lunes, 16 de marzo de 2009

El actor Liam Neeson pone voz a un Vía Crucis de san Alfonso María de Ligorio


Por iniciativa del músico católico Ray Herrman, ganador de un Grammy

ANN ARBOR, viernes 6 de marzo de 2009 (ZENIT.org).-

El sello discográfico Little Lamb Music, con sede en Ann Arbor (Michigan, Estados Unidos) ha sacado a la venta para esta Cuaresma un CD, Praying The Way of the Cross (Rezando el camino de la Cruz), en el que el actor Liam Neeson pone voz a textos y música de san Alfonso María de Ligorio.

Se trata, según los promotores de la idea, de una "producción rompedora que cambiará para siempre el rostro de la música católica".

La música está compuesta por Ray Herrman, fundador junto a su mujer Theresa de Little Lamb Music. Herrman, católico desde niño, lleva veinte años trabajando como instrumentalista y compositor para figuras de la música actual.

Entre otros, ha trabajado con Christina Aguilera, Chicago, Santana, Bob Dylan, Stevie Wonder, Johnny Mathis y George Benson, y posee un Grammy por su trabajo, además de trabajar en la banda de uno de los espectáculos televisivos más conocidos de la televisión americana, American Idol.

En este trabajo, Herrman compone música sacra de gran calidad, con himnos y pasajes de san Alfonso María de Ligorio, para un hermoso Via Crucis, narrado por el actor irlandés, también católico, Liam Neeson.

Herrman y su esposa, muy devotos del Sagrado Corazón de Jesús y María, como ellos mismos testimonian en la web de la compañía, crearon Little Lamb Music , afirman, "para bendecir a Dios y a María y compartir esta bendición con el resto del mundo".

"Nunca agradeceremos bastante a nuestros padres que nos hayan enseñado a vivir en presencia de Dios y a practicar nuestra fe católica, yendo a misa los domingos, recibiendo los sacramentos y rezando el Rosario", afirma Herrman. "Hay muchas distracciones en la vida, especialmente en la industria del entretenimiento. Pero hay algo que decir sobre poner a Dios el primero... todo lo demás encuentra su sitio", añade.

El presente trabajo se ha llevado a cabo con la colaboración de los padres Redentoristas, quienes les propusieron el proyecto para ayudar a sus misiones de Brasil y Nigeria. Las oraciones de san Alfonso son muy apreciadas por los católicos norteamericanos, y suelen recitarse especialmente en Cuaresma y Pascua.

Por su parte, el actor Liam Neeson es muy conocido por sus interpretaciones en "Michael Collins", "La lista de Schindler", "Los miserables" y "La amenaza fantasma". Recientemente puso también voz a Aslan, el león de la saga "Las crónicas de Narnia", obra del gran escritor cristiano Clive S. Lewis.

Más información: www.littlelambmusic.com

Por Inma Álvarez

domingo, 15 de marzo de 2009

Predicador del Papa: el diseño inteligente o por qué la materia es capaz de salvación


Primera predicación a la Curia Romana en esta Cuaresma

CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 13 de marzo de 2009 (ZENIT.org).-

¿El cosmos entra dentro del plan de salvación o como decían los pensadores antiguos, no hay esperanza para ella? Lejos de ser un tema obsoleto, el actual debate

sobre el evolucionismo ha vuelto a poner el tema sobre la mesa.

Así ha comenzado el padre Raniero Cantalamessa OFM, predicador de la Casa Pontificia, la primera predicación cuaresmal que ha dirigido hoy a la Curia Romana en presencia del Papa Benedicto XVI, en la capilla "Redemptoris

Mater", sobre el capítulo octavo de la carta de San Pablo a los Romanos, con el título "La ley del Espíritu que da vida en Cristo Jesús".

El padre Cantalamessa dedicó su pensamiento de hoy al pasaje de la carta paulina en la que afirma que la creación "sufre dolores de parto, aguardando la manifestación gloriosa de los hijos de Dios".

"La opinión casi unánime hoy es que ese término designa a la creación en su conjunto, es decir tanto el mundo material como el mundo humano", explicó el predicador. "Este estado de sufriente espera se debe al hecho de que la creación, sin culpa por su parte, ha sido arrastrada por el hombre al estado de impiedad".

Sin embargo, este estado no será el último: "¡Existe una esperanza para la creación! No porque la creación, en cuanto tal, esté en grado de esperar subjetivamente, sino porque Dios tiene en mente para él un rescate. Esta esperanza está ligada al hombre redimido, el "hijo de Dios", que con un movimiento contrario al de Adán, arrastrará un día definitivamente el cosmos a su propio estado de libertad y de gloria".

