sábado, 12 de agosto de 2017

«Los milagros de Lourdes son algo inexplicable», confiesa un Nobel de Medicina y declarado agnóstico

«Los milagros de Lourdes son algo inexplicable», confiesa un Nobel de Medicina y declarado agnóstico

Luc Montagnier descubrió el virus del VIH

Danila Castelli es una mujer italiana que sufría una grave hipertensión y que tras visitar Lourdes en 1989 quedó totalmente sanada. Este caso supuso el milagro oficial número 69 que ha reconocido la Iglesia Católica en este santuario mariano desde la aparición de la Virgen a la joven Santa Bernadette en 1858.
 
Desde aquel momento se han registrado más de 7.000 curaciones "inexplicables" en Lourdes aunque sólo unas decenas se han considerado milagros. Y ello es debido a las rigurosas condiciones establecidas para el estudio de estas curaciones.
 
Sin embargo, el debate sobre las apariciones y las curaciones en Lourdes lleva décadas produciéndose y las burlas y críticas de los ateos más beligerantes contrastan con el respeto y consideración de profesionales de reconocido prestigio ante un fenómeno religioso que no deja indiferente a nadie.
 
Es el caso del Premio Nobel en Medicina y Príncipe de Asturias, Luc Montagnier. Este médico francés es conocido por haber descubierto el virus del VIH así como por otras importantes aportaciones a la ciencia.
 
Y resulta muy interesante conocer la opinión de este reconocido científico y exdirector del Instituto Pasteur precisamente sobre Lourdes, un lugar que exige tener una gran fe. Este hecho quedó acreditado en un libro que recogía los diálogos entre Montagnier y el monje cisterciense, Michel Niassaut, titulado el Le Moine et le Nobel.
 
"No hay necesidad de negar nada"
 
En un momento dado de la conversación salió a relucir las curaciones inexplicables en Lourdes. ¿Qué opinaría un Nobel de Medicina no creyente sobre este asunto? Su respuesta significaría un ejemplo de coherencia para el mundo de la ciencia. "Cuando un fenómeno es inexplicable, si realmente existe, no hay necesidad de negar nada", afirmaba de manera tajante Luc Montagnier. En este sentido, el Nobel de Medicina aseguraba que "en los milagros de Lourdes hay algo inexplicable".
 
Además, Montagnier afeaba la conducta de algunos compañeros suyos y decía en este libro que "muchos científicos cometen el error de rechazar lo que no entienden. No me gusta esta actitud. A menudo cito esta frase del astrofísico Carl Sagan: ´la ausencia de prueba, no es prueba de ausencia´".
 
"Los milagros son inexplicables"
 
En este sentido, agregó que "en cuanto a los milagros de Lourdes que estudié, creo en realidad que es algo inexplicable (…) No me explico estos milagros pero reconozco que hay curaciones que no están incluidos en el estado actual de la ciencia".
 
Como descubridor del virus del VIH, Montagnier ha tenido una relevancia muy importante en la segunda mitad del siglo XX y pese a las tradicionales críticas del mundo anticatólico por el posicionamiento de la Iglesia en cuanto al SIDA, este científico alaba el papel del mundo católico ante estos dramas.
 
Su colaboración con la Iglesia
 
De hecho, relata que "con mi colega estadounidense Robert Gallo obtuve una audiencia con el Papa (Juan Pablo II) sobre la forma en la que podíamos aumentar nuestra colaboración con el personal que trabaja en la sombra en las misiones católicas en África. Ellos tratan a las personas afectadas por el SIDA y hacen prevención contra la propagación del virus".
 
Esta importante, y muchas veces olvidada labor, es muy destacada por este Premio Nobel. "Las órdenes religiosas cristianas han jugado un papel muy positivo en el cuidado de los enfermos. Reconozco que, en el ámbito de la atención hospitalaria, la Iglesia ha sido pionera".
 
La vital labor de la Iglesia contra el SIDA
 
"Pude ver de cerca en mis largos años de investigación del SIDA, sobre todo al principio, cada día a pacientes condenados a una muerte inevitable. A menudo la fe y la cercanía de la Iglesia les ayudaron a hacer frente a la enfermedad y a que no se sintieran abandonados. Es a través de esta experiencia por lo que siempre he reconocido la contribución pionera e inestimable de la Iglesia en el campo de la atención hospitalaria", afirmaba este científico francés
 
La estima del agnóstico Montagnier por la Iglesia es grande. Incluso se ofreció, y ayudó a Juan Pablo II a la hora de frenar el avance del Parkinson que sufría. En su opinión si los valores del cristianismo prevalecieran en el mundo, el planeta ganaría mucho. "Hay 2.000 millones de cristianos, de los cuales 1.100 son católicos. Sus buenos sentimientos están presentes" pero no son los que gobiernan el mundo. Ojalá, considera, el amor al prójimo condujera el mundo.
 
La relación de otro premio Nobel con Lourdes
 
Sin embargo, Montagnier no es el único Premio Nobel que tiene una relación con Lourdes. Mucha más profunda fue la de Alexis Carrel, Nobel en Medicina en 1912. De hecho, su relación con estas curaciones le llevó incluso a la conversión al catolicismo.
 
En 1903 Carrel era un joven médico ateo. Un compañero que iba a acompañar como doctor a un grupo que peregrinaba a Lourdes no pudo asistir y le pidió que fuera él quien le sustituyera. Accedió a ir para comprobar personalmente la falsedad de los milagros que se atribuían a aquel lugar. Pero allí justamente asistió personalmente a uno de ellos, hecho que le cambió la vida.
 
Visitó a una mujer moribunda a causa de la tuberculosis. Observó y analizó todos los síntomas. Sin duda, moriría pronto. El milagro se produjo ante sus ojos. Salió de las piscinas y todo había desaparecido. Ese hecho produjo su conversión, la cual narró en un libro que supuso un escándalo para el naturalismo escéptico dominante en aquel momento en Francia.
 
 
10 octubre 2013

sábado, 5 de agosto de 2017

Sed fuertes, no temáis. Jóvenes con fe








"Proyecto Despierta" quiere animar a todos los jóvenes del mundo a unirse a un llamado que retumba en toda alma cristiana: "Sed fuertes, no temáis" (Is. 35,4). Con ocasión de la primera JMJ de jóvenes católicos maronitas en El Líbano, queremos lanzar un reto a toda alma dispuesta a ser valiente por la causa de Cristo. Únete a nuestros hermanos de todo el mundo y grita tu fe con valentía y no con miedo.

sábado, 29 de julio de 2017

El debate ético sobre la "edición" de genes humanos

La discusión ética empieza cuando se aplica no para curar sino para modificar rasgos y capacidades físicas


