a sus méritos, sino a una gracia singular de Cristo’.
También añade: ‘los catecúmenos que, movidos por el Espíritu Santo, solicitan con voluntad expresa ser incorporados a la Iglesia, por este mismo deseo ya están vinculados a ella y la madre Iglesia los abraza con amor y solicitud como suyos’ (L.G., 14).
b. Aun sin estar plenamente incorporado a la iglesia, es po­sible, sin embargo, estar unido a ella y, en este sentido, pertenecer a ella de algún modo. El concilio Vaticano II habla explícitamente de un vínculo por el que están unidos a la Iglesia todos aquellos que, aun sin estar plenamente incorporados a ella, pertenecen sin embargo a ella de algún modo (L.G., 15-16; Decreto sobre el ecume­nismo, 3 y 4). Hay, pues, una pertenencia en sentido amplio (en esta última, es preciso establecer una dis­tinción entre aquellos que admiten el Evangelio y ‘se honran con el bello nombre de cristianos’, algunos de los cuales están unidos a la Iglesia por vínculos sacramentales muy fuertes -cf. L.G. 15-, y aquellos otros que, no habiendo recibido todavía el Evangelio, están simplemente ‘ordenados al pueblo de Dios’ -ibid., 16-). Tal es la razón de que, para mejor definir y caracterizar estos diferentes casos, procedan algunos teólogos a enumerar las tres categorías siguientes:
-la incorporación plena (o pertenencia en sentido fuerte), in­corporación que supone las tres condiciones clásicas recogidas por el Concilio (profesión de fe cristiana, vida sacramental, comunión con la jerarquía de la Iglesia);
-una pertenencia en sentido amplio o incompleta, caso de faltar uno o dos de los elementos antes citados;
-un cierto vinculo con la Iglesia, que ni siquiera cabe cali­ficarlo como pertenencia, cuando no se da ninguna de las tres condiciones.
Bibliografía:
-P. Faynel, La Iglesia, Herder, Barcelona 1974, pp. 51-68

domingo, 26 de noviembre de 2017

La Fiesta de CRISTO REY 2017





Campo de la realeza de Cristo
Sabemos que su reino no es de este mundo, pero ¿cuáles son los campos en loos que Su reino tiene poder?
 Por: n/a | Fuente: ACI Prensa
a) En lo espiritual Los textos de la Escritura demuestran, y el mismo Jesucristo lo confirma con su modo de obrar, que este reino es principalmente espiritual y se refiere a las cosas espirituales. En efecto, en varias ocasiones, cuando los judíos, y aun los mismos apóstoles, imaginaron erróneamente que el Mesías devolvería la libertad al pueblo y restablecería el reino de Israel, Cristo les quitó y arrancó esa vana imaginación y esperanza. Asimismo, cuando iba a ser proclamado Rey por la muchedumbre, que, llena de admiración, le rodeaba, El rehusó tal título de honor huyendo y escondiéndose en la soledad. Finalmente, en presencia del gobernador romano manifestó que su reino no era de este mundo. Este reino se nos muestra en los evangelios con tales características, que los hombres, para entrar en él, deben prepararse haciendo penitencia y no pueden entrar sino por la fe y el bautismo, el cual, aunque sea un rito externo, significa y produce la regeneración interior. Este reino únicamente se opone al reino de Satanás y a la potestad de las tinieblas; y exige de sus súbditos no sólo que, despegadas sus almas de las cosas y riquezas terrenas, guarden ordenadas costumbres y tengan hambre y sed de justicia, sino también que se nieguen a sí mismos y tomen su cruz.

 b) En lo temporal Se cometería un grave error el negársele a Cristo-Hombre el poder sobre todas las cosas humanas y temporales, puesto que el Padre le confió un derecho absolutísimo sobre las cosas creadas, de tal manera que todas están sometidas a su arbitrio. Sin embargo, mientras él vivió sobre la tierra se abstuvo enteramente de ejercitar este poder, despreciando la posesión y el cuidado de las cosas humanas, así también permitió, y sigue permitiendo, que los poseedores de ellas las utilicen. Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos: ACIprensa.com

sábado, 25 de noviembre de 2017

Sudán del Sur y Congo: “La plegaria actúa con la fuerza de Dios”

Palabras del Papa en la oración por la paz 


El Papa reza el Padre Nuestro con niños. Captura de pantalla CTV

El Papa reza el Padre Nuestro con niños. Captura de pantalla CTV



(ZENIT – 23 Nov. 2017).- “La plegaria actúa con la fuerza de Dios, para quien nada es imposible”, ha asegurado el Papa Francisco.