Esta cuestión, precisamente este año que se celebra el bicentenario de Darwin y con él el evolucionismo vuelve a ser noticia, "nos ofrece la ocasión de tocar el problema hoy tan debatido sobre la presencia o no de un sentido y de un proyecto divino interno a la creación".

"En el diálogo actual entre ciencia y fe el problema se presenta en términos diversos, pero la sustancia es la misma. Se trata de saber si el cosmos ha sido pensado y querido por alguno o si es fruto de la casualidad y de la necesidad", explicó.

Frente a la visión puramente materialismo que apoyan los partidarios del evolucionismo, la tesis de los creyentes "ha acabado por cristalizarse en la fórmula que en inglés suena Intelligent design, el diseño inteligente, se entiende, del Creador".

"Lo que ha creado tanta discusión y rechazo de esta idea ha sido, en mi opinión, el hecho de no distinguir con bastante claridad el diseño inteligente como teoría científica, del diseño inteligente como verdad de fe", explicó Cantalamessa.

Como teoría científica, la tesis del "diseño inteligente" afirma que es "posible probar por el análisis mismo de la creación, por tanto científicamente, que el mundo tiene un autor externo a sí mismo y muestra los signos de una inteligencia ordenadora".

Sin embargo, si se la considera como verdad de fe, es incontestable: "si, como piensan muchos científicos, es pseudo-ciencia hacer del diseño inteligente una conclusión científica, también es pseudo-ciencia aquella que lo excluye".

"La ciencia podría avanzar en la pretensión si pudiera por sí sola explicar todo: no sólo el "cómo" del mundo, sino también el "qué" y el "por qué".

Esto la ciencia sabe bien que no está en su poder hacerlo. Incluso quien elimina de su horizonte la idea de Dios, no elimina con ello el misterio. Queda siempre una pregunta sin respuesta: ¿por qué el ser y no la nada? La misma nada ¿es quizás para nosotros un misterio menos impenetrable que el ser, y la casualidad un enigma menos inexplicable que Dios?".

Sin embargo, explicó Cantalamessa, para los creyentes la teoría en sí de la evolución de las especies no es incompatible con la de un diseño inteligente que dirige el camino de la materia en el tiempo.

"Como en el campo del espíritu la gracia deja espacio a la impredecibilidad de la libertad humana y actúa también a través de ella, así en el campo físico y biológico todo está confiado al juego de las causas segundas (la lucha por la supervivencia de las especies según Darwin, la casualidad y la necesidad según Monod), aunque este mismo juego está previsto y hecho precisamente por la providencia de Dios".

"En uno y en otro caso, Dios, como dice el proverbio, escribe derecho con renglones torcidos", explicó.

La diferencia entre la postura de los creyentes de quienes no lo son, explicó el predicador, la recoge esta afirmación, escrita por un agnóstico: "si recorremos hacia atrás la historia del mundo, como se pasan las páginas de un libro desde la última página hacia atrás, llegados al final, nos damos cuenta de que es como si faltara la primera página, el incipit. Lo sabemos todo del mundo, excepto por qué y cómo ha comenzado".

"El creyente está convencido de que la Biblia nos proporciona precisamente esta página inicial que falta; ¡en ella, como en el frontispicio de todo libro, está indicado el nombre del autor y el título de la obra!", concluyó el padre Cantalamessa.

El texto entero puede leerse en la sección de documentos de la página de ZENIT (www.zenit.org).

Por Inma Álvarez

viernes, 13 de marzo de 2009

La Santa Sede insiste en la importancia del discernimiento sobre la vocación sacerdotal


Presentado un documento sobre orientación psicológica en los seminarios

CIUDAD DEL VATICANO, jueves 30 de octubre de 2008 (ZENIT.org).-

El sacerdote debe ser una persona no sólo de una vida espiritual rica, sino también de una madurez psicológica y afectiva que le permita vivir con equilibrio su vocación. Para ayudar al discernimiento humano y espiritual sobre los candidatos, la Congregación para la Educación Católica ha presentado hoy el documento “Orientaciones para el uso de las competencias de la psicología en la admisión y la formación de los candidatos al sacerdocio”.

Este texto ha sido comentado en rueda de prensa por el cardenal Zenon Grocholewski, prefecto de la Congregación para la Educación Católica, monseñor Jean Louis Brugues, secretario y el profesor Carlo Bresciani, psicólogo y consultor de la misma congregación.

El cardenal Grocholewski presentó en su intervención las ideas fundamentales de este documento: el rol del psicólogo en la ayuda al discernimiento vocacional del candidato al sacerdocio, la responsabilidad de la Iglesia en “discernir la vocación y la idoneidad del candidato al ministerio sacerdotal”, el obispo como “primer representante de Cristo en la formación sacerdotal”, así como el papel de los formadores y una adecuada preparación.