Por: Nicolás Jouvé | Fuente: Análisis y Actualidad




Se considera la Bioética como un foro de debate aparecido en el último tercio del siglo XX, con el fin de reflexionar sobre las investigaciones y técnicas que ponen en riesgo la vida humana o el equilibrio de la naturaleza. Se trata de un ámbito de reflexión multidisciplinar en el que se trata de establecer los límites de la ciencia de acuerdo con unos principios éticos básicos. Tras su implantación en el campo de la Medicina no ha dejado de atender a su conocido eslogan de que «no todo lo científicamente posible es éticamente aceptable», Este conocido aserto resume el compromiso de decenas de científicos reunidos en febrero de 1975 en el centro de conferencias de la ciudad californiana de Asilomar para reflexionar sobre los riesgos biológicos potenciales de las primeras investigaciones sobre ingeniería genética con bacterias.
Desde su nacimiento, la Bioética ha sufrido continuos desafíos por parte de muchos investigadores que ven en esta actividad un corsé que solo sirve para poner trabas y ralentizar el progreso científico.  Sin embargo, sería bueno considerar qué hubiera pasado de no existir los foros y comités de Bioética ante aventuras como la clonación de seres humanos siguiendo la estela del logro de la oveja “Dolly”, o la desmesurada e infructuosa utilización de embriones humanos para obtener las células troncales (mal llamadas células madre) a principios del siglo XXI, o la aplicación de nuevos fármacos a pacientes sin ensayos clínicos previos, o la modificación genética de animales o plantas sin tener en cuenta los efectos sobre el medio ambiente, etc.
La historia se repite y de nuevo, tras el descubrimiento de cómo funciona un sistema inmunológico que existe en la naturaleza en las bacterias, llamado CRISPR/Cas9, se ha incendiado el mundo de la investigación biomédica al tratar de aplicarlo para la corrección de genes responsables de enfermedades. El debate se entabla entre quienes desean avanzar en las aplicaciones de esta novedosa técnica sin restricciones y quienes piden reflexionar sobre su seguridad y las consecuencias de modificar el genoma de los seres vivos, en un momento en que existe aun un importante rango de error. Se vea los “bioeticistas” no son personas contrarias al progreso de la ciencia, sino personas que miran más allá del éxito académico y/o económico y que, ante una nueva aplicación tecnológica, por muy prometedora que se pretenda, tratan de mantener una postura de equilibrio entre la regulación y la aceptación de acuerdo con unos principios morales que velen por la seguridad de las personas y del medio natural, y especialmente el respeto a la dignidad de la vida humana presente y futura.
La técnica de CRISPR-Cas9 se basa en la utilización de un fragmento de ARN, que es la molécula que transmite la información genética de los genes para ser para ser traducida durante la síntesis de las proteínas, con una doble función. Se diseña y prepara una molécula de ARN que debe corresponder al gen o región del ADN que se desea corregir. En primer lugar, este ARN actúa como una guía para encontrar la región de ADN que se desea modificar y tras unirse a ella, en el lugar del genoma donde esté, por complementación de sus bases nucleotídicas, a continuación actúa reclutando una enzima, llamada  Cas9. Esta enzima tiene como misión cortar el ADN como si de una tijera se tratara. Esto permite eliminar las regiones de ADN que se desean corregir. Tras ello, seguirá la restauración o “edición” de las secuencias específicas eliminadas. A diferencia de otros métodos de corrección de genes ensayados previamente, el sistema CRISPR-Cas9 es muy barato (unos 30 € por secuencia), rápido y de fácil manejo, por lo que su utilización se ha extendido en los laboratorios de todo el mundo para modificar el ADN de múltiples especies y para diversos fines.
En el caso de su aplicación en Medicina hay tres campos concretos de actuación: (a) en investigación básica para analizar las causas de enfermedades humanas y de su posible tratamiento; (b) para usos clínicos con el fin de tratar o prevenir una patología o una discapacidad de causa genética en las células somáticas (células no-reproductivas), y; (c) para usos clínicos con el fin de tratar o prevenir una patología o una discapacidad en las células de la línea germinal (células reproductivas).

De estas tres aplicaciones, la primera (a) es fundamental para la comprensión de las causas de las enfermedades y sus posibles remedios y en principio no plantea problemas éticos, ya que la mayoría de las investigaciones básicas hasta la fecha utilizan células somáticas de la piel, hígado, pulmón, corazón o sangre, cultivadas en el laboratorio. Sin embargo, un grupo de investigadores chinos publicó un trabajo en abril de 2015 sobre su aplicación en embriones humanos [1], lo que motivó que muchos biólogos moleculares de la talla de los Premios Nobel David Baltimore, Paul Berg, y otros, se reunieran en Napa (California) para debatir sobre esta “ingeniería genómica” y adoptar medidas inmediatas para asegurar su aplicación segura y con criterios éticos [2]. Su utilización con fines básicos en células somáticas supone la oportunidad de avanzar en la comprensión de las funciones de los genes, los mecanismos de reparación del ADN, los mecanismos de progresión del cáncer y de otras enfermedades con base genética. En la mayoría de los países del mundo desarrollado existen leyes que imponen restricciones a su aplicación en embriones humanos o a su financiación con fondos públicos, como ocurre en los EE.UU.
El segundo tipo de aplicaciones (b) de la CRISPR-Cas9 es de carácter clínico, y se dirige a corregir una región del genoma humano para prevenir una enfermedad mediante acciones en células somáticas de los pacientes que las padecen. Por ejemplo está en ejecución un ensayo clínico muy prometedor para corregir las células del sistema inmunológico en pacientes de cáncer en quienes la quimioterapia y otros tratamientos convencionales han fallado. Además del cáncer, la idea es tratar de corregir el genoma para tratar diversas enfermedades genéticas. En este caso el tratamiento se hace con células que se extraen del paciente, por ejemplo de la médula ósea,  se modifican en el laboratorio (ex vivo) y una vez corregidas se devuelven al mismo individuo. En este sentido ya hay ensayos clínicos en marcha para enfermedades como la hemofilia B y la mucopolisacaridosis. Este tipo de aplicación, al igual  que otras técnicas de “terapia génica” utilizadas con anterioridad, no plantea problemas éticos, aunque sí de seguridad para los pacientes. El principio a tener en cuenta es el de la “no maleficencia a la hora de aplicar la tecnología en los casos clínicos concretos que se planteen.
Naturalmente la discusión ética se acentúa cuando se trata es de aplicar la CRISPR-Cas9 no para corregir o curar enfermedades, sino para potenciar o modificar rasgos y capacidades físicas que no tienen que ver con la salud de sus destinatarios, como pretenden quienes propugnan el “mejoramiento” humano. No ha de tener la misma consideración ética el intento de curar una “distrofia muscular” que potenciar la musculatura en una persona sana. Lo primero persigue un fin clínico cuyos riesgos en todo caso habrán de evaluarse, lo segundo entraría dentro del ámbito de las ambiciones de los transhumanistas, que entre otras cosas desatienden los riesgos potenciales de una tecnología todavía insegura. En este momento, es poco probable que las ventajas potenciales de tales aplicaciones compensen los riesgos que conlleva.
La tercera aplicación (c) del CRISPR-Cas9 está dedicada a tratar o corregir secuencias de ADN implicadas en enfermedades genéticas en células de la línea germinal, es decir células del tejido reproductor del que se derivarán los gametos, incluidos los embriones que aun no lo han desarrollado. La finalidad es detectar y corregir el gen alterado para evitar su transmisión a la descendencia por vía gamética. La intención en principio puede parecer buena pero hay que señalar varias cosas. Aunque algunos de los pre-ensayos en modelos animales han dado resultados positivos sigue habiendo un gran problema de seguridad, por los posibles errores en la modificación de zonas del genoma que no se desean corregir pero para los que la CRISPR-Cas9 no garantiza su intervención. El Dr. Keith Joung del Massachusetts General Hospital y del laboratorio Harvard en Boston ha investigado sobre los lugares en que la enzima Cas9 puede actuar y ha detectado que provoca cortes en otros lugares del genoma (off-target), provocando alteraciones con frecuencias de mutación que van desde 0,1% a más del 60%, dependiendo de las células investigadas. Es una aventura que plantea grandes preocupaciones por la inseguridad y efectos involuntarios que en las células de la línea germinal podrían trascender a las generaciones futuras. Pero además, queda el gran problema del uso en embriones procedentes de la fecundación in vitro que luego se quisieran implantar, del modo en que se lleva a cabo el “diagnóstico genético implantatorio”. Esto, por un lado supone la eliminación de muchos embriones por sus características genéticas no deseadas, lo que se califica como “neoeugenesia”, y por otro siempre quedará la duda, -sin que se pudiera saber a priori-, de sí los embriones seleccionados son portadores de alteraciones ocultas causadas por la tecnología.
Respecto a lo que supone la tecnología del CRISPR-Cas9 acaba de publicarse un amplio informe titulado Human Genome Editing: Science, Ethics and Governance [3], editado por la National Academy of Sciences y la National Academy of Medicine de los EE.UU. y en el que participa un amplísimo elenco de investigadores de dicho país. Entre otras recomendaciones señalan que la tecnología del CRISPR-Cas9 debe limitarse a los ensayos clínicos o las terapias de tratamiento y prevención de enfermedades o discapacidades serias tras una evaluación de su seguridad y eficacia. También se insta a un estudio riguroso de los intentos de aplicación en la línea germinal y se señala la improcedencia de su utilización para el “mejoramiento” humano, o cualquier otra aplicación en el hombre fuera del campo de la salud

 
1] Liang, P. et al. CRISPR/Cas9-mediated gene editing in human tripronuclear zygotes. Protein Cell.6, 363-372 (2015).
[2] David Baltimore, Paul Berg et al.  (2015) A prudent path forward for genomic engineering and germline gene modification.  Science, 348, pp. 36-38
[3] Human Genome Editing: Science, Ethics and Governance. National Academy of Sciences y la National Academy of Medicine (2017); www.nap.edu.

sábado, 22 de julio de 2017

8 mentiras sobre Dios para minar la fe del católico en el momento actual: aquí tienes la respuesta

Teniendo en cuenta la complejidad de la teología católica acerca de la naturaleza de Dios, la siguiente lista, apoyada en las Sagradas Escrituras y el Magisterio de la Iglesia, contiene respuestas a 8 mentiras recurrentes que están al acecho de los católicos en el mundo actual. Diego López Marina, de la agencia ACI, lo ha preparado.

1. Jesús nunca asegura ser Dios en la Biblia

 
Cristo se refiere a sí mismo como Dios aproximadamente 50 veces en las Sagradas Escrituras.