El Papa Francisco ha presidido esta tarde, del jueves 23 de noviembre de 2017, en la Basílica de San Pedro la oración por la paz en Sudán del Sur y República Democrática del Congo, así como en todas las partes del mundo que sufren por la guerra.


El Santo Padre ha dicho que había decidido visitar Sudán del Sur, pero no ha sido posible. Sin embargo –ha señalado– sabemos que la oración es más importante, porque es más poderosa: “la plegaria actúa con la fuerza de Dios, para quien nada es imposible”.





Así, Francisco ha exhortado a que seamos “artesanos de paz” allí donde estemos, en la familia, en la escuela, en el trabajo, en las comunidades, en cualquier ambiente.



La celebración, en la que han participado fieles africanos, sacerdotes, religiosos y laicos, así como representantes de otras religiones, ha comenzado con un cántico en “lengua suajili”, interpretado por un coro formado por personas de África.


La imagen de la Virgen de Valme ha presidido la celebración y junto al altar, llamativas imágenes de niños y familias de Sudán del Sur y República del Congo adornaban el presbiterio.


Entre cantos de plegaria y lecturas de la Santa Biblia, han orado al Señor por las víctimas de la violencia y de la guerra, especialmente las inocentes, por los políticos y gobernantes de estos países, y por “nuestra conversión, para poder superar la indiferencia y la división”, así como la ayuda al Señor para superar todo aquello “que nos divide y nos separar de los demás”, como el tribalismo, política, el juicio y los prejuicios.


El Papa ha bendecido dos imágenes de la Virgen de Valme, que se llevarán a Sudán del Sur y a la República Democrática del Congo, como “signo de fraternidad y empeño de la búsqueda de la paz”, han anunciado en la celebración.
RD

sábado, 18 de noviembre de 2017

Exorcista ofrece 3 consejos para afrontar las asechanzas del demonio

El P. Vincent Lampert, exorcista de la Arquidiócesis de Indianápolis, nos da tres consejos para protegerse de las asechanzas del demonio

Por: Patti Armstrong | Fuente: NCRegister.com // ACIprensa.com




El demonio siempre tienta a la gente para que peque, por ello el Apóstol San Pablo afirma en su carta a los Efesios que la batalla no es contra enemigos de carne y sangre, sino contra “los soberanos del mundo de tinieblas, contra los espíritus del mal que habitan en el espacio”.
Ante esta situación y en entrevista concedida al National Catholic Register, el P. Vincent Lampert, exorcista de la Arquidiócesis de Indianápolis, dio tres consejos para protegerse de las asechanzas del demonio.
1.- Hacer las “cosas básicas”
El P. Lampert indicó que cuando la gente le pide ayuda contra los ataques del demonio, él les sugiere hacer las “cosas básicas”. “Si son católicos, les digo que oren, se confiesen y vayan a Misa”, resalta.
El exorcista comentó que la gente suele considerar estas cosas como actos rutinarios y alegan que no son efectivos.

“Me miran como si estuviera loco, pero si les digo que agarren un gato por la cola y que le den vueltas alrededor de sus cabezas a medianoche lo harían. La gente cree que deben hacer algo extraordinario, pero en realidad las cosas más ordinarias son las que construyen gracias y dan protección”.
“Si un católico reza, va a Misa y recibe los sacramentos, el diablo da la vuelta y se va”, enfatizó.
2.- Saber que el poder está en la fe y no en los objetos
El exorcista explicó que el crucifijo, las medallas, el agua bendita y otros sacramentales católicos tienen un poder de protección, pero lo que realmente los hace poderosos es la fe, no el objeto en sí mismo. “Sin ella no pueden hacer mucho”, dijo.
Asimismo, el sacerdote advirtió sobre usar estos sacramentales como amuletos para la “buena suerte”. En una ocasión, recordó, un conductor le dijo que la imagen que tenía de un ángel guardián los iba a proteger. Él respondió: “no, ese pedazo de metal no te va a proteger. Solo si te recuerda que Dios envía ángeles para protegerte”.

El P. Lampert recordó el relato del Evangelio sobre la vez que Jesús fue a Nazaret, su ciudad natal, y no pudo realizar allí ningún milagro porque la gente no tenía fe. Sin embargo, otras personas se curaron porque tenían fe. Un ejemplo es la hemorroísa que pensó que con solo tocar el manto de Cristo se sanaría. Y así fue.
3.- Estar en una comunidad de fe
El P. Vincent Lampert comentó que muchas personas pertenecientes a diferentes confesiones no católicas se acercan a pedirle ayuda. “Yo los ayudo si vienen con alguien de su misma Iglesia. Necesito saber si están conectados a una comunidad de fe y si alguien continuará con ellos”, indicó.
El exorcista explicó que el ministerio de exorcismo y liberación implica un cuidado pastoral especial y es necesario que la persona crea y tenga fe.
“La mitad de la gente que viene a verme no tiene fe. Ellos quieren los beneficios de estas prácticas pero no quieren comprometerse con Cristo (...) Si ellos no invitan al Espíritu Santo a sus vidas y desarrollan una relación con Cristo, la situación empeorará. En caridad les digo que se vayan”, explicó.
Este artículo fue publicado originalmente en el National Catholic Register.
raducido y adaptado por María Ximena Rondón para nuestros aliados y amigos:
ACIprensa.com