También aborda el rol de los padres espirituales, la importancia de acudir a la gracia en el proceso de discernimiento, la integración del auxilio psicológico dentro de una visión global de la vida del candidato, el psicólogo como un colaborador y no como parte del equipo de formadores y la idoneidad del candidato de la cual debe estar seguro el obispo del lugar para proceder a la ordenación sacerdotal.

Un trabajo de años

Por su parte monseñor Jean Louis Brugues, hizo un recorrido sobre cómo en los últimos 30 años la Iglesia ha visto más la necesidad de evaluar las condiciones psicológicas del candidato al sacerdocio, dando pie así a la elaboración de este documento.

El texto pasó por varias fases de preparación. Fue presentado en una primera redacción en 2002 por el entonces cardenal Joseph Ratzinger quien aseguró que “el documento podía constituir una ayuda útil para entender los problemas del alma humana de un candidato en fase de maduración".

Monseñor Brugues aseguró que este tiempo “ha contribuido a madurarlo ulteriormente, haciendo más explícita la especificidad de la vocación al sacerdocio, don y misterio no comparable con métodos psicológicos”.

El prelado explicó que por parte del obispo debe haber siempre un “respeto a la libertad y a la intimidad del candidato y bajo la última responsabilidad de los formadores y del obispo”.

De otro lado, aseguró, en cuanto a la ayuda psicológica a los candidatos al sacerdocio, existe el peligro de caer en dos errores: el primero es que el psicólogo o el psiquiatra asuma el rol que le corresponde al director espiritual, y el otro es el que los formadores piensen que no es necesaria la ayuda de los psicólogos para la madurez vocacional de quien aspira a ser sacerdote.

Formación de una vocación

Por su parte el profesor Carlo Bresciani se refirió al tema de la formación del sacerdocio subrayando que “el primer actor de cada formación es el mismo candidato” y que “La Iglesia siempre está preocupada de proporcionar al candidato al ministerio sacerdotal formadores preparados a comprender en profundidad su personalidad humana”.

También aseguró que el candidato al sacerdocio debe tener la libertad de elegir el psicólogo que más le pueda ayudar.

Igualmente dijo que “muchas ineptitudes psíquica más o menos patológicas se manifiestan sólo después de la ordenación sacerdotal” y que “discernirlas a tiempo permitirá evitar muchos dramas”.

Por último concluyó que éstas pueden “dar como contribución a la preparación de sacerdotes con una personalidad humanamente equilibrada”

“Es evidente que una psicología que se cierra a la dimensión trascendente, que excluye el sentido de la castidad o se cierra a determinados valores que son propios de la Iglesia, no puede ayudar a una maduración vocacional hacia una consagración de la propia vida del ministerio”, añadió Bresciani.

Por eso advirtió que “el psicólogo debe tener una compresión teórica y una aproximación para tomar la dimensión trascendente de la persona con los dinamismos y cualidades que deben madurar en la persona”

[Por Carmen Villa]

martes, 10 de marzo de 2009

Los esposos Martin como modelo de santidad


Los padres de Teresa de Lisieux, recordados en la liturgia el día de su matrimonio

ROMA, lunes 24 de noviembre de 2008 (ZENIT.org).-

Por primera vez con la beatificación de los esposos Martin -padres de santa Teresa del Niño Jesús-, la Iglesia estableció que la conmemoración de estos esposos sea el día de su matrimonio, y no el de su fallecimiento, como suele suceder.

"Con ello entiendo que la Iglesia desea señalar la importancia de la unión matrimonial como camino de santificación y fuente de elevación de la sociedad", revela a ZENIT la profesora Eva Carlota Rava, argentina y afincada en Roma donde enseña teología espiritual en la Pontificia Universidad Lateranense.

Esta docente, que estuvo en el santuario de Lisieux para la beatificación de Louis Martin y de Zélie Guérin, aclara que os padres de Teresita han sido declarados beatos no por ser padres de una santa por sí mismos y sus virtudes heroicas.

El día de la beatificación coincidió con el DOMUND, el Domingo Mundial de las Misiones, y con el décimo aniversario de la proclamación de Santa Teresita de Lisieux como Doctora de la Iglesia por Juan Pablo II.

Es sólo la segunda vez que un matrimonio es elevado a los altares: el primero fue el de Luigi Beltrami Quatrocchi y Maria Corsini.

Rava es miembro de la Asociación de Vírgenes consagradas de derecho pontificio "Servidoras", y enseña Teología Espiritual en el Seminario de Mercedes-Luján (Argentina).

--¿Qué significa la beatificación de los padres de una joven santa?