Asimismo, los Evangelios muestran las reacciones de quienes se oponían a Jesús tras afirmar ser Dios o igual a Dios (por ejemplo en Marcos 14: 61-62).

Si Jesús nunca afirmó a Dios ¿por qué algunas personas se molestaron tanto con Él hace 2000 años hasta el punto de crucificarlo? Cristo fue condenado a muerte porque lo consideraban blasfemo al referirse a sí mismo como Dios.

2. Todos adoramos al mismo Dios

 
Solo existe un Dios único y verdadero porque Él mismo lo afirmó (Dt 4:39, Isaías 43:11, 45: 5), sin embargo, no todo el mundo lo reconoce. Debe también señalarse que ninguna deidad pagana ha hecho una afirmación así.

A pesar de que suena políticamente correcto que todas las personas adoran al mismo Dios, es teológica, histórica y antropológicamente incorrecto. Fuera de la tradición judeocristiana, las deidades son impotentes, celosas, caprichosas, comedidas, hedonistas, egoístas, tremendamente emocionales y tiene una débil preocupación por los asuntos humanos.

El Dios judeocristiano es el amor mismo. Ninguna otra religión describe su deidad de esta manera.



3. Todas las religiones son iguales

 
Esta creencia está conectada el punto anterior, y por lo tanto, es incorrecta. Algunas religiones son violentamente la antítesis de todas las demás expresiones religiosas. Algunos requieren el sacrificio humano, conductas inmorales a la que se consideran virtudes o proponen “textos sagrados” que son ilógicos y contradictorios. Es imposible sugerir que todas las religiones son iguales.

Cristo nos dice que Él es el Camino, la Verdad y la Vida (Juan 14: 6). El Dios judeocristiano se presentó a su pueblo y les enseña porque los ama (Hechos 4:12). Ninguna otra religión hace tales afirmaciones. La salvación solo viene de Cristo y no de Mahoma, Buda o Joseph Smith. El culto le pertenece por derecho solo a Yahvé, que es el gran YO SOY (Ap 4:11).

Existen diferencias irreductibles entre el cristianismo y el judaísmo como la encarnación, la pasión y resurrección. Podemos extender esta lista de incompatibilidades al considerar las religiones paganas. Sin embargo, muchas demandas éticas a través de las religiones pueden ser iguales o al menos compatibles. Esta no es una extraña coincidencia, por el contrario, si el único Dios está llamando a toda la humanidad, entonces Su marca será dejada sobre varias respuestas a la llamada.

4. La Eucaristía es un mero símbolo

 
Esta es una perniciosa herejía y es bastante frecuente. ¿Por qué el pan y el vino son ofrecidos en el altar por un sacerdote como Cuerpo y Sangre de Cristo? Porque Jesús lo dice (Lucas 16).

De hecho, lo reveló a las personas que lo acompañaban en la sinagoga de Cafarnaúm y un buen número hizo una rabieta. Jesús preguntó a sus discípulos si también querían dejarlo por hacer tal afirmación, y Pedro respondió: "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna" (Juan 6:68).

Aparte de lo que Jesús dijo, debe considerarse cómo los primeros cristianos trataban a la Eucaristía. Para Pablo, es una celebración con la que se anuncia y actualiza la muerte del Señor hasta su regreso (1 Cor 11:26).

"El que, por lo tanto, coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será reo del cuerpo y la sangre del Señor. Por tanto, examínese cada uno a sí mismo, y coma así el pan y beba de la copa. Porque el que come y bebe sin discernir el cuerpo, come y bebe su propia condenación"(1 Cor 11: 27-29).

La Didajé o enseñanza de los dóce apóstoles refleja este sentimiento: "No permitan que coman o beban de su Eucaristía, a excepción de los bautizados en el nombre del Señor, porque el Señor ha hablado de esto: 'No den lo que es santo a los perros'" (Didajé 9: 5).



5. Cristo es insuficiente

 
No existen nuevas revelaciones y el canon bíblico está cerrado. Hay demasiadas personas que quieren "aumentar" las enseñanzas de Cristo sosteniendo que, como las Sagradas Escrituras fueron "escritas hace mucho tiempo", estas deberían ser "actualizadas".

Psíquicos y charlatanes de todo tipo difunden sus supuestas "habilidades proféticas" que al parecer, van en contra de lo que sabemos de Dios. Nada más lejos de la verdad.

Si estas personas están en lo correcto, ¿por qué el Espíritu Santo le da a cada uno diferentes mensajes? Cristo y su Iglesia no necesitan nada de simples humanos. El mensaje de Cristo es válido y auténtico ayer, hoy y siempre como afirma la cita de Hebreos 13,8.

6. Puede haber nuevas revelaciones del plan de salvación

 
No hay y nunca podrán existir nuevas revelaciones que se añadan a la economía de la salvación. Algunas revelaciones privadas están aprobadas por la piedad popular (por ejemplo, Sagrado Corazón, Lourdes, la Divina Misericordia) y otras no.

La clave es si van de acuerdo a las revelaciones originales de Cristo en las Sagradas Escrituras. La gente se coloca en una situación precaria cuando se atreven a juzgar no sólo la Biblia, sino a Dios mismo y Su Iglesia, negando así la Tradición y el Magisterio.

7. Todos somos hijos de Dios y, por lo tanto, Él debe amar todo lo que somos

 
Sí. Dios nos hizo a todos. Dios nos ama a todos. Todos somos Sus hijos. Sin embargo, Él nos llama hacia Sí mismo en un espíritu de amor y arrepentimiento, pero no todo el mundo está listo y dispuesto a hacer ese tipo de compromiso.

No se puede decir que somos Sus hijos y al mismo tiempo negarnos a reconocer nuestra relación con nuestro Padre Celestial. (1 Juan 3:10, Rm 8,15, Efesios 2: 1-16).

Dios es misericordioso, pero no todos nosotros queremos ser perdonados, o incluso, pensamos que no hemos hecho nada que deba ser perdonado (1 Juan 1: 8).

8. Dios usa a los hombres como "ratones de laboratorio"

 
Dios es omnisciente y sabe lo que vamos a hacer. Ama nuestra existencia y no nos trata como si fuéramos “ratones de laboratorio”.

Dios es amor (1 Juan 4: 8, 16) y por lo tanto nunca podría torturarnos para ver "lo que haríamos”. La tentación se encuentra dentro de nosotros mismos y es decisión nuestra seguir la ley de Dios o rechazarla (Dt 30:19).


22 julio 2017

sábado, 15 de julio de 2017

Se convirtió al catolicismo al ver rezar el Rosario en el velatorio de su amigo y ahora es sacerdote

Se convirtió al catolicismo al ver rezar el Rosario en el velatorio de su amigo y ahora es sacerdote

La oración, entre ella el rezo del Rosario, se han demostrado según innumerables testimonios como una gran fuente de vocaciones. La relación con Dios y el discernimiento que conlleva ayuda a los que rezan. Y esto ayuda irremediablemente a la hora de ver la llamada de Dios con más claridad. Cari Filii News muestra la influencia del Rosario en los nuevos sacerdotes y especialmente en uno, que además antes era protestante:

El 69 por ciento de los hombres que están siendo ordenados como sacerdotes católicos en 2017 rezaban el Rosario ya antes de entrar en el seminario. La devoción al Rosario, y mediante él a la Virgen María, parece un elemento vocacional de primer orden, según datos de Estados Unidos del centro CARA (cara.georgetown.edu, Center for Applied Research in the Apostolate).
Pero un caso especial es el del sacerdote recién ordenado Bradley Jantz: él era protestante y fue durante un rezo del Rosario en el velatorio de un amigo difunto cuando empezó su atracción por la Iglesia Católica que le ha llevado, tras varios años, a ser ordenado sacerdote el pasado 24 de junio en la diócesis de Birmingham (EEUU), de manos del obispo Robert Joseph Baker.

Familia protestante, de buena moral y amor a Cristo
 
Bradley Jantz se educó en una familia protestante baptista del sur, en el condado rural de Shelby, en Alabama. Agradece a su origen baptista “una buena y sólida educación moral, un conocimiento de las Escrituras y un tremendo amor por Jesucristo. Estos son todos los regalos que obtuve”, afirma Jantz.
Al crecer, le interesaba el mundo militar, una atracción que empezó cuando su madre le mostró un álbum de recuerdos de su abuelo materno en la Guerra Mundial y el desembarco de Normandía. “Eso me inspiró. Sentí que debía devolver algo al país que me ha dado tanto”. Se graduó en 2005 en la Academia de la Fuerza Aérea norteamericana y llegó al rango de capitán. Además, en 2001 se graduó del programa de matemáticas y ciencias en la Escuela de Alabama de Bellas Artes (ASFA) y se especializó en ingeniería aeroespacial. En la Fuerza Aérea hacía pruebas con satélites.