sábado, 11 de noviembre de 2017

Exorcista ofrece 3 consejos para afrontar las asechanzas del demonio

El P. Vincent Lampert, exorcista de la Arquidiócesis de Indianápolis, nos da tres consejos para protegerse de las asechanzas del demonio

Por: Patti Armstrong | Fuente: NCRegister.com // ACIprensa.com




El demonio siempre tienta a la gente para que peque, por ello el Apóstol San Pablo afirma en su carta a los Efesios que la batalla no es contra enemigos de carne y sangre, sino contra “los soberanos del mundo de tinieblas, contra los espíritus del mal que habitan en el espacio”.
Ante esta situación y en entrevista concedida al National Catholic Register, el P. Vincent Lampert, exorcista de la Arquidiócesis de Indianápolis, dio tres consejos para protegerse de las asechanzas del demonio.

1.- Hacer las “cosas básicas”
El P. Lampert indicó que cuando la gente le pide ayuda contra los ataques del demonio, él les sugiere hacer las “cosas básicas”. “Si son católicos, les digo que oren, se confiesen y vayan a Misa”, resalta.
El exorcista comentó que la gente suele considerar estas cosas como actos rutinarios y alegan que no son efectivos.

“Me miran como si estuviera loco, pero si les digo que agarren un gato por la cola y que le den vueltas alrededor de sus cabezas a medianoche lo harían. La gente cree que deben hacer algo extraordinario, pero en realidad las cosas más ordinarias son las que construyen gracias y dan protección”.
“Si un católico reza, va a Misa y recibe los sacramentos, el diablo da la vuelta y se va”, enfatizó.

2.- Saber que el poder está en la fe y no en los objetos
El exorcista explicó que el crucifijo, las medallas, el agua bendita y otros sacramentales católicos tienen un poder de protección, pero lo que realmente los hace poderosos es la fe, no el objeto en sí mismo. “Sin ella no pueden hacer mucho”, dijo.
Asimismo, el sacerdote advirtió sobre usar estos sacramentales como amuletos para la “buena suerte”. En una ocasión, recordó, un conductor le dijo que la imagen que tenía de un ángel guardián los iba a proteger. Él respondió: “no, ese pedazo de metal no te va a proteger. Solo si te recuerda que Dios envía ángeles para protegerte”.
El P. Lampert recordó el relato del Evangelio sobre la vez que Jesús fue a Nazaret, su ciudad natal, y no pudo realizar allí ningún milagro porque la gente no tenía fe. Sin embargo, otras personas se curaron porque tenían fe. Un ejemplo es la hemorroísa que pensó que con solo tocar el manto de Cristo se sanaría. Y así fue.

3.- Estar en una comunidad de fe
El P. Vincent Lampert comentó que muchas personas pertenecientes a diferentes confesiones no católicas se acercan a pedirle ayuda. “Yo los ayudo si vienen con alguien de su misma Iglesia. Necesito saber si están conectados a una comunidad de fe y si alguien continuará con ellos”, indicó.
El exorcista explicó que el ministerio de exorcismo y liberación implica un cuidado pastoral especial y es necesario que la persona crea y tenga fe.
“La mitad de la gente que viene a verme no tiene fe. Ellos quieren los beneficios de estas prácticas pero no quieren comprometerse con Cristo (...) Si ellos no invitan al Espíritu Santo a sus vidas y desarrollan una relación con Cristo, la situación empeorará. En caridad les digo que se vayan”, explicó.
Este artículo fue publicado originalmente en el National Catholic Register.
raducido y adaptado por María Ximena Rondón para nuestros aliados y amigos:
ACIprensa.com