--Rava: Ante todo hay que aclarar como ya fue hecho en varias ocasiones que el fundamento de la beatificación de los padres de Teresita, no es la santidad de su hija sino las virtudes heroicas que ellos vivieron en su vida de esposos y padres.

Sin embargo la beatificación de los esposos Martin pone de manifiesto la importancia que tiene el ambiente familiar y la concreta educación dada, para la formación de los hijos, educación integral sellada por la vida de la fe, enseñada sin duda con la palabra pero sobre todo con el ejemplo cotidiano. Si Teresita es como dijo Pío XI "la santa más grande de los tiempos modernos", esto se explica en parte por el padre y la madre extraordinarios que ella tuvo.

--Usted estuvo en Lisieux el día de la beatificación. ¿Qué destacaría de aquel ambiente festivo en comparación con otras beatificaciones a las que ha asistido?

--Rava: Tuve la gracia de poder ir a Lisieux para la beatificación y creo que la alegría de ese día permanecerá para siempre adentro de quienes asistimos a ella. Si bien he participado de otras beatificaciones, fue siempre en Roma. Es la primera vez que puedo asistir a una en el lugar de origen del beato y eso la hizo más cercana. Lo que más me impresionó fue el clima tan familiar de ese día: había gente de muy distintos lugares y continentes, no sólo de Europa sino también de África y de Asia unidos todos por la común devoción a Teresita y a sus padres, así como mucha gente joven y matrimonios con sus chicos. Fue como si fuera la fiesta de una misma y gran familia. A ello se añadió que fue un día radiante, tibio, realmente primaveral como Teresita lo hubiera deseado.

--¿Por qué no hay más santos laicos y casados?

--Rava: En los primeros siglos de la Iglesia había laicos, jóvenes de distintas profesiones, familias reconocidos como santos como Santa Cecilia, su esposo Valeriano y su cuñado, o bien San Vitale y su esposa Santa Valeria con sus hijos Gervasio y Protasio, mártires.

Pero con el transcurso de los siglos si bien la santidad siempre fue una vocación universal, en la práctica pastoral se privilegió la vida retirada del mundo, la práctica de los consejos evangélicos de castidad, pobreza y obediencia y la profesión de los mismos como estado de perfección.

El laico en la medida en que está inmerso en el mundo y tiene obligaciones de caracter temporal, pareció relegado a un cristianismo menos exigente y comprometido.

En la historia de la espiritualidad hay que esperar a San Francisco de Sales y luego a la misma Santa Teresita para que en el orden pastoral la santidad sea cada vez más un llamado universal dirigido a todos y accesible a todos. Esa es la "novedad" del Vaticano II.

A partir del pontificado de Juan Pablo II cada vez más la Iglesia se interesó en promover las causas de los laicos que vivieron su fe cristiana asumiendo en modo heroico todos sus compromisos temporales. Creo que esto explica en parte los pocos santos o beatos laicos.

--¿Qué influencia positiva puede acarrear el modelo del matrimonio Martin, los padres de santa Teresa de Lisieux?

--Rava: En general los beatos y santos son recordados en la litugia el día de su muerte. Por primera vez con la beatificación de los esposos Martin, la Iglesia estableció que la conmemoración de estos esposos sea no el día de su fallecimiento sino el de su matrimonio. Con ello entiendo que la Iglesia desea señalar la importancia de la unión matrimonial como camino de santificación y fuente de elevación de la sociedad.

Si bien los Martin vivieron en un período histórico y en circunstancias muy distintas a las nuestras, su experiencia nos sirve de ejemplo en muchos aspectos.

Nos enseñan ante todo la verdad de las palabras de Jesús: "Buscad el reino de Dios y su justicia y todo lo demás se os dará por añadidura". En efecto,conocieron la felicidad de un amor cristiano esponsal y familiar generoso y profundo y experimentaron la fortaleza necesaria para afrontar todos los sacrificios. Si bien sufrieron la perdida de 4 hijos pequeños, las dificultades y exigencias de un trabajo indispensable para sostener la familia, y graves enfermedades -ella murió de cáncer a los 46 años y su esposo, ya viudo, padeció de arterioesclerosis cerebral-, siempre prevaleció el amor,la confianza y la gratitud entre ellos y para con Dios.

También nos sirve de ejemplo el modo cómo supieron conciliar y encarar las exigencias del trabajo muchas veces agotador, con las de la familia, educando con amorosa y firme dedicación a cada uno de sus hijos y encontrando en la práctica religiosa aliento para superar todos los obstáculos.

Los esposos Martin muestran además que la familia no es un ámbito cerrado sobre sí mismo sino abierto a los demás. A todos los que entraron en contacto con ellos, manifestaron solicitud y ayuda: las obreras que trabajaban para la empresa familiar del "Punto de Alençon", las domésticas, los pobres de la ciudad...Dieron además testimonio de su espíritu cristiano viviendo con patriotismo pero sin odios, y con compasión los duros momentos de la guerra franco-alemana cuando tuvo por escenario Alençon y sus alrededores.