Un ataque al corazón y un velatorio
 
El contacto con la muerte redirigió su espiritualidad. Uno de sus amigos murió por una insuficiencia cardíaca mientras él intentaba, sin éxito, ayudar a reanimarlo. El muchacho era católico, y en el velatorio los parientes y amigos rezaban el Rosario. Él mismo se sumó a esta oración mariana por excelencia. Ese momento le emocionó y le hizo pensar.
“Recuerdo que volvía pensando que había hecho más oración ahí que en los años anteriores”, explica.
El Rosario se convirtió en una piedra de toque para mi vida de oración”, dijo Jantz quien después de esa experiencia comenzó a rezar más “preguntando al Señor ¿a dónde quieres que vaya?’”.

Oración hacia el sacerdocio
 
“Comencé a experimentar, de repente, este llamado a investigar el sacerdocio. En la oración tuve esta poderosa experiencia de que Dios me llamaba a ser sacerdote”, recordó. En 2009 se hizo católico, en 2010 se confirmó y en 2011 entró en el seminario en Birmingham. Tras finalizar sus estudios en la Pontificia Universidad Gregoriana, en Roma, volvió a EEUU para su ordenación.

“Durante mi tiempo en la Fuerza Aérea conocí a muchos católicos maravillosos que unían fe e intelecto”, explica este ingeniero aeroespacial, que ahora no se preocupará mucho del cielo azul y sí del Cielo de Dios.
Del Rosario a sacerdote católico… le pasa a muchos, pero es infrecuente que le pase a un capitán de aeronáutica espacial protestante.


15 julio 2017

sábado, 8 de julio de 2017

De esposa católica pero padres taoístas, rezó a la Virgen por su abuelo y él vio una Dama de Azul


 




Gerry Ong nació en Singapur en una familia budista-taoísta que cada día ofrecía oraciones con incienso en casa a las divinidades tradicionales. Luego conoció a Martha, una chica católica. Ha contado su historia en el programa de testimonios Cambio de Agujas de HM Televisión.

Primeras misas: rezar por otros
 
Gerry acompañaba a su novia a veces a misa y veía que los católicos, en su templo, no rezaban solo por su propia familia, sino por una comunidad más grande, por los demás, por la Iglesia. “Eso me gustaba”, recuerda. En cambio, lo de dar donativos en la iglesia le parecía raro y le molestaba. “Yo tenía que ser más generoso”, reflexiona hoy.
Él esperaba que fuera Martha la que se haría budista-taoísta al casarse. A la familia de Gerry no le gustaba mucho la relación. Martha no presionaba a Gerry y a él de hecho le gustaba la familia de Martha, que estaba muy unida y hacía muchas cosas en la parroquia o en convivencias. “Mi familia era más individualista, sólo visitábamos una vez a la semana a mis abuelos, por ejemplo”.

Entre el budismo y la Iglesia
 
Gerry trató de profundizar algo en la fe budista y taoísta con unos libros que le dejó su padre, con enseñanzas psicológicas animando a conocerse uno mismo. Se lo propuso a Martha. Pero ella le dio un libro sobre “Cómo ser católico” y le respondía preguntas sobre el cristianismo. También iban a cursos de preparación para el matrimonio.
Se casaron en la parroquia católica de la Natividad de la Virgen María, y acudieron a la boda los parientes budistas. Él había prometido a sus padres que no se bautizaría.
Luego tuvieron hijos y los llevaban a misa los domingos. “Cuando los niños me preguntaba por qué yo no podía ir a comulgar no sabía qué responder”, recuerda.
De hecho, al principio tenían miedo de bautizar a los bebés. Si era niña, no importaría a la familia taoísta. Pero si era niño podían enfadarse.



La Mujer vestida de Azul
 
Estando el abuelo de Gerry enfermo en un hospital católico, Gerry salió al balcón y vio una imagen de la Virgen. “Me dirigí a ella diciéndole: dale una oportunidad a mi abuelo, déjale vivir más y yo bautizaré a mi hijo”. Después fue a casa a preparar el previsible funeral, ataúd… pero al día siguiente resultó que el anciano estaba recuperado y alegre y pidiendo desayunar.

Una mujer de azul entró por el balcón y me dijo que yo estaba curado”, le dijo a la madre de Gerry. “A mí me pareció una confirmación del poder de la oración. A mi madre y mis hermanas les pareció que fue la diosa Guanyin”. Gerry se lo contó más adelante a su esposa. Y más tarde a su madre. Ella lo aceptó y así aprobó el bautismo del bebé.
Como familia iban también a retiros marianos que a Martha le gustaban. Él escuchaba, no siempre muy atento.
Medjugorje… “donde suceden milagros”
 
Una vez le llamó la atención cuando en un retiro hablaron de Medjugorje, una iglesia en Bosnia donde, “al parecer sucedían milagros, y eso me interesó”. Martha propuso ir en peregrinación a Europa, a ver Medjugorje y Lourdes, con los niños. Y Gerry aceptó y allí fueron.
“Pude percibir la santidad y pureza del lugar. En los confesionarios había muchas colas. Rezábamos el Rosario, el Viacrucis, íbamos a misa… y me empezó a llegar hondo el tema de la fe”, explica. “Viendo la fe de la gente en Medjugorje y sus ayunos los miércoles y viernes que adquirí valor para empezar la catequesis de adultos al volver a Singapur“.



çEran las catequesis dirigidas a no católicos. Él no podía decir a sus padres que estaba haciendo estas catequesis. Pero con los años los padres de Gerry se habían ido abriendo algo. Por ejemplo, celebrar las Navidades en familia, invitando a ambas ramas de la familia, ayudó a unir a la familia budista de Gerry con la familia católica de Martha. Los taoístas no tenían celebraciones de ese tipo, de fraternidad con otras familias en casas. Y ellos veían que esa visión de la vida era algo bueno.


Pidiendo la ayuda de María con ayunos
 
Pero, ¿bautizarse? Gerry no se atrevía. Martha dijo: “Quizá deberíamos pedir ayuda a la Virgen María”. En Medjugorje y después ya habían hecho ayuno a pan y agua los miércoles. Y decidieron que podían hacer un ayuno así dos semanas, antes de preguntar a la madre de Gerry sobre el polémico bautismo. “Si mi madre expresaba descontento, yo no me bautizaría”, explica. “Lo dejamos en manos de la Virgen María y Dios”. Y su madre dijo que lo esperaba y aceptaba.
Se bautizó el 15 de agosto, día de la Asunción de la Virgen. Creció en fe en un Seminario de Vida en el Espíritu de la Renovación Carismática. Y más adelante como matrimonio entraron a servir en los cursos de preparación matrimonial ayudando a parejas de novios. “También nuestros hijos aprendieron así la importancia de prepararse para el matrimonio”, añade.

8 julio 2017

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sábado, 1 de julio de 2017

¿Cómo puedo ayudar si tengo un familiar o amigo en una Secta?

8 consejos que favorecen la salida de un adeptoa una secta

Por: Yasmin Oré y Jesús Urones | Fuente: Religion en Libertad




Este tema es algo que comúnmente se preguntan muchos católicos que tienen un pariente o una amistad que ha dejado de practicar la fe  y ha sido captado por una secta. La mayoría no sabe como actuar con ellos o si existe alguna forma de ayudarles a salir de ella y volver a la Iglesia.
Algunas personas sin una orientación adecuada, lo primero que se les puede ocurrir es dejarse asesorar o poner esta tarea en manos de cualquier sicólogo. Si bien es cierto, algunas sectas como las “destructivas” pueden afectar notablemente la parte síquica de la persona, no ocurre así con la mayoría de movimientos religiosos que solemos conocer y tratar (testigos, mormones, adventistas, sectas de la nueva era, etc.)  donde los adeptos han sido atraídos en mayor parte por falta de formación o confusión doctrinal, búsqueda de nuevas experiencias espirituales, ambiente fraterno, etc. También por testimonios publicados de ex sectarios ahora católicos, podemos darnos cuenta que ninguno de ellos tuvo la necesidad de pasar por alguno de estos terapeutas en su proceso de conversión y viven ahora una vida normal y plena dentro de la Iglesia. 
Hago esta advertencia pues salvo contadas excepciones, la gran mayoría de sicólogos que suelen tratar esta problemática suelen ser profesionales ateos o relativistas por lo que pueden poner en peligro la espiritualidad del adepto y aunque pueda ayudar con sus técnicas a sacarlo de la secta, puede también terminar convirtiéndole en un completo irreligioso. Además,  que ellos al enfocarse sólo en el comportamiento sectario o el control mental y no tener un conocimiento teológico adecuado, suelen calificar de sectas hasta grupos o movimientos aprobados por la Iglesia Católica. Esto lo podemos comprobar revisando ciertas páginas de sicológos que se ofrecen en la red y que han tratado a ex testigos de jehová, ex cienciólogos pero también  a personas salidas del Opus Dei, Camino Neocatecumenal, etc. Antes de acudir a uno de ellos, debemos primero recurrir a las guía que ofrece la Iglesia en estos casos y que pueda orientarnos mejor en intentar sacar a nuestros allegados de la Secta.