sábado, 4 de noviembre de 2017

Todos los SANTOS 1º de noviembre 2017





¿Qué se celebra en la fiesta de Todos los Santos? Los católicos estamos de fiesta porque el 1º de noviembre se celebra a todos los santos. Esa es la verdadera fiesta de estos días, celebrar a los monstruos y a las brujas no es de cristianos. Celebrar el día de muertos es una tradición de nuestra patria, y es bueno que como cristianos hagamos oración por nuestros difuntos. Pero ¿por qué celebrar la fiesta de todos los santos? ¿Quiénes son los santos? Los santos no son personas diferentes de nosotros, en todos los tiempos ha habido santos, de diferente edad, unos niños, otros jóvenes, adultos, viejitos, hay santos y hay santas, unos flaquitos, otros gorditos, unos muy inteligentes otros muy sencillos, algunos han nacido muy ricos otros fueron muy pobres, unos son blancos otros negros, unos han sido santos desde pequeños, otros llevaron una vida en la que no conocían a Dios, y se portaron muy mal, pero cuando se encontraron con Jesús, cambiaron, y decidieron ser felices siguiéndolo. Todos, pero todos, estamos llamados a ser santos, Dios nos quiere santos, y para eso nos dio el Don de la Fe, fue su regalo cuando nos bautizaron, y todos los que estamos bautizados tenemos que ser santos, pero también tenemos que querer serlo. El Don de la Fe es más grande que todos los súper poderes de tus héroes favoritos y además es de verdad. Pero la fe no es para tener unos músculos muy fuertes, o para poder volar, o ver a través de las paredes, ni para golpear a nadie. Ser santos es querer seguir a Jesús, actuar como él, hacer el bien como él, amar como él. SER SANTO ES SER AMIGO DE JESÚS. ¿A qué Santo o santa conoces?, ¿por qué es santo? Hacer una pequeña lista como la de los superhéroes pero de los santos que los niños vayan nombrando. ¿En tu casa hay imágenes de algún santo o santa? ¿Sabes cómo vivió, qué hizo para ser santo? ¿En la tele has visto que pongan a los santos?

sábado, 28 de octubre de 2017

La objeción de conciencia

Mons. Arizmendi es Obispo de San Cristóbal de Las Casas, México


Médico - Pixabay


+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Cristóbal de Las Casas, México



VER


El 10 de octubre, la Cámara de Diputados aprobó una reforma a la Ley General de Salud, para que médicos y enfermeras puedan negarse a dar servicios de salud a pacientes, cuando consideren que ese servicio es contrario a su creencia religiosa. Por ejemplo, si se niegan a practicar un aborto, a colaborar en una eutanasia, a operar a una persona para que ya no pueda tener hijos, cuando no hay razones graves de salud. Otro ejemplo: Los seguidores de una religión no aceptan una transfusión de sangre. Podemos estar en desacuerdo con ellos, pues su interpretación de textos bíblicos está fuera de contexto histórico, pero un médico de ellos puede aducir razones religiosas para no hacer dicha transfusión.
Esto es un avance notable, pues antes de esta reforma, los médicos se exponían a perder su trabajo y ser multados, si se negaban a practicar un aborto. Ahora se protege su libertad religiosa. En medio de la marabunta de las precampañas electorales, que trae inquietos a todos los legisladores, es de alabar que hayan aprobado este cambio. Felicito particularmente a los legisladores que promovieron esa iniciativa. Dan testimonio de su fe, no la esconden como otros legisladores, y quieren iluminar la política con el Evangelio. Afortunadamente hubo mayoría en el Congreso que les apoyó, pues las razones que sostienen la objeción de conciencia no son sólo religiosas, sino sociales, psicológicas, antropológicas y culturales. En muchos países se reconoce este derecho, y nuestro país se había retardado en asumirlo.
Como era de esperar, de inmediato se levantaron voces que dicen que esta reforma va en detrimento de los “derechos sexuales y reproductivos” de las mujeres, y que les orillaría a buscar servicios ilegales para acceder a una interrupción del embarazo. Habría que aclarar que, así como hay que defender los derechos de las mujeres, con la misma determinación habría que defender el derecho a la vida de los concebidos y que aún están en el seno materno. Son personas, a partir de la concepción. Y si las mujeres tienen derechos, también los médicos y las enfermeras tienen derechos que se deben proteger; con más razón los más indefensos e inocentes, los aún no nacidos.