El matrimonio de Luis Martin y Zelia Guérin puede dar luz y fuerza a los esposos y padres cristianos para hacer de su vida matrimonial una fuente de alegría y un camino para santificarse santificando. Dan testimonio que la familia cristiana cuando está animada por el amor recíproco es el ámbito donde cada uno --padres e hijos-- puede crecer y desarrollarse hasta alcanzar la santidad y dar con ello un aporte insustituible a la sociedad y a la Iglesia.

Por Miriam Díez i Bosch

domingo, 8 de marzo de 2009

¡Te conocimos Señor! Más historias de conversos y creyentes


Vidas de hombres y mujeres que invitan a poner de manifiesto la fe en la vida privada y en la pública y a estar orgullosos de ella.

Jorge Enrique Mújica


Hasta el matrimonio

Manuel García Morente, ese gran converso español de mediados del siglo pasado, lo definió como “el hecho extraordinario”. Agnóstico militante, su paso a la fe, y posteriormente al sacerdocio católico, conllevó la humillación y el desprecio de muchos de sus conocidos. Pero la realidad de lo vivido, de esa presencia real y cercana del Dios que le había salido al paso, fue mayor que cualquier otra seguridad. Esa bondad que le había impulsado a la conversión también le dio la fuerza para mantenerse firme cuando todo lo demás le hacía tambalear y a veces amenazaba derribarlo.

En ese sentido, el siglo XXI no es muy diverso a 1940. El que se declara creyente o da el paso a la fe sigue siendo objeto de burlas y menosprecio. Pero la seguridad que da la amistad con Cristo es el mayor aliciente para saberse seguros, acompañados y fortalecidos.

El rockero mundialmente conocido, Lenny Kravitz, podría parecer la antípoda del hombre de fe. Pero en medio de conciertos, cámaras, flashes y entrevistas, sabe en Quién tiene puestas sus esperanzas: “Lo llevo grabado en mi espalda, mi corazón pertenece a Jesucristo”, declaró en abril de 2008 al ser entrevistado en Madrid durante la presentación de It is time for a love revolution, su último material discográfico. Ya en enero de este año había sorprendido a medio mundo al afirmar en la revista Maxim que había dejado de practicar el sexo porque estaba dispuesto a vivir el celibato hasta que encontrara esposa.

Juan Pablo II

Otro famoso que se reconoce creyente, aunque éste corredor de autos, es el campeón de Fórmula 1 polaco, Robert Kubica. El pasado mes de junio de 2008, Kubica ganó el GP de Canadá, justo en la misma pista donde hace un año estuvo a punto de perder la vida tras la colisión del coche de carreras en el que conducía a más de 280 kilómetros por hora. Robert, de 23 años, lleva en su auto una foto dedicada de Juan Pablo II y a él atribuye el que no haya perdido la vida en 2007.

"... y soy católico"

Lewis Hamilton, también corredor de Fórmula 1, con la escudería McLaren, confesó que desde cuando era muy pequeño, iba cada semana a la iglesia, “Pero cuando empecé a competir no podía, porque tenía carreras. No sólo mi familia inmediata, también mis tías, mis primos, somos muy religiosos. Y siento mi fe como algo muy cercano, especialmente estos últimos dos años. Por eso habló de ella tan libremente” (Cf. El País Semanal, 24 de agosto de 2008). Y añade: “Siempre he sido religioso y soy católico”. Y se nota. No por nada valora el papel de su familia, como buen creyente: “Mi familia tiene un papel crucial en mi vida y siempre lo ha tenido. No podría estar ni un día sin ellos. Son mi equipo de apoyo, me ayudan, me cuidan y me liberan de parte del estrés que produce ser piloto de Fórmula 1”.