Consejos que favorecen la salida de un adepto sectario

EL sacerdote experto en sectas Manuel Guerra en su “Diccionario Enciclopédico de las Sectas” (BAC 2013), nos propone algunos medios o remedios prácticos que favorecen la salida del adepto, a los cuales yo ampliaré con mi experiencia y los testimonios de otros ex sectarios  en su proceso de retorno a la Iglesia.

1. La oración y la mortificación como recursos al alcance de cualquier creyente
Es un método poderoso utilizado desde los primeros siglos del cristianismo. Recordemos el caso de Santa Mónica que rezó incansablemente porque su hijo San Agustín saliera de la secta de los Maniqueos y regresara a la verdadera fe. También podemos ofrecer ayunos por su conversión entre otras mortificaciones.
A mi regreso a la Iglesia Católica luego de haber dejado la misión mormona y todo lo concerniente a la secta, mi madre y mis abuelas me confesaron que habían estado rezando mucho el rosario porque yo me diera cuenta de la verdad pues mi acción de viajar lejos por una fe ajena a la de ellas y  solo con el fin de captar mas adeptos, les había parecido muy fanático y a su vez les entristecía diariamente.

2. No romper nunca los lazos entre los familiares, amigos, etc.
A pesar de los disgustos, frustraciones, etc., experimentados se debe procurar de manera contraria tender  “puentes” y usarlos tales como llamadas telefónicas, cartas, visitas, felicitación de cumpleaños entre otras acciones fraternas.
Se sabe que la secta buscará cerrar al adepto en actividades y un ambiente social absorbente que le desligará de compromisos o reuniones familiares. A pesar de ello, debemos buscar mantener esas relaciones de familiaridad y comunicación con el fin de hacerles sentir que no desaprobamos su cambio de creencias y que nuestros lazos están por encima de ello.

3. Poner al adepto en contacto con su identidad original o anterior a su incorporación a la secta
Buscando y recordándole los puntos positivos, felices, de referencia en el trato con sus padres, amigos, deportivas, etc., que puedan servir de despertadores de nostalgia. Para esta finalidad “los dulces de la abuela” suelen ser mas eficaces que cualquier reflexión especulativa.
Este aspecto es una de las situaciones que también experimenté  en la misión mormona pues al hacer proselitismo con gente buena católica y me hablaran cosas positivas de su fe, me recordó mi pasado católico y me hizo tener nostalgia de todo lo vivido en mis catequesis sacramentales, colegio religioso, mis abuelas devotas de la Virgen, etc. cayendo en la cuenta que nada de esas prácticas podían ser malas para mi alma.

 4. Evitar hablar al adepto con agresividad , acritud, sin atacar directamente a la secta.
 Es importante este consejo pues no ganamos nada desprestigiando a la secta directamente, o siendo duros de palabras con los adeptos ya que esto lo pueden ver como serios ataques o persecución y podrían cerrarse mucho más. En su lugar, podemos exponer la verdad pero de manera sencilla y caritativa. También podemos hacer alusiones a otras sectas similares a las suya, para que el adepto pueda darse cuenta poco a poco de los errores que esta profesando.

5. Asesorarse con un experto en sectas
Es decir, tener contacto con un sacerdote, religioso o laico experto en estos temas que te pueda asesorar y guiar espiritualmente para tratar con el adepto. Dependiendo del tipo de secta, en especial las dañinas y destructivas, será necesario además la orientación de un sicólogo recomendado y de preferencia católico para un adecuado tratamiento.

6. Estudiar y conocer la Palabra de Dios
Esto es necesario sobre todo para las sectas de impronta cristiana, como los Testigos de Jehová, mormones , adventistas, etc., pues es sabido que la Biblia es el instrumento utilizado por ellas para confundir e inyectar sus nuevas doctrinas. El buen uso de la biblia puede ayudar a tener un dialogo más fructífero con estos miembros y hacerles ver sus errores cuando ellos tengan dudas o deseen abrirse al debate.

 7. Conocer la secta, el fundador, la doctrina, libros y hacer una correcta apologética
Es importante para el adepto que tu te intereses por la doctrina de su secta, libros, fundador, etc.,. Una vez conocido todo esto, debes desarrollar una adecuada apologética que replique sus doctrinas y también a todas las dudas que pueda tener sobre la Iglesia Católica.
En este caso por los testimonios que he leído de algunos ex testigos de jehová o ex mormones, estos se empezaron a dar cuenta de la verdad cuando debatieron con personas dedicadas a la apologética católica y les hicieron ver el error y la contradicción en sus doctrinas. Fue una de sus primeras luces en su proceso de conversión. 

 8. Es necesario dar un buen testimonio de conducta y moral.
Muchas veces las personas entran en las sectas porque allí se cumplen normas o practican valores morales con mayor firmeza o radicalidad. También suelen abandonar la iglesia católica cuando ven escándalos o malos ejemplos entre los fieles. Por eso, es necesario que intentemos dar un buen ejemplo cristiano y que el adepto se de cuenta que esta conductas o valores no son exclusivos de su secta.

Artículo originalmente publicado en Religión en Libertad

sábado, 24 de junio de 2017

¿Puedo hacer algo útil con mi sufrimiento?

Lorena Moscoso |
 Jun 24, 2017 
 
 
 
Thawiwat Sae-Heng | Shutterstock

4 pasos para encontrarle su gran sentido y utilidad

Todos sabemos lo difícil que es tener que recorrer algunas etapas de nuestras vidas cargando el peso de las heridas y de los problemas y tratar de parecer estar bien cuando no lo estamos.
Los problemas nos otorgan grandes y enriquecedores momentos de reflexión sobre nuestras propias vidas y entonces podríamos justificar en este sentido lo positivo de estas etapas, pero no es suficiente. Seamos honestos, no es suficiente consuelo para poder levantarse cada mañana con la energía que quisiéramos.


Como cristianos hemos escuchado a parientes y amigos que quieren darnos consuelo repitiéndonos frases como: “entrega tu cruz a Dios”, “comparte tu Cruz con Cristo, “ayúdalo a llevar su carga”, “el sufrimiento tiene un sentido de redención”, etc. Pero personalmente nada de esto me traía consuelo ni aminoraba mi carga en modo alguno. Quizás porque no las entendía.


Sin embargo, a fuerza de querer entender esto del sufrimiento y tras varios periodos duros, aprendí algunas cosas que quiero compartir.
  1. Lo primero que debemos saber es que Dios todopoderoso puede devolver lo que estaba roto y/o herido a su estado original. De modo que no debemos angustiarnos si las cosas empeoran porque no importan las circunstancias que estemos atravesando, las pérdidas, que -sean cuales fueran: emocionales, económicas o personales-, tarde o temprano, si permanecemos firmes en esta convicción, todo será restaurado dejándonos con la paz y la alegría que buscábamos sin descanso.
  2. Teniendo esto absolutamente claro lo siguiente es saber que Dios no quiere nuestro sufrimiento ni busca edificarnos a fuerza de él. Dios tenía un plan A para nuestras vidas, pero a veces se presenta el plan B por razones que no siempre podemos entender; Dios respeta este proceso, pero nos promete que las crisis más aterradoras pueden ser fuente de grandes gracias en nuestras vidas. Esto quiere decir que, si nosotros ponemos nuestro dolor a sus pies y estamos dispuestos a levantarnos cada día en la fe de que Él tiene el poder de restaurar lo que está roto, Él se ocupara de hacer cosas increíbles con nuestras tragedias.
  3. El siguiente paso es animarnos a dar un paso al frente y empezar a darle sentido a nuestros problemas. De seguro esto hará el dolor más llevadero. Sin Dios, nuestros problemas son tragedias, nos destruyen, perdemos la fe, hacemos de Dios un Ser intransigente y determinado a destruir nuestras vidas. Pero una vez que el problema está en nuestras vidas, hagamos que sirva para algo positivo.
  4. Hemos escuchado que el sufrimiento puede tener un sentido “redentor” aunque no entendamos bien lo que esta palabra quiere decir. Bien, pensemos que, nosotros, que pretendemos llevar nuestras vidas a un lugar mejor y que quisiéramos acercarnos cada vez más a Cristo y así contarnos entre sus mejores “guerreros”, podemos darle un sentido “heroico” a nuestro sufrimiento. La Virgen María nos pide constantemente que oremos por la salvación de las almas, por la conversión de los pecadores y que suframos nuestros dolores ofreciéndolos a Dios por las almas que están en el purgatorio. Nos pide como una madre que nos acordemos de nuestros hermanos, que salgamos de nosotros mismos y miremos a estas almas que no pueden salvarse por sí mismas sino con las oraciones de los que aún estamos vivos. Aquí es donde podemos dar un paso al frente y hacer algo verdaderamente grande al transformar nuestro dolor en una herramienta. Pongámonos a pensar: ¿Y si Cristo nos pidiera a nosotros, que demos un paso al frente, voluntariamente, para ayudar a redimir a estas almas con nuestros sufrimientos, daríamos ese paso al frente? Quizás muchos, como aquellos santos mártires, pedirían que se les aumente la carga, desde luego yo no soy de aquellos, pero quisiera por lo menos ofrecerle cargar con lo mío para ayudar a la salvación de estas almas, a las miles que se encuentran en la tristísima situación de no tener quien ore por ellas ni ofrezca su vida para salvarlas.
Ofrezcámosle a Dios el llevar con dignidad nuestras miserias, elegir este camino para darles la oportunidad a estas almas de alcanzar a Dios y así tendremos en el mismísimo cielo, quienes oren por nosotros y por nuestras causas aquí en la tierra.