PENSAR


Dice el Papa Francisco en su Exhortación La alegría del amor: “No puedo dejar de decir que, si la familia es el santuario de la vida, el lugar donde la vida es engendrada y cuidada, constituye una contradicción lacerante que se convierta en el lugar donde la vida es negada y destrozada. Es tan grande el valor de una vida humana, y es tan inalienable el derecho a la vida del niño inocente que crece en el seno de su madre, que de ningún modo se puede plantear como un derecho sobre el propio cuerpo la posibilidad de tomar decisiones con respecto a esa vida, que es un fin en sí misma y que nunca puede ser un objeto de dominio de otro ser humano. La familia protege la vida en todas sus etapas y también en su ocaso. Por eso, a quienes trabajan en las estructuras sanitarias se les recuerda la obligación moral de la objeción de conciencia. Del mismo modo, la Iglesia no sólo siente la urgencia de afirmar el derecho a la muerte natural, evitando el ensañamiento terapéutico y la eutanasia, sino también rechaza con firmeza la pena de muerte” (No. 83). “Hay que afirmar decididamente la libertad de la Iglesia de enseñar la propia doctrina y el derecho a la objeción de conciencia” (No. 279).
El Catecismo de la Iglesia Católica afirma: “El hombre tiene el derecho de actuar en conciencia y en libertad a fin de tomar personalmente las decisiones morales. No debe ser obligado a actuar contra su conciencia. Ni se le debe impedir que actúe según su conciencia, sobre todo en materia religiosa” (1782).
Aunque en otro número el Catecismo habla del derecho a no usar armas, la afirmación fundamental es la misma: “Los poderes públicos atenderán equitativamente al caso de quienes, por motivos de conciencia, rehúsan el empleo de las armas; éstos siguen obligados a servir de otra forma a la comunidad humana” (2311).



ACTUAR


Ojalá que nuestros legisladores se atrevan a presentar otras iniciativas que amplíen el derecho a la libertad religiosa, pues aún tiene restricciones en la legislación. Y que los médicos y enfermeras no ayuden a matar indefensos en el seno materno, sino que sean valientes y defiendan el derecho a la vida.

sábado, 21 de octubre de 2017

Domund, domingo mundial de las misiones

El objetivo del Domund es hacer visible la dimensión universal de la misión de la Iglesia y mover el corazón de todos para compartir la fe y la caridad con las Iglesias más pobres.

Por: n/a | Fuente: InfoCatolica.com




El Domund es el nombre con el que se conoce a la Jornada Mundial de las Misiones, que se celebra anualmente en la Iglesia universal, el penúltimo domingo de octubre. El objetivo del Domund es hacer visible la dimensión universal de la misión de la Iglesia y mover el corazón de todos para compartir la fe y la caridad con las Iglesias más pobres. Este año la Jornada del Domund tiene como lema Se valiente, la misión te espera.
Un poco de historia
En 1926 el papa Pío XI estableció que el penúltimo domingo de octubre fuera para toda la Iglesia el Domingo Mundial de las Misiones, en favor de la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe; un día para mover a los católicos a amar y apoyar la causa misionera.
Desde 1943, esta «fiesta de la catolicidad y de la solidaridad universal» se conoce como Domund (de “DOmingo MUNDial”). Este nombre ha ayudado a identificar y difundir aún más esta Jornada, de modo que su mensaje —una llamada de atención sobre la común responsabilidad de todos los cristianos en la evangelización del mundo— ha calado en la profunda sensibilidad y tradición misionera de nuestro país.

Obras Misionales Pontificias

La organización de esta Jornada Mundial está confiada por el Papa a las Obras Misionales Pontificias (OMP) de cada país.


Gracias a los donativos del Domund, la Congregación para la Evangelización de los Pueblos atiende, a través de OMP, las necesidades de los 1.113 territorios de misión.
Una nota sobresaliente de la colecta del Domund es la reciprocidad. Todas las Iglesias ayudan a todas las Iglesias. Las pobres aportan menos económicamente y las ricas más, pero todas tienen algo que dar y algo que recibir.
Además de la ayuda material, es fundamental la oración por la misión. Los misioneros cuentan con la oración de toda la Iglesia. El Domund es una ocasión privilegiada para volver la mirada con gratitud a los cerca de 13.000 misioneros españoles que se encuentran en los territorios de misión.

Los territorios de misión

Los territorios de misión son los lugares donde el Evangelio ha llegado más recientemente y donde, por tanto, la Iglesia está aún consolidándose. El 37% de la Iglesia universal la constituyen estos territorios, dependientes de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, que se sirve de las OMP para dotarles de los recursos humanos y económicos fundamentales. Las necesidades son ingentes, teniendo en cuenta que el 46,92% de la humanidad y el 21,56 % de católicos viven en estos territorios.                       

Iglesia en la geografía misionera:

? Casi 27.000 instituciones sociales y más de 119.000 educativas
? Cerca de 5.000.000 de bautismos
? 274.383.065 católicos
? 88.138 sacerdotes

Domund 2017

El Domund 2017 tendrá lugar el domingo 22 de octubre. La Santa Sede pide realizar en las misas de ese día una colecta para las misiones. Así, además de rezar por la misión, se ofrece la oportunidad de llevar a cabo un gesto solidario de ayuda material.
Las colectas realizadas, canalizadas por las 130 OMP del mundo, pasan a formar parte del Fondo Universal de Solidaridad, con el que se atienden los proyectos de la Iglesia misionera
El lema elegido para el Domund 2017 es “Sé valiente, la misión te espera”. Los misioneros son un modelo para todos los cristianos y para la sociedad actual. Su valentía consiste en confiar en el Señor, como lo hacen los pobres con los que viven, que saben superar las dificultades desde esta confianza.