Milagro del Sagrado Corazón

La vida de Ingrid Betancour no es menos conocida que la de muchos otros famosos aunque, ciertamente, el motivo de su fama sí es distinto. La ex política franco-colombiana, premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2008, estuvo secuestrada seis años por la guerrilla de Colombia. Tras un pequeño lapso de tibieza y abandono de su fe católica, causado por la incomprensión de lo que le estaba sucediendo, logró crecer en la visión sobrenatural de los acontecimientos al grado de abrazar con mayor fuerza e ímpetu su credo inicial. A un semanario católico francés declaró: “El 1 de junio escuchaba yo Radio Católica Mundial, y me enteré de que en junio se celebra el mes del Sagrado Corazón. Pues bien. La última vez que vi a mi padre, estábamos sentados en su habitación, bajo una imagen del Sagrado Corazón. Papá me tomó de la mano, observó la imagen y dijo: “Sagrado Corazón, cuida de mi corazón, cuida de mi hija”. Así que cuando hablaron del Sagrado Corazón presté atención (…) Sabía que los que se consagraban al Sagrado Corazón recibían bendiciones. Me acuerdo de una en particular, en que Jesús prometía tocar los corazones duros que nos hacen sufrir. Entonces oré: Jesús mío, nunca te he pedido nada porque eres tan grande que me da vergüenza pedirte. Pero aquí te voy a pedir una cosa muy concreta. No sé exactamente lo que significa consagrarse al Sagrado Corazón, pero si me dices, a lo largo de tu mes, el mes de junio, en qué fecha seré liberada, seré toda tuya”. Ingrid no tuvo que esperar demasiado tiempo. El 27 de junio le anunciaron que sería liberada. “He vivido el milagro, Jesús cumplió su palabra”, señaló Betancour.

Dios delante

Un deportista, medallista de oro olímpico en Beijing 2008, que dejó patidifusos a muchos colegas fue el boxeador dominicano Félix Manuel Díaz Guzmán quien declaró a NoticiaCristiana.com que “Cuando uno pone a Dios delante de todo, Dios hace lo demás”.

La luz que acaba con la oscuridad

Joe Esteras, el guionista y creador del thriller erótico, ha dado un giro de 180 grados a su vida. Conocido por películas como Show Girls, Instinto Básico o Jagged Edge (de explícito contenido sexual y violencia al por mayor) y antiguo editor de la revista Rolling Stone, ha relatado su conversión al catolicismo en el libro Crossbearer: A memoir of faith (Portador de cruz: un recuerdo de fe). De origen húngaro, Esteras creció en un campo para refugiados después de la Segunda Guerra Mundial hasta que llegó a Estados Unidos. Se desempeñó como reportero de casos policiales y de violencia, lo que marcó su línea como guionista. En 2001 le diagnosticaron cáncer en la garganta por lo que fue sometido a intervención quirúrgica y se vio en la necesidad de dejar el alcohol y el tabaco. Acostumbrado a un estilo de vida “ligero”, Joe, de 56 años, describe que un día infernalmente caluroso caminaba por una avenida cuando percibió que su vida había tocado el fondo. “Me estaba volviendo loco. Estaba muy nervioso. Temblaba. No tenía paciencia para nada. Cada terminación nerviosa demandaba un trago y un cigarrillo…”. Se tiró al suelo, lloró y, sin saber cómo, comenzó a rezar: “Por favor, Dios mío, ayúdame”. ¡La última vez que había rezado era cuando era un niño! “No podía creer lo que había dicho. No supe por qué lo había dicho. Nunca antes lo había dicho”, subraya. Fue el inicio de una paz que le sobrecogió. Dio el paso de la duda a la seguridad que da la fe, y así comenzó su camino de regreso a la Iglesia católica. “La Eucaristía y la presencia del cuerpo y sangre de Cristo está en mi mente y es una experiencia sobrecogedora. La comunión es poderosa y es casi un sentimiento celestial”, confiesa Esteras. Aunque sigue recibiendo ofertas para redactar guiones sobre los que alguna vez escribió, Joe afirma que “Mi vida cambió desde que Dios entró a mi corazón. No me interesa la oscuridad. Tengo cuatro hijos hermosos, una esposa a la que adoro, adoro estar vivo y gozo cada momento de mi vida. Mi visión se ha iluminado y no quiero regresar a ese lugar oscuro”.

Luis Fernando Pérez Bustamante es el actual director-coordinador de Religiónenlibertad.com, uno de los portales sobre religión más visitados en España y Latinoamérica, y en sintonía plena con el Magisterio de la Iglesia católica, para más datos. Pero el itinerario de este buen amigo mío no fue siempre el del hombre de fe católica que muchos conocemos hoy. Durante la adolescencia perdió la fe y deambuló luego pon la new age y el cristianismo evangélico. Tertuliano de cariz anticatólica en foros de internet, fue profundizando y llegó a la iglesia ortodoxa para luego dar el paso definitivo a la plenitud de la Verdad en el catolicismo. Hoy por hoy, es uno de esos “reversos” que han reconocido y ahondado en la fe de los apóstoles, y por eso la defiende y promueve a través de los modernos medios de comunicación.