Temas de este artículo:
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sábado, 17 de junio de 2017

A punto de morir de sed en el desierto y de ahogarse en el mar, pero en su camino encontró a Dios




Es un príncipe Bandounga, pero Armel tuvo que mendigar para llegar a España. Salió de su Camerún natal días después de prometerse sobre el cuerpo sin vida de su tío, fallecido por falta de atención médica, que mejoraría la situación de su país. Estuvo a punto de morir de sed en el desierto y de ahogarse en el Mediterráneo. Se convirtió al cristianismo en Marruecos, donde «vivía como un animal». Este sábado presenta su ONG en Madrid.


sábado, 3 de junio de 2017

¿Realmente existe el demonio?

Uno de los mayores triunfos del demonio ha sido hacer creer a muchos hombres que no existe


Por: Luis Rojas | Fuente: Catholic.net



Parece que hablar del demonio es cosa del pasado. Suena a novela medieval, con brujos, calderos, pócimas y cuevas oscuras. Sin embargo, vemos en el mundo claramente la acción del demonio que se refleja en cosas terriblemente malas, espirituales algunas y muchas otras físicas.

Tal vez uno de los mayores triunfos del demonio ha sido hacer creer a muchos hombres que no existe: de esta manera le dejan el camino libre para su acción al no estar atentos para detenerlo.

El Catecismo de la Iglesia Católica, hablando del pecado original nos recuerda que detrás de la elección desobediente de nuestros primeros padres se halla la serpiente, una voz seductora, opuesta a Dios que, por envidia, los hace caer en la muerte.

La Escritura y la Tradición de la Iglesia ven simbolizado en la serpiente a un ángel caído, llamado Satán o diablo. La Iglesia enseña que primero fue un ángel bueno, creado por Dios con una naturaleza buena, pero que se hizo malo por la elección libre de rechazar radical e irrevocablemente a Dios y su Reino.

Su pecado no se puede perdonar, ya que al ser un ser espiritual, sus decisiones son irrevocables. "No hay arrepentimiento para ellos después de la caída, como no hay arrepentimiento para los hombres después de la muerte". [San Juan Damasceno]

Encontramos un reflejo de esta rebelión en las palabras del tentador a nuestros primeros padres: "Seréis como dioses" (Gn 3,5). El diablo es "pecador desde el principio" (I Jn 3,8), "padre de la mentira". (Jn 8,44)

La Escritura atestigua la influencia nefasta de aquél a quien Jesús llama "homicida desde el principio" (Jn 8,44) y que incluso intentó apartarlo de la misión recibida del Padre. "El Hijo de Dios se manifestó para deshacer las obras del diablo" (1 Jn 3,8). La más grave en consecuencias de estas obras ha sido la seducción mentirosa que ha inducido al hombre a desobedecer a Dios.

El demonio ronda por todo el mundo como un animal herido, tratando de usar todo su poder angelical que recibió de Dios cuando todavía no se había alejado de Él para sembrar la mentira. Es hábil e inteligente, pues conoce bien a los hombres. Sabe atraerles hacia el mal, pues es la única satisfacción que encuentra en la eterna derrota de su lucha contra Dios. Ese es el demonio. Satanás. El padre de la mentira. El tentador.

Sin embargo, el poder de Satán no es infinito. No es más que una criatura, poderosa por el hecho de ser espíritu puro, pero sólo criatura: puede tentarnos, invitarnos, seducirnos, pero no puede obligarnos a actuar de determinada manera. Su poder no es comparable con el poder infinito de Dios.

El que Dios permita la actividad diabólica es un gran misterio, pero "nosotros sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman". (Rm 8,28)

Aunque Satán actúe en el mundo por odio contra Dios y su Reino en Jesucristo, y aunque su acción cause graves daños –de naturaleza espiritual e indirectamente incluso de naturaleza física– en cada hombre y en la sociedad, esta acción es permitida por la divina providencia que con fuerza y dulzura dirige la historia del hombre y del mundo.


Para profundizar: Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 391.395

sábado, 27 de mayo de 2017

Una selección de relatos de Luz Casanova contra la violencia de género: «Hoy no toca salir, princesa»



 
 
Foto: ABC/Fernando Rubio

sábado, 20 de mayo de 2017

El poshumano que viene

 
Foto: ABC

sábado, 13 de mayo de 2017

Santa Misa de Canonización de los Tres Pastorcitos en el Santuario de Fátima





El Papa Francisco proclamó este sábado santos en una ceremonia en Fátima a los dos hermanos pastorcillos, Jacinta y Francisco, que junto con su prima Lucía presenciaron las apariciones de la Virgen hace 100 años.
Al inicio del acto, el obispo de Leiria-Fátima, António Marto, pidió al Papa que inscribiese a Francisco y Jacinta en el libro de los Santos y después hizo una breve presentación de la biografía de los dos niños.

sábado, 29 de abril de 2017

«Nadie es irrecuperable»


Varios recuperandos en un centro gestionado por APAC en Brasil, donde las celdas no tienen llave. Foto: Antonello Veneri y Marina Lorusso 
 
Desde hace cuatro décadas, la Asociación para la Protección y Asistencia a los Condenados (APAC) está revolucionando el sistema penitenciario brasileño con sus cárceles sin violencia, sin policías y sin armas, donde la prioridad es la recuperación física, psicológica, social y espiritual de los internos, a quienes se les llama por su nombre y se les corresponsabiliza de la gestión de los centros. Algunos responsables de APAC han visitado España con motivo de la exposición Del amor nadie huye, que ha recalado en la última edición de EncuentroMadrid de la mano de la ONG Cesal y el Ayuntamiento madrileño
Después de largas estancias en cárceles comunes donde el hacinamiento, la violencia y el trato inhumano son moneda corriente, muchos condenados llegan devastados a los centros gestionados por APAC (Asociación para la Protección y Asistencia a los Condenados). Allí se topan con una realidad diferente: paredes pintadas de color blanco y azul celeste, orden y limpieza, buena comida y, sobre todo, trato humano: se les llama por su nombre y se les propone un itinerario para recuperar su dignidad sepultada bajo un mar de humillaciones.
«Aquí entra el hombre, el delito queda fuera», dice un letrero escrito sobre la entrada de cada uno de los centros gestionados por cualquiera de las 50 APAC que ya existen en Brasil. Desde el momento en que franqueen esa puerta, los recién llegados no verán guardias. Serán funcionarios, voluntarios y otros reos quienes que se responsabilicen de ellos. Ya no se les llamará presos, sino recuperandos.