A qué se destina la ayuda económica

La ayuda llegó a 176 diócesis de 37 países, en 4 continentes con un total de 658 proyectos, de los cuales 92 son destinados a catequistas, 293 a construcción y reforma de edificios, 11 a la compra de vehículos y medios de locomoción para misioneros y agentes de pastoral, 25 a equipamientos de locales parroquiales, 16 a comunicación, 49 a pastoral y 172 a gastos ordinarios de las diócesis

Cómo colaborar

La ayuda económica es vital para la supervivencia de los territorios de misión. 
Pero son tres los modos de colaborar con las misiones y los misioneros, accesibles para todos. Los tres modos son necesarios y sirven para ayudar eficazmente a la misión universal de la Iglesia.
  • Cooperación Personal. Es la forma de colaboración que realizan los misioneros enviados por la Iglesia a todo el mundo. También es de gran valor la ayuda de los colaboradores y voluntarios misioneros, que dedican su tiempo a informar y sensibilizar a la sociedad sobre la necesidad de la ayuda misionera. ¿Quieres ser uno de ellos?
  • Cooperación Espiritual. Es la colaboración de todos los fieles al escuchar y meditar la Palabra de Dios, y al rezar por los misioneros. La oración es el don y la fuerza que necesita la Iglesia para desarrollar la labor misionera cada día. Ayúdanos y reza por nosotros
  • Cooperación Material. Es la colaboración económica de quienes comparten lo que tienen. A través de diversas campañas mundiales en favor de las misiones, es posible el funcionamiento y desarrollo de los territorios de misión, para llevar a cabo proyectos sociales y de evangelización. Si quieres, tú también puedes colaborar
Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos: InfoCatolica.com

sábado, 14 de octubre de 2017

El milagro del sol de Fátima

El milagro del sol fue una combinación insólita y milagrosa de una súbita inversión de la temperatura con incontables fenómenos naturales adicionales conjuntos

Por: n/a | Fuente: Cari Filii / Religión en Libertad




En mayo pasado se cumplieron 100 años de las primeras apariciones de la Virgen en Fátima y el Papa Francisco visitó el santuario mariano para conmemorar este centenario y canonizar a dos de los videntes, los pastorcitos Francisco y Jacinta. Además de los mensajes que recibieron de María fueron testigos al igual que miles de personas más del conocido como "milagro del sol danzante" que se produjo en octubre de ese mismo 1917.

Pese a la cantidad de testigos, incluso no creyentes, se han publicado todo tipo de teorias para intentar justificar que lo que se vio no era un milagro ni nada parecido, algunas de las más absurdas. En un tono divertido, Matthew Archbold recopilaba estas supuestas explicaciones y aportaba dos basadas en la fe, recogidas todas ellas por Cari Filii News:

Hasta la prensa laicista y anticlerical lo acreditaba

De lo que ocurrió en octubre de 2017 hay hechos irrefutables: un documento, el artículo en el gran diario portugués “O Século”, anticlerical, equivalente, por ejemplo de “El País” en la España actual. El periodista Avelino de Almeida, laicista, nada católico, que en todos sus artículos previos se burlaba de la religiosidad de Fátima, se presentó en el lugar de los hechos, donde la Virgen de Fátima había anunciado “una señal”. Explica que allí se congregaron unas 70.000 personas. Y describe:
“Ante los ojos asombrados de la multitud, cuyo aspecto era bíblico, de pie, cabezas sin sombreros, mirando con atención el cielo, el sol tembló, hizo increíbles movimientos repentinos fuera de cualquier ley cósmica, el sol ´bailó´ según la expresión de la gente”.

El bloguero católico Matthew Archbold, en su blog CreativeMinorityReport, realizó una recopilación con lenguaje divertido y ameno de cómo “los secularistas han amasado una enorme cantidad de explicaciones de por qué no deberíamos creer lo que vemos ante nuestros propios ojos. He aquí las asombrosas razones que han acumulado para que creamos que nada especial pasó en Portugal ese gran día”.

Hay que tener en cuenta que (como veremos después) también entre los católicos fieles y ortodoxos hay diversidad de opiniones sobre lo que pasó allí, pero por el momento repasemos lo que Archbold llama el “Top 10 de explicaciones científicas para Fátima”.