De scout a sacerdote

“Nací en una familia que no cree en Dios. Mis padres estaban bautizados y se casaron en la Iglesia católica, pero, en realidad, no tenían fe. Decidieron no bautizarme, y nunca me hablaron de Dios”. Son palabras de Abraham Cruz, un joven español de 29 años quien gracias al testimonio de vida de varios de sus compañeros y jefes scouts, conoció, ahondo y abrazó la fe a los 12 años. “Pero no fue solo el juego lo que me fascinó. Resulta que al inicio de cada reunión se recitaba una especie de poesía a un “señor” que yo no sabía quién era. Se trataba de la oración de san Francisco de Asís y se dirigía a Jesucristo”. “Me bauticé con 12 años y desde ese momento, jugando y viviendo la aventura scout, fui descubriendo más y más de Dios”. Pero no todo ha quedado ahí. Abraham ha pasado de una familia sin fe, al sacerdocio: “Estoy haciendo nueva mi antigua promesa scout de servir de servir a Dios y a la Iglesia, esta vez con todo mi ser, con toda mi alma, con todo mi entendimiento… y para siempre”.

Ahora promueve el Rosario

La historia del enfermero valenciano, Antonio Escobedo García, también es conmovedora. Luego de sufrir una grave lesión lumbar, aceptó acompañar a su esposa al santuario mariano de Lourdes, pero “no porque pensara que me iba a curar, sino simplemente por salir y ver los robles y tejos que hay en la zona, ya que me gusta mucho los árboles y la naturaleza”, declaró a la agencia AVAN. Ese fue el punto de partida de su conversión. En el libro “¡Qué alegría!”, donde narra cómo le ayudó María a volver a la fe, señala que “la peregrinación no curó físicamente mi lesión en la zona lumbar, pero sí me reportó una paz como nunca antes había sentido, lo que hace que día a día pueda afrontar mis dolores con alegría y serenidad”. A sus 51 años, Antonio promueve ahora el rezo del Rosario y acude diariamente a misa.

En su vida privada y en la pública

Otro español que ha dejado al mundo político boquiabiertos por sus declaraciones, es el nuevo presidente del Consejo General del Poder Judicial. Miembro desde hace muchos años de la Adoración Nocturna, Carlos Dívar declaró a la revista Alba que ser adorador le ha enseñado que “lo verdaderamente importante en la vida es Jesús en el Santísimo Sacramento del altar”. Y también ha dejado claro: “No puedo dejar de creer porque tenga un cargo público, mi vida es una unidad. Antes de abandonar a Dios, abandonaría mi trabajo, sin hacer ningún ruido. Dios está tanto en mi vida pública como en la privada y yo no puedo renunciar a Él ni en una ni en otra. Jesús dijo: “Quien se avergüence de mí yo me avergonzaré de él delante de mi Padre”.

Las vidas de estos hombres y mujeres invitan a poner de manifiesto la fe en la vida pública, a estar orgullosos de ella. Son testigos valientes de esa bondad divina que les ha impulsado a la conversión (Cf. Rm 2,4) y que les da la fuerza para perseverar en ella. Cada uno, en un momento puntual de su existencia, ha sido sujeto de ese “hecho extraordinario” que no es sino el encuentro con Dios que les ha salido al paso y por eso se saben libres, en paz, seguros y con fuerzas. Ya lo decía el profeta Isaías “Por la conversión y calma seréis liberados, en el sosiego y seguridad estará vuestra fuerza” (Cf. Is 30, 15).


miércoles, 4 de marzo de 2009

Motivos para sonreír


Si quieres que te sonrían, sonríe.

Ricardo Ruvalcaba

Una gozosa obligación

¿Existen causas para sonreír en este mundo que cada día se va haciendo más oscuro? Nietzsche decía que los cristianos esperan un paraíso de felicidad en el cielo, pero que viven tan tristes y malgeniados como si fueran todos caminando hacia el infierno. Los católicos tenemos la responsabilidad de no hacer pesado nuestro cristianismo. La sonrisa y la caridad son el uniforme del hombre de fe.

Hay que sonreír por todo lo que Dios nos da. Sonreír porque Dios nos ama y por la confianza que tenemos en él. Sonreír, para consolar a Dios por tantas personas descontentas y egoístas que matan el bien y el amor. Debemos sonreír por todos los que no sonríen. Una sonrisa es una protesta contra las injusticias y blasfemias.

Sonreír es un apostolado. Quien ríe testimonia que está feliz en el servicio de Dios. El apóstol nace de la sonrisa de Dios. Sonreír, para los bautizados es un derecho y un deber. La gente mira hacia aquellos que anuncian la felicidad porque todos preferimos a la gente de buen humor.