Walter y el juez escéptico

APAC nació en los 70 de la actividad pastoral que un grupo de cristianos encabezado por el abogado Mario Ottoboni desarrollaba en las cárceles. De hecho, en un primer momento, las siglas correspondían a la denominación Amando al Prójimo, Amarás a Cristo. La obra sigue nutriéndose de una profunda conciencia religiosa, como se percibe en todo momento en las palabras de Valdeci Antonio Ferreira, laico misionero comboniano que dirige la FBAC, federación que agrupa a todas los centros APAC.
«Por muy malos que sean los crímenes de quienes llegan, aunque sean hediondos, por muy alto que sea su grado de destrucción, dentro de todo ser humano hay un espacio, aunque sea muy pequeño, donde la oscuridad, las tinieblas y la fuerza del diablo no pueden llegar y desde ese espacio de luz empieza el rescate del ser humano. Por eso el lema de la fraternidad es: Nadie es irrecuperable», afirma Ferreira.
Nadie es irrecuperable. Esta frase, como todas las que decoran las paredes de los centros de APAC, nació de una historia concreta, en este caso la de Walter, un preso que creaba graves problemas por todas las cárceles por las que pasaba. Con fama de fiera incontrolable, este interno violento fue enviado a un centro de APAC por un juez que no confiaba en la eficacia del método. Walter pasó las primeras semanas bastante tranquilo ante el escepticismo del magistrado, que llamaba cada pocos días para comprobar si el condenado había vuelto a hacer alguna de las suyas. Pasado un tiempo, el responsable del centro entró en la enfermería y frotándose los ojos contempló un milagro: Walter estaba lavando las heridas de un pederasta que había llegado malherido tras recibir una brutal paliza en una cárcel ordinaria.
Lejos de querer dulcificar la realidad, Ferreira reconoce en conversación con Alfa y Omega que el éxito del amor no es automático, y depende de la libertad de cada persona. «Muchas veces invertimos esfuerzo y tiempo en un recuperando, sale y vuelve a caer en la droga o en la delincuencia. Da la impresión de que nuestro amor ha fracasado. Pero el amor nunca fracasa, lo que pasa es que muchas veces nuestro amor no es lo suficientemente grande para llegar a los espacios oscuros, de tinieblas, de algunas personas. Entonces hay que pedir a Dios que desde lo alto nos envíe su espíritu de luz, para que al día siguiente de este fracaso empecemos de nuevo». Y remata esta reflexión con un argumento inapelable: «Podría estar toda la tarde dando testimonio de los fracasos, pero prefiero gastar este tiempo dando testimonio del éxito del amor».

La historia de Roberto

Uno de esos testimonios donde brilla el triunfo del amor es el que ofrece Roberto Carvalho. Apenas tenía 20 años cuando fue sentenciado a una larga condena de cárcel. Le encerraron junto a 40 presos en una celda que solo tenía capacidad para diez. Allí conoció todo lo peor que uno puede imaginar: asesinatos, droga, malos tratos… Durante siete años fue tratado como un animal. Después fue trasladado a un centro de APAC.
«Fui allí arrastrando toda esa carga negativa. Llegué mal físicamente, fatal espiritualmente, sin esperanza de vida. Mi intención era fugarme porque no quería cambiar, pero Dios fue trabajando mi corazón a través de los voluntarios y de los encuentros que se hacían. Entonces participé en un gran encuentro llamado Jornada de liberación con Cristo. Eran cuatro días de retiro espiritual y en ese momento Dios me habló muy claramente y me mostró lo que había sido mi vida», recuerda Carvalho en la entrevista.
Fue entonces cuando tomó conciencia de todo el mal que había hecho a muchas personas. «A la que más daño había hecho era precisamente a la que más amaba, a mi madre», confiesa. Deseó volver al pasado, borrar todo ese mal y escribir otra historia distinta, pero se dio cuenta de que ya no era posible. Sin embargo, decidió ponerse en marcha. «Comencé a colaborar en las tareas, a trabajar y a estudiar. Pero yo no podía irme a casa, tenía que cumplir condena. Así que estuve siete años más. ¡Ni un día menos!» Tras cumplir con la justicia pudo salir, trabajar y formar una familia. Ahora es padre de tres hijos. Ha ocupado varios puestos en el ámbito de APAC hasta llegar a ser gerente de la federación que agrupa a todas las asociaciones.
Ferreira lo mira con profundo afecto: «Roberto es un ejemplo de alguien que llegó totalmente destruido, desfigurado, pero que por gracia de Dios ha encontrado la luz. Para mí es una alegría muy grande poder tenerle en España hablando de lo que Dios ha hecho en su vida».

La vida en los centros

En los centros de reintegración social gestionados por APAC rigen normas que se cumplen de manera estricta. No hay un ambiente opresivo, pero los recuperandos nunca están ociosos sino que trabajan, estudian, dialogan, según un horario riguroso. En todos estos años nunca se han registrado motines o disturbios, a diferencia de lo que sucede en las prisiones normales.
Luiz Carlos Rezende, juez de vigilancia penitenciaria, ofrece una de las claves de este clima de respeto a la autoridad: «El recuperando que va a un centro APAC sabe que va a una cárcel. Aunque no parezca una cárcel, es una cárcel. Existen normas de disciplina muy claras y los que entran tienen que firmar un documento de aceptación. En caso contrario, los jueces no mandarían a un preso a los centros de APAC».
Además existe un órgano formado por los recuperandos, llamado Consejo de Sinceridad y Solidaridad, que cada seis meses cambia para que no se formen grupos de poder. «Los miembros de ese consejo evalúan constantemente todos los trabajos y méritos que va cumpliendo cada preso», precisa el magistrado, quien añade: «Los recuperandos comparten las tareas y las responsabilidades».
Ignacio Santa María

domingo, 16 de abril de 2017

Domingo de Pascua 2017





En distintos momentos advierte Jesús que aceptar su doctrina reclama la virtud de la fe por parte de sus discípulos. Lo recuerda de modo especial a sus Apóstoles; a aquellos que escogió para que, siguiéndole más de cerca todos los días, vivieran para difundir su doctrina. Serían responsables de esa tarea, de modo especial, a partir de su Ascensión a los cielos, a partir del momento en que ya no le vería la gente, ni ellos contarían con su presencia física, ni con sus palabras, ni con la fuerza persuasiva de sus milagros. Metidos de lleno en la Pascua –tiempo de alegría porque consideramos la vida gloriosa a la que Dios nos ha destinado–, meditamos en la virtud de la fe, le decimos al Señor como los Apóstoles: auméntanos la fe: concédenos un convencimiento firme, inmutable de tu presencia entre nosotros y, por ello, de tu victoria, por el auxilio que nos has prometido. Que nos apoyemos en tu palabra, Señor, ya que son las tuyas palabras de vida eterna. Así lo declaró Pedro, cabeza de los Apóstoles, cuando bastantes dudaron y se alejaron: ¿A quién iremos? –afirmó, en cambio, el Príncipe de los Apóstoles– Tú tienes palabras de vida eterna. A poco de haber convivido con Jesús, todos comprendían que merecía un asentimiento de fe. Si tuvierais fe... Creed..., les animaba el Señor. Era necesario, sin embargo, afirmar su enseñanza expresamente, recordarla y establecerla como criterio básico de comportamiento. Era fundamental tener muy claro que si podían estar seguros, al declarar su doctrina infalible e inefable, era por ser doctrina de Jesucristo: el Hijo de Dios encarnado. Todos fueron testigos de los mismos milagros y escucharon las mismas palabras, con idéntica autoridad, con el mismo afán de entrega por todos; y, sin embargo, solamente Pedro es capaz de confesar expresamente la fe que Jesús merece: ¿A quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna, delara el Apostol y Jesús confirma. Y lo que es de Dios, es para siempre: el Cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán, nos aseguró. Queremos tener un convencimiento como el que espera Jesús, como ese que echa de menos en los dos Apóstoles que hoy nos presenta san Lucas, desencantados –con motivo, podríamos pensar– porque habían sido testigos de lo que consideraban el fracaso de Cristo: en quien confiaban, había sido finalmente derrotado. Jesús había muerto, como uno más, a pesar de sus muchos milagros anteriores, a pesar de que tantas veces había escapado incólume de unos y de otros, a pesar de aquella majestad que le era connatural y que había admirado a todos. Con su muerte, sin embargo, todo lo anterior quedaba en entredicho y el desencanto bloqueaba a los suyos y hacía felices a sus adversarios. Pero hoy, por el contrario, se nos presenta Jesús glorioso y vivo como nunca. Con una vida definitivamente inmortal. Esa vida humana y para la eternidad, a la que nos llama reclamando nuestra fe: nuestro asentimiento incondicionado interior y exteriormente; es decir, también con nuestra conducta, con obras que manifiesten nuestra adhesión y confianza en Dios. Son las obras y la conducta de aquellos dos, una vez convencidos de la resurrección. A pesar de la hora y del desánimo de un rato antes, vuelven a Jerusalén porque es preciso hacer justicia al Señor y a su doctrina. No hay tiempo que perder. En un momento, han recobrado el ánimo; y la presencia de los otros Apóstoles reunidos, que también sabían ya por la aparición a Pedro de Jesús resucitado, se lo confirma. Con los Doce está María, la madre de Jesús y Madre nuestra, que persevera en oración junto a los discípulos de su Hijo. Ella, que recibió la alabanza de su prima Isabel: bienaventurada tú que has creído..., nos conducirá, si se lo pedimos, a una fe inconmovible para vivir de las verdades que nos ha manifestado Cristo; las únicas que conducen a la intimidad de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo: la vida a la que nos llama Nuestro Padre Dios en Cristo.

viernes, 14 de abril de 2017

Vía Crucis narrado por JESÚS 2017





Este Vía Crusis es narrado por JESÚS; dejando una breve reflexión en cada una de las estaciones (EL TEXTO ES FICCIÓN)

sábado, 8 de abril de 2017

¿Quieres evangelizar en Internet en la próxima Pascua?