Escribe Archbold con humor:

10. Polvo estratosférico. Steuart Campbell, escribiendo para la edición de 1989 del Journal de Meteorología, teoriza que una nube de polvo estratosférico alteró la apariencia del sol el 13 de octubre, haciendo que fuese más fácil mirarlo y dándole una apariencia amarilla, azul, violeta y que girase. En apoyo a esta hipótesis, el señor Campbell señala que hay un sol azul y rojizo documentó en China en 1983.
9. No todos lo vieron, así que nada pasó. Curiosamente, es el argumento exactamente opuesto al de que también China lo vio por lo que no pasó. Los astrónomos, dicen, no vieron ninguna danza en el cielo en ningún lugar del mundo. El sol danzante fue un hecho regional, así que queda descartado. Podríamos preguntarnos si el hecho de que fuese un fenómeno regional significa que no pasó nada especial. Si se hubiera visto en todo el mundo habrían escrito que simplemente fue un fenómeno astronómico porque todo el mundo lo vio.
8. ¡Percepción Extra Sensorial, PES! Siempre es mi favorita. La autora Lisa Schwebel dice que el evento fue una forma sobrenatural de fenómeno extrasensorial. ¿Dios? ¡Ni hablar! ¿PES? ¡Sí! Schwebel ha dicho que a lo largo de la historia humana se han registrado varios casos de reuniones religiosas que culminan con la aparición repentina y misteriosa de luces en el cielo, así que es PES. La lógica se me escapa, pero si eres creyente en El Exorcista II, entonces esto es tan creíble como Richard Burton haciendo de cura.
7. Un falso sol. Ni siquiera sabía que este existiese pero vale la pena escucharlo. Joe Nickell, que se autodescribe como escéptico e investigador de lo paranormal, según Wikipedia asegura que la posición del fenómeno descrito por varios testigos está en un azimut y elevación erróneos para ser el sol. Propone que la causa puede haber sido un “sundog”, a veces llamado “parhelion” o “falso sol”, un fenómeno óptico atmosférico asociado con la reflexión/refracción de la luz solar por los numerosos cristalitos de hielo que componen los cirros o nubes de cirrostratos. Un “sundog” es, sin embargo, un fenómeno estacionario, quieto, y no explicaría la apariencia de “sol danzante”. Así que Nickell sugiere una explicación a este fenómeno que puede darse en una distorsión retinal temporal, causada por mirar a la intensa luz y/o el efecto de enfocar los ojos hacia delante y atrás para evitar una mirada completamente fija, combinando así imagen, post-imagen y movimiento. Así, pues, 70.000 personas movieron la cabeza y pensaron que un falso sol danzaba. ¿Los 70.000? Bastante ridículo, ¿no?
6. ¡Nube de polvo! Paul Simons, en un artículo titulado “Secretos del Clima en el Milagro de Fátima” dice que es posible que algunos de los efectos ópticos de Fátima puedan haber sido causados por una nube de polvo del Sáhara.
5. La vieja teoría de la alucinación en masa. El autor Kevin McClure es uno de los muchos que dicen más o menos esto: la multitud en Cova da Iria esperaba ver señales en el sol, así que las vieron. Claro, pasa continuamente. McClure no tiene en cuenta que gente que estaba a millas de distancia que no pensaba para nada en el asunto también lo vio.
4. ¡OVNI! El viejo truco del artefacto alienígena que se hace pasar por una señal de Dios. También pasa continuamente, ¿no lo sabían? Curiosamente, la nave espacial resulta que viene el día exacto que los tres niños dijeron que habría un milagro. O quizá las apariciones fueron todas obra de los hombrecillos verdes. Todo eso suena mucho más realista que la explicación de la Iglesia.
3. Tormenta solar. Fue una gigantesca EMC (eyección de masa coronal). Más conocida como “luces del norte” en Portugal. Verán, las llamaradas solares emiten partículas de alta velocidad que causan las luces del norte o aurora boreal. Eso lo explica todo. Porque todos sabemos que las auroras boreales se parecen en todo a que un sol que danza.
2. Presión de los demás. Había una presión social significativa para ver un milagro así que todos se autoengañaron para creer que lo vieron. ¿Que eran 70.000 personas? Es una presión social bastante fuerte. Sobre todo para la gente que lo vio a 20 millas de distancia.
1. Un eclipse. A estos chicos no les importa contradecirse. Sería un eclipse muy, muy local. ¿no lo habrían visto los astrónomos?
Una razón de “bonus”: -1: la Evolución. Lamentablemente, esta viene del Instituto de Física de la Universidad Católica de Lovaina. La evolución nos ha dado el famoso “efecto de zoom y alejamiento”. Ocurre cuando ves una imagen a una distancia desconocida. Tu cerebro considera la posibilidad de que se acerque así que sin que lo sepas tu cerebro realiza un “zoom mental ilusorio, en que el tamaño aparente del objeto se incrementa progresivamente”.
Sucede por lo siguiente, dicen los científicos. La evolución nos fuerza a estar continuamente atentos por si se acerca algo peligroso para comérsenos, por si hemos de salir corriendo, así que nuestro cerebro hace zooms para asustarnos y salir corriendo. Cuando la idea de una aproximación no implica peligro real, el objeto vuelve a su lugar. Como el sol danzante. Asombroso. Setenta mil personas pensaron que el sol venía a comerlas. Cuando se dieron cuenta de que el sol no tenía dientes, lo devolvieron a donde pertenecía con “zooms y alejamientos”. ¡Podría ser mi teoría preferida!
Hasta aquí la selección de explicaciones desde sectores, por lo general, secularistas.