Para una viuda o para una huérfana no es tan fácil sonreír. Para una familia desunida no es sencillo reír. Para sonreír hacen falta ocasiones que lo faciliten. Por eso: ¡Bienaventurados los que se ríen de sí mismos, porque nunca les faltará motivo de qué reírse!

domingo, 1 de marzo de 2009

La paga del Reino es igual para todos


Comentario del padre Raniero Cantalamessa –predicador de la Casa Pontificia– a las lecturas de la liturgia de la Misa del XXV Domingo del tiempo ordinario. Isaías 55, 6-9; Filipenses 1,20c-27a; Mateo 20 1-16a.

ROMA, viernes 19 de septiembre de 2008 (ZENIT.org).

"Id también vosotros a mi viña"

La parábola de los trabajadores enviados a trabajar en la viña en horas distintas del día ha creado siempre grandes dificultades a los lectores del Evangelio. ¿Es aceptable la manera de actuar del dueño, que da la misma paga a quienes han trabajado una hora y a quienes han trabajado una jornada entera? ¿No viola el principio de la justa recompensa? Los sindicatos hoy se sublevarían a quien se comportara como ese patrón.

La dificultad nace de un equívoco. Se considera el problema de la recompensa en abstracto y en general, o en referencia a la recompensa eterna en el cielo. Visto así, se daría efectivamente una contradicción con el principio según el cual Dios "da a cada uno según sus obras" (Rm 2, 6). Pero Jesús se refiere aquí a una situación concreta, a un caso bien preciso: el único denario que se les da a todos es el Reino de los Cielos que Jesús ha traído a la tierra; es la posibilidad de entrar a formar parte de la salvación mesiánica. La parábola comienza diciendo: "El Reino de los cielos es semejante a un propietario que salió a primera hora de la mañana...".

El problema es, una vez más, el de la postura de los judíos y de los paganos, o de los justos y los pecadores, de cara a la salvación anunciada por Jesús. Aunque los paganos (respectivamente, los pecadores, los publicanos, las prostitutas, etc.) sólo ante la predicación de Jesús se han decidido por Dios, mientras que antes estaban alejados ("ociosos"), no por ello ocuparán en el reino un lugar distinto e inferior. Ellos también se sentarán a la misma mesa y gozarán de la plenitud de los bienes mesiánicos. Es más, como ellos se han mostrado más dispuestos a acoger el Evangelio, que no los llamados "justos", se realiza lo que Jesús dice para concluir la parábola de hoy: "los últimos serán primeros y los primeros, últimos".

Una vez conocido el Reino, es decir, una vez abrazada la fe, entonces sí que hay lugar para la diversificación. Entonces ya no es idéntica la suerte de quienes sirven a Dios durante toda la vida, haciendo rendir al máximo sus talentos, respecto a quien da a Dios solo las sobras de su vida, con una confesión remediada, de alguna forma, en el último momento.

La parábola contiene también una enseñanza de orden espiritual de la máxima importancia: Dios llama a todos y llama en todas las horas. El problema, en suma, es la llamada, y no tanto la recompensa. Esta es la forma con que nuestra parábola fue utilizada en la exhortación de Juan Pablo II sobre "vocación y misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo"(Christifideles laici). "Los fieles pertenecen a ese pueblo de Dios que está prefigurado por los obreros de la viña... Id también vosotros a mi viña. La llamada no se dirige solo a los pastores, los sacerdotes, los religiosos y las religiosas, sino que se extiende a todos. También los fieles laicos son llamados personalmente por el Señor" (nr.1-2).

Quisiera llamar la atención sobre un aspecto que quizás sea marginal en la parábola, pero que es muy sentido y vital en la sociedad moderna: el problema del desempleo. A la pregunta del propietario: "¿Por qué estáis aquí todo el día parados?", los trabajadores contestan: "Es que nadie nos ha contratado". Esta respuesta podría ser dada hoy por millones de desempleados.

Jesús no era insensible a este problema. Si describe tan bien la escena es porque muchas veces su mirada se había posado con compasión sobre aquellos corros de hombres sentados en el suelo, o apoyados en una tapia, con un pie contra la pared, en espera de ser "fichados". Ese propietario sabe que los obreros de la última hora tienen las mismas necesidades que los otros, también ellos tienen niños a los que alimentar, como los tienen los de la primera hora. Dando a todos la misma paga, el propietario muestra no tener sólo en cuenta el mérito, sino también la necesidad. Nuestras sociedades capitalistas basan la recompensa únicamente en el mérito (a menudo más nominal que real) y en la antigüedad en el servicio, y no en las necesidades de la persona. En el momento en que un joven obrero o un profesional tiene más necesidad de ganar para hacerse una casa y una familia, su paga resulta la más baja, mientras que al final de la carrera, cuando uno ya tiene menos necesidades, la recompensa (especialmente en ciertas categorías sociales) llega a las nubes. La parábola de los obreros de la viña nos invita a encontrar un equilibrio más justo entre las dos exigencias del mérito y de la necesidad.