¿Quieres evangelizar en Internet en la próxima Pascua? Una iniciativa audiovisual te lo pone fácil



La revista Alfa y Omega, que edita la archidiócesis de Madrid y se difunde los jueves junto con el diario ABC, ha lanzado la iniciativa Jesús está vivo ¡Cuéntalo!, para ayudar a evangelizar a través de Internet y dar testimonio de Jesucristo a través de las redes sociales.

La iniciativa consiste en grabar un vídeo testimonial de 2 o 3 minutos máximo, en horizontal, y contar todo lo que Él ha hecho y hace por ti. Después, editarán cada video y se enviará al protagonista para que lo pueda difundir con facilidad entre sus contactos, vía Whatsapp, Facebook, Twitter o por email.

"Jesús está vivo, resucitado, y se ha quedado en la tierra junto a nosotros –en la Eucaristía, en los hermanos, en la oración– para que tengamos una vida nueva y feliz", afirma Alfa y Omega al presentar el proyecto: "¿Quién es Jesús para ti? ¿Has experimentado su amor, su misericordia, su perdón? ¿Jesús te ayuda a ser feliz? ¿Ha cambiado tu vida? ¡Cuéntalo! Tanto si te ha salvado de una vida de pecado, como si experimentas su amor y su alegría cada día en tu vida… ¡cuéntalo!".

En la grabación, se invita a la sinceridad: "Sé concreto, abre un poco tu corazón y habla de Jesús".

El vídeo debe enviarse a:

jesusestavivo@alfayomega.es

Alfa y Omega lo editará y lo publicará en su web, y enviará el enlace al autor por si quiere compartir su testimonio con amigos o familia, en Facebook o en sus grupos de WhatsApp.

"Rompe el hielo. Muestra a los demás tu fe, habla de Dios que mueve tu vida. Si quieres que todo el mundo sepa lo que Dios ha hecho por ti… ¡cuéntalo!", concluye la presentación de la iniciativa.

sábado, 1 de abril de 2017

¿Te irritan las personas tóxicas? Deja la lupa y toma el espejo

Centro Nagual Madrid-CC




Vivir con alegría la debilidad de los que me rodean lo cambia todo, pero ¿cómo lograrlo?

Me cuesta a veces entender que desde mi carencia y desde mi pecado pueda construir una obra de arte. No lo hago yo solo. Él lo hace conmigo. Él en mí.
Y mi herida es el espacio abierto, la gruta en la que yace mi cuerpo muerto, y de donde brota la vida.  

No niego mi herida. No la oculto. También me cuesta creer que las carencias y debilidades de los que tengo más cerca me complementen y enriquezcan.

¿Cómo puede ser eso posible? Si vivo clamando al cielo por los defectos ajenos. Criticando, juzgando. Y reclamando a Dios por las injusticias que sufro a causa de la debilidad de los hombres… Cuando experimento con dolor la carencia del que me ama, de aquel a quien yo amo, sufro.
Y no sólo experimento el dolor, también me entristece la carencia de lo que no recibo. Me duele esa fragilidad humana que entorpece mis pasos y no me deja ser mejor. ¿Cómo se puede hacer para que la debilidad de los demás sea un bien en mi vida? Es un milagro.

Pero vivir con alegría la debilidad de los que me rodean me hace cambiar. Amarlos débiles, quererlos frágiles. Abajarme a esa lucha que ellos sostienen contra su propio pecado. En ese gesto hondo de amor yo aprendo tolerancia, paciencia y alegría. Al final me enriquezco, cambio yo y aprendo a amar. Y al amarlos, cambian ellos.

¡Qué difícil me parece vivir con paz las heridas de los otros! Tal vez necesito cambiar mi mirada que brota de mi corazón herido, duro, rígido. Una nueva visión del mundo, del corazón humano.  

Necesito un corazón más paciente, más transigente, más libre, más blando.
Sé que una cosa es mi firme propósito de amar bien, de liberar a quien amo de su culpa, de sostenerlo cuando se reconoce frágil ante mí. Pero muchas veces compruebo mi propia herida. Veo que de mi interior brotan sombras oscuras. No acabo de conocerme. Y me confronto con sentimientos que no quiero.

Leía el otro día: “Todo hombre se lleva a sí mismo adondequiera que vaya. En todo momento llevamos nuestros aspectos sombríos con nosotros. Participan de todos nuestros actos y a menudo los determinan aun en contra de nuestros propósitos. Deseamos amar a todos los seres humanos.  

Pese a la firme voluntad de querer bien a todos los hombres, nos comportamos con impaciencia, rechazo o agresividad. A menudo nos sorprenden nuestras reacciones, pues nos negamos a reconocer el origen de nuestro comportamiento. Así es que muchas veces no vemos en nosotros lo que otros sí perciben a través de nuestros actos, y es que estamos marcados por nuestros aspectos sombríos”[1].

Quiero hacer el bien, quiero amar bien, acoger con alegría al que cae, perdonar al que me hiere, ser paciente con el que no actúa como yo espero.

Quiero entender que en los defectos de los que me rodean se encuentra el amor de Dios, oculto, escondido. Ese amor que viene a mí a desinstalarme de mis pretensiones. A confrontarme con los pecados de los demás, para que vea en ellos mi propio pecado. A desvelarme mi fragilidad.

Y mostrarme el camino que he de recorrer para que, al querer al que no me sabe querer, aprenda yo a querer como Jesús me quiere. Me hace ver mi debilidad para entregarme sin freno al que no es como yo quiero que sea. Me siento muy frágil. Tropiezo con mi indigencia. Me cuesta ver en las carencias de los demás mi camino de santidad.

¿Qué hago yo por acoger y ayudar al que no se comporta como yo creo que se debería comportar? Surgen mis propias sombras, mi pecado, juzgo y exijo. Me cuesta aceptar la lentitud del que me ama, su torpeza, su incapacidad para demostrarme su amor.

Exijo otras actitudes. Le pido que cambie. Surgen en mí la impaciencia, el rechazo, la agresividad. Sus olvidos y negligencias me duelen. Sus torpezas para vivir la vida a mi lado. No quiero ser un educador que corrige siempre. Pero acabo resaltando con violencia lo que los demás no hacen bien.

Quiero aprender a vivir las carencias de los demás sin juzgarlas. Quiero dejarme educar por sus debilidades. Y así reconocer mi propio pecado.

Decía Damián Karo: “Es momento de plantearnos: dejar la lupa y tomar el espejo. Nos molestan muchas cosas de los demás. Dejemos la lupa que examina a los otros constantemente y tomemos el espejo para ocuparnos de nosotros. Esto, a su vez, nos ayudará a que veamos de mejor modo a los demás. Podríamos pensar que de esa manera nada va a cambiar en el mundo; sin embargo va a cambiar todo en nosotros. Cuando algo de otro nos molesta y afecta tanto, es porque lo que estamos viendo es la devolución de nuestra imagen reflejada.

El espejo me permite mirarme como soy. Y ver mi pecado, mi lado sombrío, mi fragilidad, mi propia muerte. No me entristezco. Me da ánimo para luchar. Dios me quiere como soy.

Decía el padre José Kentenich: “Hoy en día es muchísimo lo que se juega para el hombre, en el hecho de que aprendamos nuevamente a presentarnos ante Dios tal como somos. ¡Fuera con el velo! ¡Fuera con la máscara! Mostrarnos ante el rostro de Dios en total desnudez. En la imagen de Pablo: cuando soy débil, entonces soy fuerte”[2].

Me miro en mi desnudez. En mi fragilidad. Entonces la fragilidad del otro me afecta menos. Porque yo mismo en el espejo veo mi desnudez imperfecta. Y me siento pequeño al lado de lo que sueño y anhelo.

Me desnudo a los ojos de Dios, sin miedo, sin pudor. Dios me quiere así. Débil, inmaduro, torpe, incapaz, voluble, inconstante. Claro que desea que crezca, que ame mejor, que sea más feliz. Pero constatar su amor incondicional por mí, me da fuerzas.

[1] Franz Jalics, Ejercicios de contemplación, 52
[2] J. Kentenich, Textos pedagógicos
 
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