¿Un milagro natural o sobrenatural?
En 2014, el sacerdote Ryan Erlenbush, en su blog “New Theological Movement”, retoma el tema y ofrece un par de explicaciones “alternativas” católicas.
Primero establece lo que hizo el Sol según los testimonios: danzó en el cielo, se dirigió con enorme velocidad contra la tierra como si fuera a estrellarse –al parecer hubo gente que se lanzó al suelo- y de repente de forma súbita el sol volvió a estar en su lugar, dejando a la gente atónita el hecho de que su ropa, que había estado mojada por la fuerte lluvia, estaba ahora completamente seca. Se establece que incluso personas a millas de distancia vieron al sol moverse así.
Por supuesto, el Sol en sí no se movió de su sitio, el resto de los humanos del planeta no notaron nada de esto ni tampoco los observatorios astronómicos.
Ryan Erlenbush cita a un sacerdote científico prestigioso y buen conocedor de la historia y la filosofía de la ciencia, Stanley Jaki, que apunta que pudo tratarse de una combinación insólita (y milagrosa por haber sido señalada en fecha y hora por la Virgen, citada por los videntes) de inversión súbita de la temperatura con incontables fenómenos naturales adicionales conjuntos, incluyendo algunos que hemos comentado antes… Una conjunción de tantísimas variables precisamente en el día que se había congregado tanta gente esperando una señal… ¿no es un milagro?
Pero el padre Erlenbush tiene su propia teoría que prefiere a la del padre Jaki porque, simplemente, es más sencilla y más sobrenatural.
Una explicación de "tamaño más bíblico"
“La explicación del padre Jaki reduce el milagro a un evento esencialmente natural. Más aún, el número de factores naturales que habrían concurrido para hacer el fenómeno incluso remotamente posible es tan grande que lo hace del todo improbable. El padre Jaki respondería: ¡por eso es un milagro! Nosotros replicamos: ¡Entonces es más probable proponer un milagro real!”
“Por lo tanto”, continua Erlenbush, “parece más factible que un nuevo objeto se formó en el cielo, quizá a cientos de metros en el aire sobre el campo. Se llenó con una luz intensa y parece que produjo calor intenso. Esta bola atmosférica de reciente creación era movida (parece) por ángeles y es muy comparable al Pilar de Fuego o –quizá- la Estrella de Belén”.
“Proponemos que los ángeles, dirigidos por Nuestra Señora, hicieron esta bola masiva con polvo o gas que brilló tan intensa con la infusión de luz que ocultó el sol de la vista. Esta bola angélica se parecería a una nube extraordinariamente densa, que se llenó con luz de diversos colores. Este objeto les parecería ante todos en el campo y a millas de distancia, ser el sol, cayendo hacia la tierra”.
Un “mini-sol” así explica, dice Erlenbush, que el resto del mundo no notase nada y que los presentes en el lugar de los hechos quedasen tan aterrados. Así, dice Erlenbush, “no sólo tenemos un milagro, sino uno de proporciones bíblicas que nos devuelve al Éxodo y a la Luz de la revelación de los gentiles que se da en el Cristo Niño”.

Sor Lucía relataba en sus memorias otro hecho extraordinario:


La aparición de San José
Otro hecho extrardinario ocurrió aquel día y que cuenta la vidente Sor Lucía en sus “Memorias”. Tal y como recoge Cari Filii News, Aquel 13 de octubre de 1917, se apareció San José junto a la Virgen y el Niño, al final de las manifestaciones.
Más allá del debate sobre si el sol danzó, si el calor secó las ropas milagrosamente cuando unos minutos antes todos estaban empapados, si hubo una señal en el cielo que vieron miles de asistentes, la visión de San José con la Virgen y el Niño es un manifiesto a favor de la familia.
“Desaparecida Nuestra Señora en la inmensa lejanía del firmamento, vimos al lado del sol, a San José con el Niño y a Nuestra Señora vestida de blanco, con un manto azul. San José con el Niño parecían bendecir al mundo, con unos gestos que hacían con la mano en forma de cruz”, escribía Sor Lucía


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Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos: ReligionEnLibertad.com